Es
difícil en ocasiones expresarse después de lo observado en relación a alguna
cosa antes, y cuánto más, todavía, expresar eso que pensamos y sentimos acerca
de lo observado; luego, así nos va... No obstante, persisto en eso que siento
después propio y de alguna cosa antes (que expreso y de alguna manera,
normalmente de un texto, en relación a alguna cosa / cuando a ello de nuevo
vuelvo después, que (ciertamente no-es volver de cualquier cosa) tras de una
experiencia antes vivida / “una de esas cosas que (otro diría) es lo que todos
nos gustaría y solemos plantearnos entre los siete y los diecisiete años:
escribir de algo propio después, en mi caso, de lo que más tarde se inhibe (y
de uno mismo la imposibilidad de estar siendo de lo de unomismo) cuando al exponerlas
se ridiculizan en cuanto entramos en las Universidades y somos de las
Doctrinas”. Aunque en esta ocasión (me gustaría compartir de lecturas: frases y enunciados, e incluso, palabras
que se dijeron antes que me dieron mucho en que pensar, desde la posibilidad
de moverme después (y estar siendo de
lo mismo, luego de entre todos ellos de
uno del que me remito y donde leí que “el mundo es lo expresable”/ de uno, de una persona que lo escribe, se
entiende ahí); así, que aquello que no era expresable quedaba fuera del
mundo” (de uno) / es decir: condenado al ostracismo (lo que es y es lo de uno
antes pensado y que del texto no es
después / lo que existe y de alguna forma antes / luego (eso→ de uno: lo de sí-mismo de él / ὁ
(ho) (lo→ "del diálogo que de uno, no es
de una forma manifiesto del texto" pero es personificada de alguna forma
de uno (el) ὁ Σωκράτης (ho Sōkrátēs) y que mantiene pues ese valor primero como
elemento sustantivador de (lo de uno y es) y de alguna forma después alguna
cosa propia personificada de el); por ejemplo: como “ὁ Σωκράτης τοῦ διαλόγου”
significa “el Sócrates del diálogo” ( es decir el “Sócrates de este dialogo” y
el personaje textual, perfilado por el artículo, especificado por el genitivo,
y de él lo diferenciado del Sócrates
o personaje histórico
Cuando escribo (Lo) refiero de un texto aquello antes alguna cosa que es de alguna forma algo conocido después para mí, moviéndome de aquello (Lo) significado después, y entendido en relación a alguna otra cosa (lo pensado desde esas mismas cosas: frases y enunciados que son- de las palabras después de alguna manera lo propio pensado (eso mismo→ que no es del mundo entendible (lo→ que es de unomismo y existe: desde entendimiento esas las mismas cosas: frases y enunciados que son antes y de otro su sentido/ siendo después lo-que es de unomismo pensado como lo propio y de alguna forma expresado/ por ejemplo: de un deseo antes pensado de alguna froma luego resuelto en su representación
Llevaba
algo más de dos meses buscando las obras completas de Wittgenstein. Cuál sería
mi sorpresa, que tras largo tiempo después de haberlas solicitado, cuando ya
creía tenerlas en mis manos, comprobé, no sin asombro, que faltaban del tomo el
Tractatus Lógico-philosophicus (1921) pero igualmente las Investigaciones
filosóficas (1953). Por lo visto, las obras se repartían en dos tomos y me
había llegado el segundo, que recogía diarios y conferencias, además, de otros
ensayos menores. Sin embargo, no iría más lejos mi frustración, no hallando
desperdicio de cuanto en aquellos diarios encontré. Luego, prestando atención a
estos, de las notas y epístolas (1) halle curiosidades; algunas, como la
referida a la carencia de sentido de la
definición russellana del cero, y sobre
la cuestión entera de la existencia de números de cosas (2); ésta descrita
en una singular hipótesis formulada (y de una ecuación propuesta) pero que no
me vi capaz de comprender. Sería más adelante, y a través de la lectura de
notas dispersas, cuando —marginando el significado literal de la hipótesis (la
ecuación antes referida) que el autor quería darnos por resuelta— resolviese a
mi entender, no ya la solución de ésta en una formula dada, sino más “el deseo
a la solución”, y de esta forma, luego de sus propias palabras se entienda:
cuando leemos en otro contexto: “la
representación de un deseo es, eo ipso, la representación de su satisfacción”(3)
. Y me pregunto ¿no es igualmente la representación de su deseo —una hipótesis
(resuelta en la ecuación) — la solución, a la cuestión que nos ha sido
propuesta? De lo que resulta, la obtención de un deseo en su representación; e
igualmente, de esta obtenga la representación de su satisfacción:
independientemente, del significado o la veracidad esta.
_______________
1
Wittgenstein. 2 tomos. Ed. Gredos- 2009)
2 (de
una entrada a su diario filosófico 21/10/1914, Tomo II ed. Gredos 2009, pág.
37)
3
(observaciones a «la rama dorada de Frazer» Wittgenstein Ed. Gredos T2 pg.535)
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