LIBRES EN EL INSTANTE / Jordi Maqueda

Jordi Maqueda  / Libres en el Instante ( El privilegio del instante)  / Filosofia - Sufismo - Misticismo


“nada es, sin el devenir fuera del lugar que le asigna un itinerario, donde ningún proceder o pensamiento resulta útil, lejos de aquel momento requerido a su tiempo”.

        ¿Qué es lo que da ocasión a nombrar conjuntamente tiempo y ser? Desde el alba del pensar occidental europeo hasta hoy, ser quiere decir lo mismo que asistir o estar presente. Desde el estar presente, desde la presencia o asistencia, nos habla ese modo verbal, el presente, que, de acuerdo con la representación usual, constituye con el pasado y el futuro la característica del tiempo. El ser es determinado como presencia por el tiempo. Que así sean las cosas pudiera ser ya suficiente para que se suscitase en el pensar una permanente inquietud. Inquietud que sube de punto tan pronto como nos aprestamos a reflexionar en qué medida se da esta determinación del ser por el tiempo. «(TIEMPO Y SER Martin Heidegger (1962)».

El privilegio del instante jamás ha sido cuestionado:"se vive en el instante; respiramos el instante: somos hijos de cada respiración” y quién desconoce esta realidad está perdido o mejor: condenado. Tanto es así que sólo desde el instante, podemos observar el horizonte de pasado y futuro, sintiéndonos consecuencia y origen a la vez del devenir. Precisamente, ahí el privilegio (la cualidad del momento – del instante), que otorga en tanto a ser, la prerrogativa luego de proceder en el ahora: en el medio sobre el que se organiza y resulta todo movimiento, corriente y pensamiento. Pero ese “instante” no siempre es bien atendido (debido a distracción) pudiendo caer prisioneros del siempre eterno presente, que hoy nos acecha desde cualquier lugar. Pero ¿Qué es el instante?

Nos preguntamos por el instante y lo hacemos por una buena razón: pues quizá antes debamos concebirlo no como lo que parece es, sino como lo que es y aquello que supone, en tanto a categórico; pues no precisamente es fácil agarrar la idea que pretendo en este escrito, quizá más obvio descrito a través de la poesía o la mística oriental, pues en occidente, el instante, refiere lo fugaz (inasible) e igualmente, y de manera fugaz ha sido tratado y poco referido en su carácter (o condición: (determinante-de este). Si bien, Borges lo dibuja en un poema, siendo al final donde mejor lo entendemos definido, en ese lenguaje tornasolado que desvela lo sereno y  terrible a la vez, de cuanto supone cada instante: "El presente está solo. La memoria erige el tiempo. Sucesión y engaño es la rutina del reloj. El año no es menos vano que la vana historia. Entre el alba y la noche hay un abismo de agonías, de luces, de cuidados; el rostro que se mira en los gastados espejos de la noche no es el mismo. El hoy fugaz es tenue y es eterno; otro Cielo no esperes, ni otro Infierno". (Borges - el instante). Mejor Borges que cualquier explicación ¿cierto? Si bien refiere Borges la vida colmada de esos pequeños instantes, igualmente nos advierte: hemos de tener cuidado, pues son determinantes estos, y los debemos atender con atención y premura, pero sobre todo aprovechar para luego no lamentarnos. Aunque, quizá en la espiritualidad oriental es donde encontraremos más aspectos y definición más detallada a nuestros intereses, de lo que representa y supone el instante: como determinante. [La filosofía oriental, mal entendida o desatendida por largo tiempo, desde hace poco más de un siglo ayuda al pensamiento de occidente a plantearse situaciones —preguntas y respuestas— de otro modo, desde otro lugar, desde donde quizá poder discernir y mejor entender aquello que pretendemos tanto entender, como explicar].

Existe una doctrina de los «tres mil aspectos contenidos en cada instante vital»: un principio postulado por el maestro T’ien-t’ai (Chih-i) El término «cada instante vital» denota la vida de uno, tal y como existe instante a instante. El principio enseña que un momento determinado de la vida incluye tres mil estados posibles, por tanto, la vida a cada instante, contiene, para bien o para mal un potencial ilimitado. Pero quizá sea en la mística sufí, donde encontramos más desarrollada la explicación: el significado y respuesta más apropiada a nuestra pregunta.

En la lengua árabe existe una palabra que significa igualmente tiempo, momento, o instante. Esta palabra es (Waqt). Pero es en el sufismo donde el término ha sido considerado (adquiriendo su carácter más preciso) utilizado, no para designar una cantidad o medida de tiempo, sino más bien para referirse a “la cualidad del momento” o instante. En ese sentido, al sufí se le conoce como hijo del instante: "El presente es un océano de maravillas extraordinarias cuyas olas son instantes que se suceden. ¡Tú que conoces a Dios!, no dejes escapar sus maravillas al ignorar lo que hay en él. Si se te escapa, no cumplirás como debes con Él, ni le darás el valor que se merece" [Abd ar-Rahmân al-Jâmî, op. cit., p. 64.]. Se entiende perfectamente: a cada instante la creación es renovada, pero observemos lo más importante: esta jamás se repite (los instantes sucesivos son únicos y representativos de cada momento, nuestros momentos (al ser observados) aislados en el tiempo como "una concreción fugaz de la eternidad" (Abd ar-Rahmân al-Jâmî, Los hálitos de la intimidad). De manera que a cada momento-instante se manifiesta un aspecto diferente de la divinidad (al sufí): "Cada día, Él está en algún asunto" (55, 29) – dice el Corán; y por ello hay que atender presto al instante. El derviche es, pues y en palabras de al-Qushayrî, aquel que "está ocupado en lo que más conviene a su estado (místico) y está presente (presto a reaccionar) a lo que se exige de él ahora" [Abd ar-Rahmân al-Jâmî]. Pero este no es un estado exclusivo del derviche —si bien él lo entiende mejor— nosotros igualmente, todos debemos entender y podemos aprender de esta actitud frente a la realidad del instante: que Dios puede estar, si no está en todas partes; o bien, extrapolar si es nuestra decisión, esta forma de ver y mirar, de reaccionar al mundo al modo occidental: prestar atención al instante: a la realidad, y no distraernos de inmediato hacia otro lado, ni demorarnos: centrarnos y madrugar en aquello que nos insta, en el mundo y frente a nosotros, a actuar. El derviche es hijo del instante. Oh amigo!, decir mañana no es propio de la senda interior" [Mawlânâ Rûmî, Masnaví I, 133].

Espero haber dejado sino despejado del todo, sí más claro lo que quiero decir con el instante: y el privilegio del instante. Pues de lo que se trata ahora ( los siguiente) es de centrarnos en aquello que nos distrae con sus destellos de luz demoníaca y amenaza con hacernos "prisioneros para siempre del eterno presente" privándonos de una experiencia pura de la vida: de nuestra experiencia y crecimiento en el mundo.

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