Paz o Libertad?

 Jordi Maqueda TEMAS /  Reflexiones / Guerras

Pintura: Camino a la Libertad - 2018 / Marcos Tamargo

No Soy Pacifista: no puedo serlo —no hoy— al menos, en el sentido en que otros entienden este término. Einstein ya definió este pensamiento, o forma de pensar, afirmando: "Yo soy no sólo un pacifista, sino un militante pacifista, dispuesto a luchar por la paz". En mi caso —no soy Einstein: es evidente— soy alguien normal; pero, que ama sobre todo dos cosas: la paz, y por encima de ésta, la libertad, pues "No hay Paz alguna si no se es Libre". ¿Quién puede hablar o defender aquello que antes perdió, desde la cautividad y el estar ya sometidoDejar la paz al azar, o en manos de otros: cierto tipo de personas o estados, es la mayor de las imprudencias y, la inacción, cuando se trata de defender la libertad es poco menos que empezar a someterse: concediendo y cediendo a las conveniencias de otros que, unas veces serán impuestas y otras, por nosotros mismos ilusoriamente elegidas.

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La Guerra y los Átomos

Jordi Maqueda TEMAS /  Reflexiones / Guerras

 

He rescatado esta dramatización del cantante Haroun Teboul, del poema de los átomos —escrito por el filósofo, sabio y místico Sufí, Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī ( persa, جلال الدين محمد بلخى‎) allá por el siglo XI—, con música compuesta por Armand Amar, compositor y director francès d'origen marroquí, para la película Bab’Aziz (El sabio sufí, 2005) del director tunecino Nacer Khemir, y con el que he querido acompañar este texto: un tanto singular, escrito con retazos de comentarios, fragmentos de cuartetas e ideas, casi absurdas, además, de mucha impotencia, junto a una botella de vino, a lo largo de una noche de desvelo y bombardeos el 24 de febrero de 2022. 

Poco he dicho relevante sobre el más amargo fruto de la vehemencia y la ira. La sobrellevamos, sufrimos y soportamos: somos humanos; hombres, mujeres, padres e hijos; da igual "si del Este o del Oeste; de la Tierra o el Mar" todos somos hermanos —cada uno con su dignidad— que desde la comodidad del vientre asomamos a este mundo, entrando a él en medio de un llanto amargo, mientras caemos irremediablemente a la realidad. Luego, nos ponen un chupete; primero, para que dejemos de llorar; luego, para que estemos callados. Aunque muchos no soportarán el bozal; son aquellos que hacen del mundo un mejor lugar, con la música, la poesía la literatura, la filosofía; son los que prefieren la voz a los chupetes; los que se dejan guiar por el viento del desierto. Pero tú me preguntas por la guerra y lo que te puedo decir, es que allí donde he viajado, veo sino ésta sus consecuencias: como el debilitamiento de la paciencia prende el combustible de las pasiones y los fuegos de la codicia se expanden; la penuria, el predominio de la envidia, el egoísmo y la disposición al fanatismo amplifican esas llamas: el hombre, siempre el hombre y sus conflictos, siempre de la mano; progresamos, florecemos, conquistamos y luego nos lapidamos. Pero no te ofusques, pues si alzas la vista, por encima de esas llamas veras que el día rebosa felicidad: que hoy como ayer, al amanecer, el sol brilla sobre todos nosotros; y verás —como dijo el poeta— que hasta los átomos están exaltados, extasiados por todo lo que nos une a este mundo lleno de vida; sentirás esas minúsculas partes de ti que parecen estar locas, de júbilo por el nuevo día. Puede que pienses, igual que aquel sabio poeta, que "hoy la guerra y el fuego están ganando en llamas"; sin embargo, recuerda: el de hoy fue un perfecto amanecer. Y ahora amigo, si no te importa déjame descansar, pues “estoy tan borracho; que no tengo más que decir... nada más"


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La IntraGuerra

La dialéctica unamuniana distingue, contraponiendo dos términos entre historia e intrahistoria. La historia es, para Unamuno “el presente momento histórico, que cristaliza en los libros y registros”; sin embargo, esto apenas sería la superficie de un profundo océano, teniéndose que rasgar esta superficie, para encontrar bajo ella la intrahistoria: la vida íntima, “la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo, se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir su oscura y silenciosa labor cotidiana”. Por tanto, la guerra desde el enfoque de esa misma dialéctica, apenas sería entonces la "superficie de un colosal piélago ensangrentado", donde rascando la capa superficial de sangre reseca, de matices de honorabilidad e ideales, encontraríamos bajo ella la IntraGuerra:"Los hechos silenciosos con nombre y apellidos de millones de verdugos y víctimas: las muertes y masacres más atroces, los abandonos más dolorosos y las más terribles agonías". Nada honroso hallaríamos allí, sólo el sinsentido y el horror que supone la Guerra para la vida y los hombres.

¿Cómo alegrarnos por la luz, que otros no puede ver?

 Jordi Maqueda TEMAS /  Reflexiones / Guerras

 E. Munch / Fragmento de "El Grito"

El dolor y repulsa por lo que está sucediendo en Europa presionan las compuertas de la indignación en personas y conciencias de todo el mundo. Ni siquiera la crítica o denuncia, sumadas a los esfuerzos "limitados" y la ayuda de gran parte de Europa a los refugiados, parecen formas efectivas de afrontar este dramático presente, y la amenaza que para todos supone. Pero, frente a este nuevo paradigma que nos toca vivir, uno se pregunta cómo, todavía, algunas personas pueden tener y defender ideales, cualesquiera, "cuando existen sobre la tierra sordos, ciegos y locos. Cómo podemos alegrarnos de la existencia de la luz, que otros no pueden ver; o del sonido que no pueden escuchar" (Cioran, frag ). Cómo puedo sentirme en paz cuando otros lloran y sufren el horror de la guerra. Llega un momento —¡ahora!— en que todo pensamiento al respecto me parece inútil e, igualmente la compasión; una compasión y misericordia que resultan tan ineficaces, como insultantes para quienes sufren la devastación y, que hace que me cuestione —considerando el estado actual de las cosas— mientras el caos de nuevo centellea en Europa con el resplandor demoníaco de las bombas: donde ancianos, mujeres y niños participan de los sufrimientos más terribles... si tanta lucidez improductiva por parte de algunos, durante tanto tiempo, no es la culpable de las tinieblas y el horror que ahora sufren los otros.

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La sombra del pasado, que amenaza el porvenir.

 Jordi Maqueda TEMAS /  Reflexiones /



"Was Tarquinius Superbus in seinen Garten mit den Mohnköpfen sprach, verstand der Sohn, aber nicht der Bote".— Haman 
Quizá sean estos días —apresurados, y difíciles como no los he conocido antes— que nos arrastran a todos, quién sabe si hacia un nuevo paradigma, lo que hace que me detenga en el ahora, y me pregunte tratando de comprender ¿hacia dónde vamos? Pero, si difícil es explicar el presente, más difícil es vaticinar un posible futuro. Difícil, pues se advierte—hoy más que nunca— la necesidad de un nuevo Phatos, al escuchar en Medios, Redes y Púlpitos desarrollar absurdas retóricas sobre el origen y consecuencias de la “Guerra” precisamente, por aquellos mismos que hablaban antes de banalidades y estaban a otras cosas: los mismos que sueñan con alcanzar algún día la vejez, beben la copa hasta el final y gritan ebrios, no sabemos si de alegría o desesperación, pues nada de ellos quedará, cuando la moral no tiene otro objetivo que transformar la propia vida en un cúmulo de sinsentidos y ocasiones desperdiciadas; sin advertir, que estos tiempos son precisamente esos tiempos, aquellos a los que se debe prestar atención pues, cuanto mayor ha sido nuestro progreso, hacia un mayor peligro hemos avanzado y, "hay décadas en las que no pasa nada, semanas en las que pasan décadas; y días en los que podría pasar de todo”. Quizá, y sólo digo quizá, sean los "huérfanos" —que se dieron de baja de todo sistema o metasistema— aquellos "fronterizos" que habitan el límite del mundo y las fronteras en torno a las dimensiones aún no colonizadas del pensamiento, los únicos en condiciones de aproximarse a esa nueva realidad radical, estricta y necesaria, que es justamente lo que queda cuando estando al margen, se eliminan ideales, teorías e interpretaciones preconcebidas o adquiridas, más aún cuando el tiempo apremia, viendo como es el mismo hombre quien fracasa al no poder seguir con el razonamiento el ritmo, emparejado, al progreso de la propia civilización.

Se que adelantarse a la historia es imprudente, una historia que seguro no pasará por alto esta guerra —como no lo hizo con otras— sin embargo, estas últimas semanas serán, en mi opinión, sobre todo recordadas por enmarcar una ruptura histórica en Europa y resucitar un viejo fantasma del pasado. Esperemos, que sólo sea eso: un fantasma, pues con el pasado no se puede luchar cuerpo a cuerpo —afirmaba Gaset—. El porvenir vence al pasado, sencillamente, porque se lo traga: como deje algo de él fuera o tras de sí, está perdido.

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En "clave" de tiempo presente.


"Was Tarquinius Superbus in seinen Garten mit den Mohnköpfen sprach, verstand der Sohn, aber nicht der Bote".— Hamann

El privilegio del presente jamás ha sido, ni podrá ser cuestionado:"se vive en el instante; respiramos el instante: somos hijos de cada respiración... ¡eres hijo del instante! Recuérdalo siempre" pues, quién desconoce esta realidad estará perdido y condenado. Tanto es así que sólo desde el instante presente, podemos observar el horizonte de pasado y futuro, sintiéndonos consecuencia y origen a la vez de un determinado momento. Precisamente, ahí “ el privilegio” que  otorga en tanto a ser, y la prerrogativa proceder en el ahora: respirar, en el medio sobre el cual se organiza y resulta todo movimiento, corriente y pensamiento: “nada es, sin el devenir, fuera del lugar que le asigna un itinerario, donde ningún pensamiento es útil fuera de su tiempo”.


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MIENTRAS DUREN LOS BOMBARDEOS

  Jordi Maqueda TEMAS /  Observaciones/ Guerras



Leo en diferentes medios la necesidad de una paz, que nadie parece saber lograr. Mientras tanto, los misiles caen sobre las ciudades y, "La Guerra" —en su sentido más devastador— es una realidad, de nuevo en suelo europeo. Las bombas Rusas caen sobre la población en Ucrania, un país que vemos como se desangra frente a nuestros televisores, un horror, dicen algunos ya "anunciado" y previsto; afirmando, que urge ahora adelantar la Paz, que hay que hacer "algo" y, pronto,  como: "abrir una ronda de contactos con pacifistas, pensadores y expertos del ámbito académico" —no voy a comentar que pienso al respecto. Por supuesto, "el pacifismo" es legítimo y, además, la Paz, y mantenerla es una cuestión de supervivencia para la humanidad pues, ahora más que en ningún otro momento es imperativo evitar la confrontación entre potencias provistas de armamento nuclear". Sin embargo, querámoslo o no, la realidad no siempre coincide con nuestros deseos, y menos con nuestras posibilidades y medios para alcanzarlos. Lo cierto es, que el fenómeno de la guerra subsiste y desgraciadamente en el futuro (si hay algún futuro) subsistirá igualmente en mayor o menor medida; y subsistirá, mientras preexistan sus causas, que son muchas, variadas y muy complejas; pero, subsistirá sobre todo, porque el hombre es hoy incapaz y no dispone de aquellos medios necesarios para erradicar éstas causas, conjurando así la"Paz" tan anhelada. Igualmente, a corto y medio plazo, esa vieja aspiración casi utópica de la política occidental de «una autoridad pública universal reconocida por todos, y con poder para garantizar la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los derechos en todo el mundo» es inexistente. Pero, más allá de acusarnos los unos a los otros por nuestras impotencias y la inexistencia de estas instituciones, y de no reconocer en ello, la imposibilidad manifiesta de esa deseada "Paz Perpetua",  deberíamos ser realistas y reflexionar seriamente entorno este fenómeno, que lleva acompañando al hombre desde los albores de su existencia e, igualmente, algunos políticos deberían seriamente sopesar sus capacidades, a la vista del absurdo de algunas declaraciones: infantiles y poco o nada realistas, sobre todo, cuando se trata de políticos eventuales, a los que la guerra les viene grande y no entienden, ni de lejos, aquello que enfrentan. Al menos, y mientras duren los bombardeos, lo mejor para todos sería que permaneciesen en silencio, y leyesen algo de la historia de Europa, antes que abrir la boca solo para decir necedades pues: “No se puede razonar con un tigre cuando ya tienes tu cabeza dentro de sus fauces” (Winston Churchill).

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La Maldición que nos persigue a todos.

  Jordi Maqueda TEMAS /  Reflexiones / Guerras



"Caín estaba maldito y con él toda la humanidad". Ucranianos y rusos, parientes y primos algunos, unos más cercanos que otros se matan estos días entre ellos, en una guerra absurda e inadmisible, de consecuencias aún inciertas, en lo que parece la representación eslava de aquella barbarie cainita, ejecutada ahora sobre los mismos escenarios de la segunda guerra mundial: algo inimaginable en Europa  unos meses atrás, y buena parte de la ciudadanía europea pensaba, y hasta hace tan solo unas semanas creía, erróneamente, que la humanidad tras la devastación sufrida durante la segunda guerra mundial, de alguna manera había reflexionado, cambiado y evolucionado para bien, y que desde entonces, la guerra quedó arrinconada, desterrada de la mente "racional” del hombre, conjurándose para ello estados y pueblos con el propósito final de evitar la siguiente contienda.

Fue precisamente la creencia firme en ese “nuevo hombre” y una “nueva sociedad” sumado, a la determinación de no volver a pasar de nuevo por el sufrimiento y devastación de la guerra, lo que finalmente llevaría a aquellos mismos europeos vencidos, y antes enemigos, aún con la sangre en las ropas y el olor a pólvora en las calles a construir lo que otros por la fuerza de las armas no consiguieron jamás: una Europa unida, renacida de las mismas cenizas todavía humeantes sobre las ciudades destruidas, dando lugar a un anhelado sueño: la Europa moderna; la Europa pacifista; la Europa sin ejércitos; la Europa confiada; la Europa descuidada… la Europa de la inflación controlada y el crecimiento económico que premia con riquezas a sus estados y bienestar a sus ciudadanos, a la vez que con el tiempo descuidaba la defensa confiando ésta a terceros, empezando iguialmente a practicar una moral adaptada, a las nuevas necesidades, y que no condicionaba el compadreo negligente con estados y regímenes autoritarios, proveedores de materias primas que crecería con el tiempo creando, a cuanta mayor importación, mayor dependencia. Problemas estos, siempre solapados por las grandes posibilidades económicas, beneficios  y ventajas que ofrecía el negocio, pero pasando por alto aquellos signos que ya advertían que algo ya se estaba pudriendo a un lado del continente, a la misma velocidad con la que crecía al otro lado la riqueza. Aquellos mismos europeos que construyeron un sueño que parecía imposible, basado en una sociedad más justa, y un 'hombre nuevo' que daba espalda a la violencia y al pasado, se topan hoy de bruces con el advenimiento del 'hombre viejo', que retorna con las mismas cargas atávicas de siempre, ondeando ante la sorpresa del mundo, la bandera del apocalipsis.

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La Paz en tiempo de Misiles

jordi Maqueda /


Leo en diferentes medios la necesidad de una paz, que nadie parece saber como lograr. Mientras tanto, los misiles caen sobre las ciudades: "La Guerra" —en su sentido más amplio y devastador es hoy una realidad, y de nuevo en suelo europeo. Las bombas Rusas caen sobre la población en Ucrania, un país que vemos como se desangra frente a nuestros televisores, un horror, dicen algunos que ya "anunciado" y previsto; afirmando, que urge ahora adelantar la Paz, que hay que hacer "algo" y pronto: abrir una ronda de contactos con pacifistas, pensadores y expertos del ámbito académico —no voy a comentar que pienso al respecto. Por supuesto "el pacifismo" es legítimo; además, la Paz una cuestión de supervivencia para la humanidad, pues ahora más que en ningún otro momento de la historia se da un imperativo: evitar una confrontación entre potencias provistas de armamento nuclear", como en esta línea lo apuntaba el filósofo Santiago Alba Rico. Sin embargo, querámoslo o no —la realidad no siempre coincide con nuestros deseos, y menos con nuestras posibilidades o medios para alcanzarlos— el fenómeno de la guerra subsiste, como comprobamos hoy, y desgraciadamente en el futuro (si hay un futuro) subsistirá en mayor o menor medida; y subsistirá, mientras persistan sus causas, que son muchas, variadas y complejas; pero, subsistirá sobre todo, porque el hombre es incapaz, y no dispone de aquellos medios necesarios para erradicar éstas causas, conjurando así aquélla "Paz Perpetua". Hoy, y probablemente también a corto y medio plazo, esa vieja aspiración casi utópica de la filosofía política occidental de «una autoridad pública universal reconocida por todos, con el poder para garantizar la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los derechos» es inexistente. Pero, más allá de acusar la falta de unas instituciones internacionales, o de no reconocer tan siquiera la imposibilidad hoy de esa tan deseada "Paz Perpetua" al menos, algunos, deberían ser, a la vista de los acontecimientos, más realistas; sobre todo, si se trata de políticos en puestos de responsabilidad: No se puede razonar con un tigre cuando ya tienes tu cabeza dentro de sus fauces” (Winston Churchill).

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