Acerca del destino - 1 : Et in Arcadia ego…

     


  
    "Sueño me parecía entonces el mundo, e invención poética de un dios; 
humo coloreado ante los ojos de un ser divinamente insatisfecho". 
F. Nietzsche - «Así hablo Zaratustra»
    
«Auch ich war in Arkadien geboren1» escribe Schiller, al inicio de aquel poema al que tituló Resignatión2. Lo cierto es, que parece no ser necesario sentirse seducido por el aire cargado de esencias que desprenden sus versos, para que de inmediato advirtamos —marginando el significado literal y ateniendo a lo que el poeta, verdaderamente nos decía— que Schiller tenía razón. Diríase, que la sigue teniendo: «Todos nacemos en Arcadia3».

    Del mismo modo que les ocurriera a aquellos pastorcillos que, dicen las líricas, poblaban antaño la fértil región del Peloponeso: nacemos y crecemos convencidos de hallarnos en un extraordinario paraíso donde alimentamos deseos y esperanzas, imaginando, algún día trasladarlo a buen fin. Sin embargo, cuan cruel se manifiesta a los hombres su destino que a poco de haber iniciado tan ansiado camino —y apenas habiendo recorrido unos míseros días— comprobamos, todos, consternados ante la evidencia, que deberemos  hacer frente a una realidad distinta: hasta entonces desconocida y preñada de innumerables peligros, tal que fueron así representados por Guercino4 en la advertencia de un camino que atenaza, con faz descarnada, conmoviendo la liviana existencia de nuestras vidas: presto a devorar toda fantasía que nuestras ingenuas almas pudieran todavía albergar. Será en ese instante, cuando intuyendo la vida ajena y desbordados, ante el desconcierto que nos envuelve y abruma recordemos, igual que los pastorcillos paralizados frente a la siniestra osamenta, aquellas palabras de Dante cuando temeroso refería, apenas iniciado él su camino: «.Extraviado me vi por selva oscura; que la vía directa era perdida: ¡Ay cuanto referir es cosa dura de esta selva agreste y fuerte, que aún conserva el pecho la pavura!» Divina comedia; canto I.

© Jorge Maqueda Merchán (2003-2009-2020)
Safe Creative #1111210567432


© Copyright 2009 – 2011 Jorge Maqueda Merchán - All Rights Reserved
Licencia de Creative Commons

ACERCA DE UNA NUEVA TEORÍA DE LA VISIÓN / Jordi Maqueda

George Berkeley
     
Hay cuestiones que por alguna razón y desde siempre han atraído desconcertado las mentes más instruidas. Si bien, tal desconcierto no habrá de ser mayor al debate que genera postular de esas mismas cuestiones, algunas de sus posibles soluciones. Y se observa esta circunstancia, en mayor medida, cuando de lo que se trata es de la realidad; entendida, esta como aquella realidad material que percibimos a través de los sentidos. El propio Heisenberg (1901–1976) —físico conocido sobre todo por formular el principio de incertidumbre— para quien todo aquello que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestros ojos, ya se cuestionó la existencia de la realidad en sí misma, tal y como la percibimos. Niels Böhr (1885–1962) posiblemente, el físico que realizó algunas de las mayores y más importantes contribuciones a la comprensión de la estructura del átomo y de la mecánica cuántica, en su momento, también fomentó el debate, afirmando: "Todo aquello que nos parece un mundo estable, tangible y visible no es más que una ilusión". Y, si bien, es cierto que tal afirmación a muchos desconcierta, existe otra que aún más nos inquieta, a saber: del ensayo de una nueva teoría de la visión. Así llamó George Berkeley (1685-1753) filósofo, y natural de Irlanda, a su primera obra publicada apenas con 24 años de edad. Berkeley, desarrollaba en esta la tesis por la cual, se entendía la negación de una realidad externa y objetiva al ser humano, estando aquella sugerida al hombre por las propias sensaciones que se derivan directamente de la persona que se encuentra observando el objeto en cuestión. Del mismo modo, Berkeley, afirmaba que el tamaño, volumen y situación de los objetos no se podían ver de un modo directo, sino que todo ellos eran interpretaciones del significado de los colores (la luz) los cuales son en realidad lo único que realmente podemos ver, afirmando: "La coincidencia de las sensaciones táctiles con las visuales carece de toda justificación, pues aquellas y estas sensaciones, también llamadas impresiones, son simplemente signos de los cuales consta el metódico y codificado lenguaje de la naturaleza, dirigido por Dios a los sentidos y la inteligencia de los hombres". Más avanzado el ensayo, Berkeley describe este lenguaje metódico y creado por Dios, afirmando, que tendría por objeto instruir y guiar al hombre, a la hora de regular sus actos en la tierra con fin de que obtuviese todo aquello que le fuese necesario para la vida en ella. Si bien —a mi modo de entender— aceptar esta interpretación contiene una segunda lectura, implícita, que nos llevaría a cuestionar si este magnífico lenguaje codificado habría podido ser creado por Dios, no solo con el objeto de que el hombre obtuviese todo aquello que le fuese necesario para la vida en la tierra, sino también, con el propósito de mantenerlo alejado de todo aquello que sobre esta, y sutilmente velado a nuestros sentidos y a la razón, pudiese fatalmente destruirlo. Pues, es de sobra por todos conocido que existen en la naturaleza innumerables amenazas, además, de aquellos peligros que percibimos o podemos intuir. De algunos somos plenamente conscientes; de otros, por el contrario, no lo somos o, al menos, hasta que ya es demasiado tarde. Y es precisamente llegados a este punto: tarde y sobrepasado el límite dado a la razón, que regresan surgidas del infierno a tomar desquite aquellas fuerzas terribles, distintas a las que se suponían y que acompañadas de un bárbaro sufrimiento lo son, además, de un profundo sentimiento de devastación. "Hay cosas que solo la inteligencia buscaría, pero que por sí sola no podrá encontrar. Son aquellas que solo el instinto encontraría, pero que no debería buscar jamás." (Bergson)

© Jorge Maqueda Merchán (2003-2009-2020)
Safe Creative #1111210567432


© Copyright 2009 – 2011 Jorge Maqueda Merchán - All Rights Reserved