"Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa en el cielo", dice el Eclesiastés. Igualmente, abajo: en la tierra «Hay una época para permanecer en silencio, y otra para hablar» (Kierkegaard). La cuestión será: ¿Hay verdaderamente hay algo importante que decir que se encuentre más allá, de la propia vanidad, o de estar sometido a los acontecimientos?
Cada cual es dueño de sus propios actos, y a la vez esclavo de sus palabras — dice Kimero. Por lo tanto, no hay más responsable de nuestros actos y las consecuencias de aquellos que nosotros mismos. Si bien, nada malo hay en obrar y errar, que es muy humano; tan humano como lo es pretender justificarse después con palabras que luego contradicen y desmienten, pues niegan aquello mismo que antes afirmamos. Por lo tanto, «La palabra precisa tal vez sea efectiva a veces, pero — sobre todo en este y muchos otros casos —ninguna palabra jamás será tan efectiva como el silencio preciso de lo que fue sentido aquel día»
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