La Biblia nos dice, que es a Lucas, aquel al se le atribuye el tercero de los evangelios canónicos. Refiero "Lucas", aquel gentil de nacionalidad sirio-antioquena (fenicio pues y médico de profesión y que se convirtió al cristianismo en circunstancias que hoy por hoy desconocemos. Pero, no se asusten sus eminencias, pues no es de este santo, del que ahora les voy a hablar. Y, si he llamado a la obra de este otro Lucas, evangelio, ha sido por motivos que más adelante comprenderán siendo antes de lo ocurrido En marzo del ´99 cuando la prestigiosa revista científica “Investigación y ciencia” venía a informarnos (nos daba la buena noticia) de un importante descubrimiento por parte de dos grupos de astrónomos “Craig J. Hogan, Robert P. Kirshner, y Nikolas B. Suntzeff” que trabajaban de manera independiente, desde países y observatorios distintos: Estos, demostraron sus resultados, obtenidos a partir de la medición de distancias conseguidas a través del estudio de supernovas, y fue de aquellos asombrosos e inesperados resultados de lo que luego se dedujo más tarde, no sólo que el universo jamás podría contraerse de nuevo ―algo nada claro hasta el momento, ahora parece que sí― sino que éste, seguiría creciendo en tamaño y disminuyendo su densidad a lo largo del espacio-tiempo. Sin embargo, lo más sorprendente de aquella noticia no fue el descubrimiento en "sí" (de lo que parece un hecho probado científicamente). Lo más extraordinario habría de venir después, y serían algunas de las explicaciones "sugerentes" aportadas por dos de aquellos científicos, que intentarían buscar una causa y dar sentido a dicha "Expansión Universal", con una extraordinaria explicación: casi más, una revelación eso-pensado que ya no es o no existe de la misma forma / lo que es / y existe de esta otra froma / y lo mimso pensado de otra historia (como la propia historia) de otra froma pensado de “Una Historia de Star Wars" luego.... Hace muchos muchos años, en esta misma Galaxia...
Todavía recuerdo perfectamente cuando mera un chiquillo lo que fue y es pensado de aquel viernes de finales de los años 70, y tan sólo contaba con unos ocho o nueve años de edad y mi padre llegó a casa después del trabajo; algo más temprano que de costumbre y con muestras evidentes de satisfacción. Demasiado contento debió pensar mi madre, para un trabajador que se encuentra a mediados de mes y todavía le quedan quince o veinte días para cobrar. Mi madre, cómo no, le preguntó qué era lo que ocurría. No era normal que una persona, un currante, a mediados de mes estuviese de tan buen humor. Sobre todo, si después de llegar a casa tenía que volver a ver el “un, dos, tres responda otra vez” en blanco y negro, en lugar de poder contemplar a aquellas bonitas azafatas en una moderna tele a color. Por supuesto, a mí no me sorprendió que mi padre llegase del trabajo feliz, aquel día volvíó con Rafael. No eran pocas las ocasiones en que después de una dura jornada laboral, este volvía a casa con un pequeño regalo para mí o una sorpresa, sin hacer de ello una rutina, pero creando así un atractivo clima familiar, donde la vuelta al hogar, se convertía en un momento muy esperado y especial para todos nosotros. Y aquella noche, como no podía ser de otro modo, mi padre no se hizo de rogar. Casi inmediatamente —al poco de llegar— éste nos dijo a mi madre y a mí que nos arreglásemos, que nos íbamos corriendo al cine: de estreno a Barcelona ( con Rafael / su amigo /y otro como de la familia). Mi madre no dijo ni pío. Me cogió del hombro y me llevo a toda prisa al dormitorio donde saco una camisa y unos pantalones para que yo solito me vistiese mientras ella terminaba de arreglarse. Mi padre tenía esas cosas: no era la primera vez que después de llegar a casa nos decía que íbamos a salir / el lugar era lo de menos, y a madre le encantaba, lo podía ver en sus ojos. Éramos una familia humilde pero, sabíamos disfrutar de esos pequeños placeres de la vida que ofrecía entonces Barcelona.
Supongo que aquella noche no tendría por qué haber sido una noche muy diferente a otras, en que la familia salió un rato, intentando no gastar más dinero del que fuese necesario para poder pasarlo bien. Sin embargo, sí lo fue. De hecho, a partir de aquella noche cambiaron muchas cosas; no solo en mi vida, sino en la de miles de personas. Hasta entonces, mi exigua existencia había dado vueltas en torno a poco más que ir a misa, a veces y de boda, al colegio e intentar no sacar más suspensos en matemáticas, esperando a que llegase el sábado para ver los episodios de MAZINGER-Z que, por aquel entonces, pasaba televisión española durante la sobremesa los Sábados. Pero todo aquello iba a cambiar. Cuando salí del cine nuevo, hoy inexistente, en el paralelo de Barcelona, ya no quería tener una bicicleta Phanter con suspensiones; ni siquiera deseaba que Marco encontrase a su madre, y me importaba un pimiento si el mono le tiraba de los pelos o Heidi se casaba con Pedro. La batalla contra el mal que profetizaba el Apocalipsis, había comenzado y desde aquel preciso momento, mi vida ya solo tenía un propósito y éste no era otro que pertenecer a la alianza rebelde y luchar junto a Luke Sky Walker.
Aquellos que ahora tienen entre cincuenta y sesenta años, e incluso algunos más mayores, saben muy bien de lo que hablo. Fue casi como si de una experiencia mística se tratase, y creo no exagerar pues se cuentan por cientos de millones los seguidores de la saga fílmica más importante la historia del cine (aún hoy sumando) y de entre todos estos, son muchísimos los que adoran a G. Lucas casi como un profeta y se trate y, cómo no→ a su criatura: Anakin Sky Walker, posiblemente, como uno de los iconos culturales más importantes para la juventud, de los últimos tiempos aún hoy. De hecho, existen muchas personas para las que aquello trató de algo más-pensado que de una película. Más que de una ficción. Muchos jóvenes de entonces, al igual que yo, parecieron encontrar un inesperado y novedoso sentido a su existencia, y no quiero decir con ello que deseasen ser directores de cine, ni mucho menos. Nada más salir de la sala ya estaban / siendo/ pensando después como unos astrónomos, descubrir esos nuevos mundos peo si mismos, y de los que nos hablaba Lucas y, que sin duda, estaban aguardando ahí fuera ser descubiertos. Otros se-pensaban a si mismos cómo astronautas siendo de aquellos extraños planetas de los que hablaba Han Solo a la bella Princesa. Y, Por supuesto, los más jóvenes→ supongo que al igual que yo, queríamos ser pilotos de caza, para poder combatir contra el malvado emperador, y su imperio, convertido de algún modo, en ese Satanás Revelador de deseos ocultos / del que tanto nos hablaba la Biblia. Pero.., como no podía ser de otro modo, existía-eso mismo pensado de otro grupo de muchachos. Podría decirse, que se trataba de un grupo de jóvenes “singular”. Sobre todo inteligentes→ de aquellos que siempre andan con la mente en otro sitio y las gafas rotas→ pegándose las patillas con un trozo de celo. Jóvenes muy especiales a los que no les bastaba con soñar aquellos mundos. Ellos, en lo más profundo de sí, no deseaban combatir, no, ellos ansiaban encontrar aquello que verdaderamente sintetizaba el contenido mas profundo y metafísico de la película y, que entre tanto láser de efectos especiales, fanfarria de Violines, Timbales y Arpas pasaba desapercibido a un buen número de espectadores. Por supuesto, refiero→ y de “La fuerza” lo que no-es y-es de alguna forma / lo que esta de una forma / y-es / Ion / lo que está de una hermenéutica / Pero tal y como decía San Juan el mundo es (lo que es - antes y de unomimso siendo aquello y de lo que le pasa) y aunque su caminar es lento lo hace de lo que fue siendo aquello mismo vivido antes en el tiempo y de lugares en la memoria que son de la inocencia todavía espacios pensados para la ingenuidad / lo que está después / presente / pero ya no pensando lo mismo igual ni de la misma forma lo que es durante la adolescencia y de la Juventud: cuando todavía "podemos disfrutar y mantener todavía algo de― aquello- lo que hablamos antes / pudiendo estar de alguna forma siendo de lo mismo― ignorantes en tantas cosas , a fin de disfrutar esa libertad despreocupada todavía con la intrepidez propia de una jovialidad apenas comprensible a estas alturas de la vida". De hecho, hoy, han pasado muchos años desde que dejase de pensar y no lo mismo de creer en muchas cosas de la misma forma como antes existían; y casi 50 años se fueron desde que se estrenase por primera vez la Guerra de las galaxias en los cines de todo el mundo y desease ser un piloto de caza. Evidentemente, con los años aquellos jóvenes alucinados con el imperio se hicieron mayores. La generación que vio nacer el fenómeno Star Wars→ y que entendió: tomando para si lo que parecían unas nuevas enseñanzas, maduró. Hoy, todos aquellos jóvenes se han convertido en políticos de responsabilidad, trabajadores del metal, médicos, conductores de autobús, parados, abogados, científicos y así hasta formar un largo etcétera de profesiones. Lo que nos lleva y del pensar a presumir, que de un modo u otro, que aquella primera impresión juvenil, aquel impacto mediático sobre nuestras mentes que fue lo que es de la guerra de las galaxias, está, siendo lo superado. Y hasta aquí todo es pensado y normal; de no ser- por unas noticias de carácter científico, que hace ya algún tiempo ―este texto se escribió algo después― hablo concretamente allá por marzo del 2001, cuando saltaron a la prensa como un asombroso descubrimiento realizado en el 1998 provocando en mí entonces y primero cierto interés y como no: un gran desconcierto después, ante aquel descubrimiento realizado en el 98 extraordinario; pero lo más sorprendente de aquella noticia, no sería (lo que es) del descubrimiento en sí luego pensado/ sino que lo mas extraordinario todavía serían las propia explicaciones pensadas y aportadas posteriormente sobre aquello por algunos científicos cuando intentarían buscar de una causa la relación y dar sentido propio a eso. mismo pensado antes y de alguna forma siendo aquello mismo y sentido propio revelado en la noticia).
Después de leer atentamente diferentes artículos que durante meses siguientes fueron surgiendo al respecto, la evidencia me llevó a reflexionar profundamente ―o bueno, mejor dejémoslo en simplemente reflexionar ( a mi modo de reflexionar)― acerca de que me había equivocado y no todo era tan sencillo y, que posiblemente no todo había acabado. Quizá, algo había perdurado, madurado, y evolucionado en la mente de algunos de aquellos adolescentes de los 70. Concretamente→ en la mente de aquellos que parecían más callados y especiales, además, de los que mejores notas sacaban en matemáticas y física. La pregunta en cuestión era ineludible→ ¿sería posible que todavía, algunos de aquellos jóvenes muchachos de los 70´ hoy siguieran atraídos, buscando, intentando encontrar la fuerza? La respuesta a tan inquietante pregunta, por extraño que parezca, parecía ser afirmativa.
La extraordinaria noticia publicada en marzo del 99 por la prestigiosa revista científica: Investigación y ciencia (a la que estaba suscrito "yendo a por ella a la librería", y que leí en casa), venía a informarnos del descubrimiento por parte de dos grupos de astrónomos que trabajaban de manera independiente, desde países distintos, de una noticia asombrosamente increíble→ hasta la fecha y, que tan solo unos años antes hubiese llevado a la risa. Sin embargo, en esta ocasión los resultados obtenidos parecían ser concluyentes. Craig J. Hogan, Robert P. Kirshner, y Nikolas B. Suntzeff, demostraron, utilizando los resultados obtenidos a partir de la medición de distancias conseguidas a través del estudio de supernovas, que el universo no solo se estaba expandiendo, sino que, además, dicha expansión se estaba acelerando. Estos asombrosos e inesperados resultados ―según los astrónomos― venían a indicar, no solo que el universo jamás podría contraerse de nuevo ―algo que no estaba nada claro hasta entonces― sino que éste, seguiría creciendo en tamaño y disminuyendo en densidad.
En un primer momento, para algunos astrónomos, La única forma de explicar la inesperada, y para todos progresiva e imparable expansión del cosmos, fue aludiendo a un determinado tipo de fuerza, originada a partir del vacío y desconocida hasta entonces, pero cuya presencia debía contribuir sin duda alguna a tal aceleración. Pero esta idea no era nueva, y un concepto análogo ya fue expuesto hace muchos años por Einstein, quien además le puso un nombre. Él la llamó→ “Constante cosmológica”. Esta idea→ de una constante cosmológica, surgió originariamente: como necesidad dentro de su teoría de campo de la relatividad general, para crear un efecto que contrarrestara la fuerza de la gravedad, y le ayudase (matemáticamente) en su modelo ( o idea) de un universo→ su propia idea del universo, que ni se contraía ni se expandía. Reafirmando así la creencia entonces generalizada de un universo estático. Sin embargo, Einstein posteriormente abandonaría (la idea→ pues le complicaba en exceso su trabajo sobre la teoría general de la relatividad) otras ideas no las abandono, por que molaban, y le encababan en los planes (hacia→ su idea de como debería ser el universo).
Pero debido a que la inclusión de tal constante en las ecuaciones→ ( molaban: y no les hacía perder su coherencia a las ecuaciones→ los “teóricos” siguieron trabajando con ella durante tiempo, y 90 años más tarde de que Einstein creara y posteriormente desestimara la famosa (idea→ de una constante cosmológica, ésta (constante cosmológica) volvía al candelero→ de la mano de científicos que no encontraban explicaciones a la asombrosa observación de la expansión antes explicada.
Luego ante la ausencia de una respuesta concluyente por parte de los físicos, que pudiese explicar tal acontecimiento (la constante→ volvía) siendo introducida en las ecuaciones de los teóricos. Este interés aparentemente generalizado en la Física, volvió a resurgir con→ las teorías cuánticas de campos, pues estas predicen una densidad de energía de vacío que se puede comportar, a todos los efectos, como una constante cosmológica→ (o fuerza centrifuga→ mecánica newtoniana de toda la vida). Si bien ello implica numerosos problemas, pues, aunque las ecuaciones predicen una evidente densidad del vacío, ésta parece insuficiente para generar→ la aparente aceleración. Resumiendo, la energía de vacío observada difiere enormemente, en más de 120 órdenes de magnitud, de la que presumiblemente se esperaba como resultado de las ecuaciones y, asombrosamente este valor casi coincide con la densidad estimada que produce la materia. ¿Coincidencia? O, quizá errores en las observaciones… o nen los cálculos→ las ecuaciones (abstracciones). Posiblemente, se acusa aquí la falta de una tecnología y la experiencia de observar más allá y con mayor precisión. O, quizá y sencillamente se trata de nuestra física (como una abstracción (que es → incapaz) de dar explicación a estos extraordinarios acontecimientos (observados de la experiencia).
Pero, tranquilos: no pasa nada o, si ( y... ¿para que tener paciencia?, si "la podemos cagar" y no pasa nada). Lo cierto es, que tales problemas, y todo el debate estaba llevando a la cosmología hacia una profunda e inquietante crisis ( agudizada de la falta de experiencia observaciones de fondo cósmico en el ancho de banda visible de la materia bariónica), Y entonces: (tatatachannn) aparecieron los elegantes reveladores del origen de una nueva fuerza del cosmos, desarrollando una extraordinaria teoría.
Es ahora el momento de referir el nuevo evangelio de Lucas, el otro Lucas, y remitirnos a las palabras de Kenobi al joven Skywalker hablándole de la fuerza y diciéndole – o, mejor advirtiéndole:
―Existe otro modo de llegar a la fuerza: la vía de la oscuridad, el lado oscuro de la fuerza. Para poder desencadenarla es preciso aprovechar el miedo, la confusión, el desconcierto, etc.―. Palabras proféticas como veremos.
Por lo visto, para algunos teóricos de la abstracción matemática→ astrofísicos, tales como Jeremías Ostriker y Paul Steinhardt (ambos catedráticos de la universidad de Princeton), la hipótesis de una constante cosmológica, y que ésta constante→ desestimada ya antes, se encuentre plagada de innumerables paradojas, no pareció importarles. De modo que aprovechando la confusión y desconcierto―recordemos lo dicho por Kenobi― no dudaron en erigirse en los nuevos padres, evangelizadores de una nueva fuerza en la galaxia. En Los Sidious y Maul de nuestro universo, reivindicándose, en apologetas de un nuevo evangelio de la ciencia: y advirtiendo del advenimiento de una nueva era donde una nueva fuerza somete a la galaxia. Para ello han debieron remontarse a los más siniestros y desconocidos abismos del conocimiento humano y de sí mismos; rebuscando en la sabiduría contenida en los intemporales átomos de su cuerpo y, cómo no: al evangelio de Lucas→ George Lucas. Pues a estos profetas se les ha ocurrido que quizá, todo se deba a la existencia de un extraño tipo de energía oscura ¿me siguen? La quinta esencia la han llamado. Y argumentan que a su favor: dicha energía oscura concilia la aceleración cósmica ―recuerden→ la fuerza proveniente de esa energía oscura, que tira del espacio hacia fuera, y la vida misma. ¿Les suena?
Remontémonos de nuevo al evangelio de Lucas, concretamente al libro de los Jedi. Allí encontramos a Ben Kenobi hablándole a Luke, (epis. IV) y diciéndole: ―“La fuerza es un campo de energía creado por todas las cosas vivas. Nos rodea nos penetra, y mantiene viva la galaxia―.”
No me negaran cierto... parecido, entre lo dicho por unos y pensado por otros. Posiblemente no se atrevieron a decir Midiclorianos cuando dijeron quinta esencia. Pero, además, afirman que el universo y, cito textualmente (Investigación y ciencia Marzo del 2001) Que el universo es un campo de batalla entre dos tendencias ―o fuerzas donde (y dicen→ triunfa la gravedad repulsiva; dícese la energía oscura como ellos la llaman, que es la causa de esa fuerza). Pero, yo me pregunto ¿alguien ha oído alguna vez hablar de la gravedad repulsiva? ¿Y de una batalla entre dos fuerzas? No es necesario que les diga donde ¿verdad? Curiosamente el efecto de repulsión gravitacional tiene algo que ver con esa increíble facilidad con que las naves pesadas→ cruceros de transporte y demás, que parten o despegan desde los planetas imaginarios de Lucas, donde sus curiosos motores son capaces de invertir la atracción en repulsión con el fin de superar la atracción gravitacional. Luego, está el conflicto de fuerzas enfrentadas de la que hablan→ esa batalla eterna entre el bien y el mal, entre la oscuridad y la luz; ese dualismo perpetuo y bíblico, que se encuentra también representado en la conocida Star Wars, bueno... que les voy a contar yo que ustedes no sepan.
Si bien, durante y a lo largo de toda la historia se han escuchado una gran cantidad de teorías acerca del universo: su mecánica y el destino futuro de este: miles por cierto a lo largo de los siglos (1) casi todas, la mayoría, eran erróneas, y tan solo algunas de ellas, acertadas. Hemos de reconocer, que probablemente en los últimos 30 años nos encontramos ante el periodo más evolucionado, pero menos imaginativo pues las analogías con la saga galáctica de Lucas→ no son imaginaciones mías: están ahí. Por ello, aquellos que respetamos la ciencia tenemos derecho a sentirnos desilusionados. Además, la arrogancia de algunos científicos de hoy contrasta con la humildad demostrada por otros personajes del pasado, en lo referente al futuro. Sobre todo, cuando queda tanto por descubrir y el futuro del que hablan esta lejano. Lo cierto es→ que La complejidad del universo, su inmensidad y futuro, pero sobre todo su desconocimiento, sobrepasa en índices de magnitud cualquier discurso sobre este. Y a mi modo de ver, las analogías que podemos encontrar entre el discurso de estos científicos y la ficción, son→ la consecuencia de un vacío de conocimientos, manifiesto y que se encuentra ante todos nosotros; revelando de la falta no ideas nuevas, sino y quizá→ de experiencias puras (S. Pániker) que nos lleven y ayuden a la hora de concebir nuevas formas de ver y entender el cosmos ( por nosotros mismos y de nuestra propia experiencia en el→ sin representaciones impuestas o ideas adquiridas).
Pero en realidad ¿Qué es una teoría? Se pueden definir en algún momento como auténticamente verdaderas las teorías. O dicho de otro modo, cuando nos dicen que una teoría es cierta debemos asustarnos por ello, si la teoría implica una catástrofe al final de los tiempos. Pueden estar tranquilos. En algunos casos, ciertamente más de lo que nos gustaría, las teorías de este tipo solo son justificadas por el ego de quién la crea, intentando conseguir un minutito de gloria. Conste que he dicho en algunos casos. Con las teorías ocurre como con los neumáticos, hay montones y de variados diseños, la tecnología avanza y con ella la capacidad de investigar otros diseños, de teorías neumáticos. Mientras unos y otras están disponibles, los montamos y jugamos con ellos, derrapamos damos curvas y algunos se estrellan. Hasta que sale un diseño nuevo, entonces los cambiamos, no siempre para mejorar. Algunos montan teorías demasiado artificiales y enormes, que impiden incluso que ande el coche. Morín decía, al respecto de las teorías, que eran biodegradables. Y Hume argumentaba que no existe una lógica que conduzca a través de los hechos a las teorías. Una teoría verdadera no es más que una hipótesis que ha resistido hasta la fecha los ensayos por refutarla. Si bien, lo que caracteriza a las verdaderas teorías científicas es justamente la capacidad para una posible refutación de las mismas. Dicho de otro modo, una teoría solo es verdadera en la medida en que permanezca abierta a su posible falsedad. De este modo todos podemos diseñar neumáticos, aunque derrapen y gasten más goma de manera inaceptable.
Lo cierto es que el profundo desconocimiento de aquello que nos rodea, a veces lleva a las personas, científicos, a sugerir ideas que parecen por sus nombres más sacadas de una película de ciencia-ficción o un sueño, en lugar de surgidas de un estudio concienzudo→ y experiencia propia de los hechos, poniendo en evidencia el lado más ridículo de algunos de estos y la impotencia a la hora de describir fenómenos como los que se han descrito anteriormente. Esto me recuerda uno de los axiomas más extendidos y que hace referencia a aquello de que el hombre, tan solo utiliza el 10% de su cerebro, algo con lo que inconscientemente reconocemos las limitaciones de nuestra mente para comprender sucesos hasta ahora inexplicables ( por inabarcables→ aún para nosotros.
Por tanto.. Quizá debamos dar tiempo al tiempo antes de intentar comprender eventos tan extraordinarios. Tiempo para que nuestra mente crezca en comprensión educándose, trabajando con aquellos datos y medios de que disponemos. Siendo más humildes en la exposición de algunas ideas, pero sobre todo concentrándonos en los problemas técnicos que nos impiden entender aquello que ocurre, en lugar de remitirnos a las fuerzas oscuras, que parecen más las de nuestra mente incapaz que las del propio cosmos. Y si los medios son pobres, aprendamos de los que nos precedieron, enriquezcámoslos y creemos los medios... y esa nueva física; desarrollemos las matemáticas que sin lugar a dudas serán necesarias para comprender (en un futuro y de forma abstracta→ aquello que nos rodea). Pero dejémonos de orgasmos mentales, y nuevos evangelios, no tanto prohibidos y blasfemos como por cómicos y absurdos. No existen energías oscuras, solo existe aquello que desconocemos. Pero sobre todo, no maldigamos la oscuridad, encendamos una luz y dejemos de burlarnos de la ciencia, pues duele a quienes creen en ella. Y sobre todo: dejemos a George Lucas, con lo que es de Lucas y, a Dios con lo que es de Dios y a la ciencia lo que es→ ciencia / experiencia).
((Este artículo fue escrito originariamente en 2001 si bien, sigue manteniendo todo su valor en tanto a aquello que quería decir y referir y de momento ha resistido muy bien el paso del tiempo. Fue publicado originariamente en distintas web y alguna revista de género, curiosamente, y siendo mío no lo tenía en mis blogs; así que después de darle un repasito, muy pequeño, he solucionado esta cuestión..
© Copyright 2001/2009 – 2020 Jorge Maqueda Merchán
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento - NoComercial - SinObraDerivada 3.0 España.

No hay comentarios:
Publicar un comentario