Realizar buena parte de lo aquí publicado me ha llevado cierto esfuerzo, a la vez, que supuesto una enorme satisfacción concluirlo—si se puede considerar satisfactorio o concluso— lo que no deseé empezar deliberadamente alcanzado de ideas o pensamientos que de inmediato me condujesen de alguna forma a un fondo, sino al modo en que dejándome alcanzar por él, lo fuese en algún momento, igualmente, por los otros; solo así, me liberé del enorme pesar que causan las limitaciones y el desconocimiento propio —en el cual me reconozco— cuando miro más allá del horizonte buscando y me encuentro de lo que no-es luego de alguna forma de un nombre; a saber lo significado después (infinito) en todas direcciones. Siendo razón más que suficiente, para que este ejercicio sea solo y de alguna forma tan modesto; si bien, parece que “son las cosas modestas, aquellas, que luego se tornan más difíciles de acometer- afirmaba Nativel Preciado. Reflexión, por cierto, en origen de Camilo José Cela, pero que describe con precisión la paradoja de lo cotidiano: lo que es simple por naturaleza y es lo mismo pero exige de una constancia y estar de lo que es / siendo de aquellas misma cosas que son propias (pensadas) nuestro alrededor pero la voluntad a menudo subestima / representado en detalles aparentemente sencillas de la vida cotidiana que pueden volverse complejas incluso pesadas luego si se descuidan (como limpiar la cocina) o si se intentan resolver después cuando ya han perdido su naturaleza original (y solo queda lo del espacio que ocupaban) • Tendemos a prepararnos para los grandes desafíos, pero bajamos la guardia ante lo más pequeño de nuestro alrededor; a vece ni siquiera de una forma manifiesto (limpiar la casa / ordenar la propia casa) / Luego a dificultad no reside en la tarea (movernos siempre de una forma (en sí), sino en la disciplina y la atención diaria necesaria para mantener de alguna manera vivo día tras día lo propio que no-es lo pensado de una forma siempre como lo propio el deber hacer sino el tener que estar siendo lo que tenga después algún sentido mas allá del como y sea lo-sentido propio.
Todo acontece por una causa.
Hace tiempo —corría el año 2003— comencé a escribir una serie de singulares
textos: frágiles artificios de quien se encuentra —como diría Borges—
extraviado entre la literatura especulativa, las ciencias y la metafísica”. En
aquel libro, suponiendo que fuese un libro (lo que son apenas unas páginas),
trataba a modo de ensayo1, de una parte, temas específicos referidos a materias
diversas, y de otra, pensamientos aislados que alternaban sobre temas aún más
variados. Supongo, que pretendía de algún modo razonar. No obstante, ya
entonces tenía presente que de los ejercicios propuestos, muchos sino la
mayoría carecerían de pleno sentido: tal que la contradicción primera habría de
residir en el hecho mismo de escribirlos, sujetos a la parcialidad que resulta
de un razonamiento limitado, y sobrepasado, por una complejidad que empequeñece
cualquier recurso relativo al propio discurso (S. Paniker). Esa certeza —esa
agónica imposibilidad— motivó que aquellos textos quedasen relegados al fondo
de un cajón, no publicándose, o al menos, en el modo deseado. Si bien, y a
resultas de aquel penoso extravió hacia vagas lontananzas hube de verme,
después, y en algún momento, acometido por el impulso volviendo a ellos no de
darles mayor sentido, sino de observarlos, pensarlos, y hacerlo muy
detenidamente prestándoles mayor atención; valorando así diferentes puntos de
vista—algunos pretéritos— para, de ese modo, volver luego a redescubrirlos.
Sería pasado el tiempo, cuando partiendo de otro enfoque —ese que sólo se
encuentra cuando todo a nuestro alrededor se está desmoronando, despertando en
nuestro interior ese “temple de ánimo que coloca al hombre ante la nada
misma”―Heidegger— que retomase, no solo aquellas primeras cuestiones: que
todavía valoro fundamentales y primeras, sino otras que entiendo, a mi modo de
ver son tanto igual o más trascendentales. Luego comprender, las razones que me
movieron entonces y mueven a recorrer ahora un paisaje diferente* al común que
otros transitan, no se podrá concebir sin atender, de un lado, esa fatiga que
empuja al hombre a penetrar de unomismo y, del otro, el enorme placer que en el
errante caminar el pensamiento —escudriñando nuevas posibilidades— me ha
causado y me sigue causando y lo mismo de la memoria: transitarlo. Igualmente,
el modo como he pretendido hilvanar en relación a diversas materias y
sensibilidades —que bien podrán hallase desordenadas en este cuaderno, tanto o
más que dispersas en nuestro tiempo3— pues no es la expresión metódica y estricta de
una manera de pensar: tampoco de sentir. Es sencillamente —y sin querer, por el
momento, ahondar en la precisa y sobria reflexión— la “representación” y
manifiesto de una manera que ha do de alguna forma pensar y de sentir, que podrá observarse resuelta
en atrevidas formas que se prestan a todo tipo de elucubraciones ingeniosas: un
«tanteo» pues, donde primero traslado al lector de formas por un particular
derrotero —cuanto menos singular— por el que no se acometen juicios
pretendidamente certeros, adecuados o convenientes a la razón; exigiendo, en
todo momento, la adhesión de quien pudiere leerlos a excepción, de aquel
espantoso momento, en que uno mismo, en el ejercicio se adivine de lo propio
inmerso-ahí “apelando entonces al misterio de la realidad, de un interrogante
(y estar del otro del mundo) como punto de partida para formular una respuesta
al problema personal. (b). Pronto se advertirá, que lejos de reclamar
condescendencia, la esencia de lo escrito asienta —por encima de ninguna razón
o ciencia— en el placer mismo de escribir. Placer este que habría de ir objetivando,
al avanzar, reflexionando “componiendo” y del tiempo más sobre la propia
arquitectura, y desde la propia experiencia en las sensaciones halladas en
esta: buscándole una voz en el desierto, en lugar de afanarme de origen hacia
un “utilitarismo” escrupuloso y creciente, llevado a modo de recetario y
destino, que de alguna forma podemos hoy observar en tantas librerías y
supermercados. Sin embargo, al obrar de este modo no he pretendido abandonarme
a una puerilidad oportuna más o menos ocurrente, de un pensar sin objeto que
todos, en mayor o menor medida hemos conocido. De tal modo, que el esfuerzo de
este cuaderno expondrá un particular modo de desenvolverse en sí mismo: en sus
propias formas —formas que no allanan precisamente el camino— pero que, de otro
lado, no se opondrán jamás a un fondo / ese fondo. Éste, por cierto, siempre
difícil de integrar logrando esa necesaria tensión que, si no concurrirá en
todo momento práctica, cuanto menos resultará interesante, pudiendo gustar en
mayor o menor medida al lector —dependiendo de ese cierto grado de parentesco,
llamémoslo “intelectual”—, al haberse considerado para ello unas sencillas
reglas, representadas: de la búsqueda en la observación y el respeto a la
ciencia, la filosofía y el arte; aunque, reconociéndome lejos de los rigores de
la primera; próximo a las formas de la segunda; y sobrepasado por la
imaginación y extravagancia del tercero. Sin embargo, «toda observación es
relativa al punto de vista »6 afectando al fenómeno que se observa7. De tal
manera, cabría esperar que esta, así como cualquiera otras lecturas sean
relativas: estén afectadas, por el punto de vista, las ideas, la educación o el
estado de ánimo del lector que, de algún modo condicionará “siempre” lo leído,
afectando causal o intencionadamente al sentido que, verdaderamente, se
representa. Es por ello, y no por ninguna otra razón, que me gustaría
invitarles a que considerasen la posibilidad de sufrir estas páginas como quien
lee para sorprenderse —dejándose extrañar— antes que para juzgar lo expuesto. Y
para ello apelaré, no tanto a la razón como al buen sentido, de quienes no
suelen apetecer más razón de la propia que ya tienen».
"Los hombres mueren y no son felices"
Calígula, Acto I
- Escena V (Camus)
La frase es la constatación de que la vida se vive antes de sus promesas
pero siempre entendiendo después de la misma la conclusión enunciada: "Los
hombres mueren y no son felices", que expresa (de un significante- y
pensado) aquel absurdo en tanto que la vida finita no garantiza felicidad.
Camus desarrolla esta idea de dos textos que entiendo muestran o revelan,
observando que ante la falta de sentido vital en el sujeto solo existen
a-priori dos caminos: uno es buscar el absoluto, lo que conduce a la progresiva
y propia destrucción de los que lo aceptan, como “Calígula”; mientras, el otro
camino es seguir empujando la propia roca observando de “Sísifo” pensado luego
de alguna otra forma ajustada o conforme lo que es mirar desde el borde al
propio abismo y “estar” de uno antes y su roca siendo de lo que podría haber
sido la propia condena (a partir de eso: de un significante pensado / y
entenderse-ahí la propia vida en el reflejo del otro para que de alguna manera
lo de uno antes pensado de otra forma luego no sea siempre de la ira y la
cólera después; a la vez, que reconociendo de la libertad (lo- propio) que
no-es y es de alguna forma discernir: eso→ de un pensamiento que lo separa a
uno y a su roca de la propia destrucción / dándose cuenta (y esto es tener
conciencia de alguna manera, y entenderse, desde alguna otra forma) antes de
“elegir” pensándose de aquello mismo que de uno luego otro se entiende (como lo
de alguna otra forma después que podría ser-pensado como propio→ cuando
observamos que: “estar de cualquier forma antes adaptado y considerado después
en una sociedad profundamente enferma (1) con toda su miseria, brutalidad y
conflictos —formando parte ella igualmente- es→ estar enfermo y predispuesto a
su aviesa moral, abandonándose completa y activamente a ella sometido a
políticas y engaños donde todo habrá de resumirse finalmente en servir, sea en
el consumismo, la dilapidación y la codicia, o bien, ardiendo en la condenación
de la servidumbre: lentamente luego consumido por burócratas, banqueros,
políticos, jueces y agencias gubernamentales, calificadoras, de crédito y por
todo aquello que en sí mismo antes consiente se arrastra y presta —facultado en
la mentira y el engaño— que alimenta la falacia, que perpetua después la
angustia de una terrible infamia. Crisis dicen, pero no hay crisis, sino en la
conciencia ―afirmaba Krishnamurti― sobre todo cuando ésta ya no puede ya
aceptar aquellas mismas normas y entendemos de límites en el pasado que le
dieron contingencia. Luego y considerando el estado actual de las cosas,
observamos: un mundo absurdo y desprovisto de sentido donde el hombre participa
de sufrimientos y agonías como víctimas de aquel inquietante pensamiento que
hundido en la tiniebla habita confines profundos del corazón haciendo presa en
quien por el dolor y la melancolía desorientado aún fatigado por la
desesperación luego tan buenas razones encuentra —en ese fundamento oscuro e
in-suprimible—, alentando semillas de ira y venganza, que después siempre
cosecha quien antes siembra... devastación.
“La indignación es con frecuencia el
mayor autoengaño a las emociones" (David Denby: The New yorker)
Una falacia dentro de
otra falacia es... "una verdad". Luego, imponer esa verdad que está,
sustentada en una falacia que está, dentro de otra es... "una infamia"
(08/11/2010)(1/30a)
"Nadie está más esclavizado que aquel, que
erróneamente creé ser libre"
(Johan Wolfgang Goethe)
Todo es un mismo libro porque todo es un mismo problema de entender la forma: y cómo pensar lo que somos desde lo que no sabemos que somos todavía y de una forma entendiéndonos: Schopenhauer lo sabía. Kant lo sabía. Los románticos lo sabían: que no hay separación entre historia, estética u ontología; no hay capítulos aislados ni temas independientes donde todo forma parte de la misma pregunta y cada texto es la variación de esa misma estructura siendo lo mismo de lo que se pueda estar de alguna otra forma aquello pensado como otra pieza más o forma derivada del mismo problema entendido de un mismo núcleo ontológico y “desde la racionalidad→ lo que intentamos comprender; y ser→ lo que somos antes de comprender (algo) que de alguna forma es lo que no-es todavía propiamente pensado de uno antes pero existe: de alguna otra forma y es, entendido de lo mismo propio después: antes desde la Nada o propia ignorancia→ como el punto desde el cual empezamos a pensar (algo- que no es lo propio de una forma todavía) moviéndonos antes de alguna otra forma pudiendo estar de lo que es: Metafísica y de una palabra está (él) de un pensamiento) significando después como lo propio de un texto entendiendo-ahí de algo antes de uno que existe en lugar de Nada: Pudiendo estar pues de lo mismo antes y otra forma desde Unas Observaciones Fundamentales que de alguna manera son / lo de uno que de otra forma antes es lo mismo y Nada propio / pero que entenderemos (propias) después y Ontológicas al ser→ desde (él-pensamiento (de uno antes y de él eso (como lo propio “pensado lo que es” después de unomimso) y que de algún modo es lo que existe como reflexión que existe de una alguna forma de alguna otra cosa entendido lo mismo de otra forma y es: no siempre luego de la exaltación y la denuncia después, que han sido formas –anteriores- con las que aprendimos a afrontar luego de otra forma (critica) el presente (de lo acontecido (y estar) antes de la realidad presente pensando→ qué nos ha tocado vivir / desde entender de alguna otra forma: lo mismo propiamente (eso) que puede ser de otra forma entendido / pensado las guerras y el drama u otras tragedias que son y se dan hoy de muchas formas en el mundo principalmente a causa de tantos desastres naturales. Por ello siempre vuelvo la vista atrás / buscando de las fuentes propias de la memoria comprender (aquello→ antes que puede estar (del pensamiento de la manera que no-es de una forma propia pero es de alguna otra forma (lo-pensado de uno antes: que existe después (especulativo→ ausente pues de la forma propia y pensada de unomimso)
Entendemos pues lo que-es, y no-es todavía lo mismo de alguna otra forma
propia pensada lo mismo que está de uno antes y es, de alguna forma La huella
material: que entendemos de alguna forma-ahí pensado luego lo que-es y existe
luego propio de una entidad y de alguna forma (antes), por tanto (Identidad y
Diferencia (ser y tiempo) entiéndase / después lo propio pensado (es y es) de
alguna otra forma lo mismo que "Existe después de uno mismo" como
“identidad y diferencia” clave de la trascendencia del fenómeno después
entendido antes eso-pensado antes de alguna otra manera luego lo que está de
otra forma (en la semejanza) que puede ser-pensado y lo mismo del otro (como lo
que viene y va siempre de alguna forma entendiéndose de una forma antes lo que
es (La huella material: manifiesta uno (que entendió antes aquello de alguna
forma / manifiesto del texto después)
La huella como frontera sobre la nieve se pierde oculta en la niebla: hasta donde hay huella hay camino; y es lo que existe después de uno al caminar hasta que ya no-es lo-pensado que es y existe de alguna forma antes / luego del viento en la alteración (y en el tiempo) lo que después se piensa de alguna manera desde la memoria del rastro hacía entender eso de uno antes y pensado hasta donde la huella llega / es frontera; simbolizando un camino siempre efímero en la naturaleza temporal (el viento, la niebla) después diluye, obligándonos a abrir un nuevo y propio camino cuando queremos continuar: más allá de lo anterior y frontera siendo de lo que “esta” y es despues de otra froma un acto de perseverancia y creación propia, ante la incertidumbre inmediata y más allá de lo que fue→ es de otra manera (de lo que se-es) que existe de lo que se-está siendo del camino propio y pensado que nos redefine a cada instante del propio viaje: metafísica (esto) del caminar senderos que son luego propios / antes no transitados, donde la identidad no-es un destino estático, sino un proceso de constante desvanecimiento y recreación.
(La última huella visible todavía (entendemos que es→ lo que no-es después
, y frontera pues de lo que es: ser-moviéndonos de alguna cosa antes y es de
alguna forma) lo que ha sido de alguna manera propio y límite de lo conocido
aún hacia→ lo de una forma después no definida todavía (entendiendo-ahí
como-se-es desde ese punto estar-hacia→ lo que no es propio todavía pero es-ser
de alguna otra forma lo mismo entendiendo-ahi: de lo que se pueda estar y ser
eso de unomismo después pensado como propio camino / desde aquello mismo que es
y es de alguna forma (de lo que se-es) pero no-es de una forma lo propio de una
forma conocido todavía ().
Luego la naturaleza del tiempo (redefine
de cada uno la forma, desde quién fuimos hasta ese último segundo y somos luego
de la frontera: marcando de aquel punto en el umbral donde la memoria se
encuentra de la incertidumbre inmediata presente: y dejamos de
ser-pensando (lo que-es y existe de una forma (antes / pasando a estar de lo
que antes se-es en las froma presentes siendo a cada paso, y del tienpo emn la
alteracion) Esa "desposesión" simboliza Lo que dejamos atrás (
de la ultima huella presente) que desaparece en el pasado disoviendose,
obligándonos a existir despues (de otra manera: de unomimso de lo que ha sido
en lo que-es→ somos siempre del presente absoluto del momento a cada instante
moviéndonos del siguiente paso que se repite infinitamente: donde cada uno de
sus momentos propiamente tiene que ser afirmado (paso a paso de cada uno
permitiéndole a uno amar su destino y afirmar la vida moviéndose y midiéndose
de lo posible en su totalidad, aceptando placer y dolor por igual viviendo sin
arrepentimiento plenamente “este hombre” asume su destino y vive cada
instante con la conciencia de su propia eternidad, diciendo "¡Bien! ¡Otra
vez!" a la vida (leemos en Nietzsche).
"No-ser-pensandose" y permanentemente inbdefinido de una forma
concreta / es de lo que esta de alguna otra forma, presente y nueva, moviendose
a cada instante: donde al borrarse el camino previo, se deja de ser de una
sucesión de rastros reconocibles / para convertirse de un acto puro de
creación a cada instante donde el camino no preexiste y se inaugura en la
posibilidad de la voluntad y seguir adelante caminando más allá de la
última evidencia (siendo entonces de unomismo (de su actos). La perseverancia
ante la propia nada presente de lo que es y no-es una cosa conocida antes /
representa la incertidumbre del pensar sin huellas (o significantes
reconocido antes de alguna froma propios) y estar de lo que es/ luego seguir y
estar de lo que es el acto de definición propia: resulta donde uno se puede
redefinir a cada instante de lo que no-es propio todavía siendo de
una froma y significado (entendiendose de lo que “está” de alguna
forma que puede ser pensado despues como propio desde de alguna
otra froma, entendiendo, de lo mimso despues
, y por tanto uno es no por lo que hace (antes) sino por la dirección que tomamos (lo que piensa antes) luego de un acto y movernos hacia: donde otro siguiendo la huella del otro ( o bien hacia movernos de lo otro donde no hay nada marcado de una huella o definido de un nombre y solo la forma ( de algo que nos llama de Atención). Luego la verdadera y mas pura existencia ocurre pues y es en el espacio, lo mismo del pensamiento, entre la última huella existente (frontera) el siguiente paso y movernos allí donde ya no eres tampoco rastro, sino fluir y del pensamiento moverse de lo que se es entendiendo lo que “está" de alguna otra forma siendo propiamente de unomismo /después
Después cuando el observador muere o se retira / este deja algo propio de una realidad física permanente y es (como Presencia (Roca) de otra forma lo que existe de un texto (eso- pensado de antes desde una identidad y nombre después que se impone de alguna forma y significante de uno al tiempo como entidad que existe lo mismo significando después de alguna forma lo mismo del otro entendiendo la diferencia pensado como lo propio desde entender ahí La huella y la forma espectral (de uno antes) La huella espectral (como Ausencia (Cráter/Cicatriz) a menudo deja un vacío Su existencia "después de uno" es más bien la de un evento que se entiende transformó el paisaje por completo de una diferencia marcada por el vacío que entiendo eso dado de un espacio vacío a la conciencia, en lugar lo que fue de alguna forma antes materia.
Luego la diferencia pensada como
fundamento de alguna cosa entendido antes desde el morfovulcanismo lo que pueda
estar de lo que es y no es antes de una forma luego aquello en la erupción volcánica ( de un texto) resulta una afirmación
de la materia y es lo que puede ser de una forma pensada de una identidad y un nombre dado como (magma, eso antes de alguna manera pensada que emerge de
alguna forma al mundo y es de alguna otra forma: un cono o caldera ( lo mismo un texto) después moviéndose aquello y materia en el tiempo de alguna manera lo que
pueda estar y entenderse siendo de otra forma (el ser pensado de lo que está de alguna forma de una identidad de un nombre volcán luego de otro nombre (otra identidad : un cerro o
montaña), mientras… que la erupción freática es una crisis de la materia que
deja una huella espectral ( lo que no es de una forma y es lo de alguna forma antes / que se entiende
de un espacio vacío) a menudo un cráter (maar) pero no construye un
edificio volcánico sólido. Su existencia "después de uno" es más bien
la de un evento que transformó el paisaje por succión o explosión, siendo aquello diferente que entendemos señalado o marcada por el vacío que entiendes en lo dado de un espacio a la
conciencia para estar de él y pensar-se ahí (lo que fue y es) en lugar del exceso de materia. Ambas existen más allá
de nuestro pensamiento, pero la primera lo hace como "objeto pensado que
puede ser de alguna otra forma después " y la segunda como
"evento" no concreto de una forma que no-es y es (lo que puede ser
pensado de un espacio dado de alguna forma).
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