Texto de (03 / Abril / 2026)
Introducción a un texto fechado el (03 /
Abril / 2026) y firmado por Jorge Maqueda Merchán & Jordi Maqueda. Este
texto constituye una meditación sobre lo que ha sido El concepto de la Nada
pensado desde los albores del pensamiento filosófico, y una de las cuestiones
más escurridizas, paradójicas y fecundas para la reflexión humana. El ensayo
"Desde lo establecido de un tema determinado y materia de la
filosofía"; el escrito, se adentra en este problema con una actitud
crítica y transdisciplinar, cuestionando tanto los abordajes tradicionales como
las formas contemporáneas de conceptualizar la Nada. El texto, como no puede
ser de otra forma: denso, propone reflexionar la Nada entendiéndose que no
existe como absoluto y de una forma lo-pensado que denominamos "nada"
y es, en última instancia, una construcción mental conceptualizada cultural y
lingüísticamente lo que no-es de una forma y es (entendida de alguna manera de
alguna forma). Además, se denuncia la tendencia de la sociedad y de las
instituciones académicas a tratar la Nada de manera superficial o dogmática, abogando
por una aproximación holística y personal al problema de la nada (como aquello
que es lo que existe después y pensado eso de una unomismo).
Las notas siguientes (para un pensamiento cartográfico)
y de investigación tienen como objetivo analizar y contextualizar del
pensamiento manifiesto lo que no-es de una forma del texto y son: las
principales ideas del ensayo, compararlas con las posturas filosóficas y
científicas relevantes, y explorar las implicaciones ontológicas,
epistemológicas y culturales del concepto de la Nada. Para ello, se abordarán
los antecedentes históricos del concepto en la filosofía griega, su desarrollo
en la tradición medieval y moderna, las perspectivas existencialistas y
fenomenológicas (especialmente en Heidegger y Sartre), las críticas desde la
filosofía del lenguaje, las analogías matemáticas, las interpretaciones de la
física cuántica y la cosmología contemporánea, así como las propuestas transdisciplinarias
y holísticas sugeridas por el autor. Se incluirán, además, tablas comparativas
entre posturas filosóficas y científicas sobre la Nada, y se considerarán
perspectivas orientales y psicológicas para enriquecer el análisis
Desde lo establecido de un tema determinado de una materia de la filosofía moderna es difícil no-ser de la misma forma diciendo y de la misma manera lo mismo que otros siempre dicen o escriben acerca de la nada / en lugar de estar→ de lo propio (ñ) no determinado de otros antes en la manera y forma, en tanto a como se establece lo que debe uno pensar y decir de aquello y tema igual sobre: lo ausente (e ir de frente a lo establecido de alguna forma: hablando de la nada a aquellos mismos que ignoran de lo propio en la palabra y de algo reflexionar que no-es (estar) de la nada misma / y entender pues de algo –ahí- antes de otro / lo-pensado que no-es lo propio de una forma antes que entendamos/ lo que-es estar otra alguna forma de nada: en lo ausente pensado como lo propio: aquello que no-es de una forma todavía lo propio pensado) luego entendiendo lo que de alguna forma es: eso→ del pensamiento antes lo de uno y que no-es lo propio pensado de alguna forma / pero que puede ser después→ aquello mismo y tema pensado que no-es todavía pensado de una forma propia y es / lo que existe después de unomimso lo-pensado que es antes de otro / entendiendo lo que no-es propio y es lo-pensado que conocemos mas no de propia conciencia de alguna forma antes: luego “la nada” es ; pero entendiendo que “nada” es→ algo, y de una palabra: lo que existe de alguna manera antes pensado entendiéndose de alguna forma en una palabra: nada / y es del nombre propio de otro (lo pensado que entendemos que no-es de una forma propia y es de uno antes lo manifiesto: la nada; como aquello que existe y no-es de una forma pero es de recibo de lo que cabe preguntarse entendiendo antes de otro lo que es dado: y entendemos de (algo antes que no-es lo pensado de una forma) que advierte en sí mismo una palabra después entendiendo lo significado propio de una forma del significante: lo ausente propio (de una forma) y es/ lo-pensado de alguna manera antes (eso→ del texto después que existe preguntándose de alguna forma (de una palabra) por la forma que no-es y es lo que se refiere ausente y no-es pero es de alguna forma “significado” de la palabra: nada (entendiéndose lo que no-es de una forma todavía pensado propio) en relación a eso mismo que no-es de unomimso de una forma / pero que es conocimiento entregado y de alguna manera entendiendo algo y de alguna cosa de otro que no-es y es lo ausente de una forma ( que puede ser pensado e alguna otra manera después propiamente entendiendo aquello de alguna forma) lo que nos lleva a de aquello mismo y nada: a pensar ¿qué es? lo que no-es ahí (del otro y-es→ desde entender lo singular de cada uno y propio).
Pero qué es la Nada (no es→ un concepto de nada (sino algo foráneo→ en el pensamiento español) ausente este de aquello hasta hace bien poco sobre lo que se escribe mucho, pero se dice bien poco de eso mismo que luego no-es (desde el punto de vista ontológico: de el ser o τὸ ὄν (palabras de Aristóteles usadas para discutir desde el concepto singular (de uno) que se traduce: lo que-es (Eso de uno antes y del pensamiento “del hombre” (o das man) alguna cosa que no-es definido aún de la forma del verbo y es ser→ del texto de: algo de un nombre después / que son (en nuestra lengua de los demostrativos (esto, eso, aquello / refiriendo de... algo que refiere lo que reconocemos ausente y significado de una forma texto que no es de la forma: esto, eso, aquello / pero sabiendo de qué cosa se nos está refiriendo por quien nos habla: de algo, de alguno, de nadie, o nada→ de lo mismo, son los cuantificadores existenciales que aluden a la existencia o inexistencia de una persona o cosa y positivos (alguien, alguno o algún, algo) o negativos (nadie, ninguno o ningún, nada). Se refieren a personas (alguien, nadie), a cosas (algo, nada) o a ambos tipos de entidades (alguno, ninguno). Alguien y nadie son siempre pronombres (alguien canta; nadie lo sabe). Las formas apocopadas algún y ningún son determinantes (algún motivo, ningún dolor). Alguno y ninguno pueden ser determinantes (algunos socios) o pronombres (ninguno quiso hablar). Algo y nada son pronombres y de (Ellos (los griegos sabían algo pero dijeron Nada (es) en la ausencia de algo / que ellos entiende de uno antes h1 (de un pie abajo) «neutra» lo que puede ser pensado / de u-n /o natural) o-ser de todas las cosas que le son (de alguna forma dada a la conciencia (desde ser→ del pensamiento de lo mismo que conoce y es de una forma pensado antes / luego de muchas formas pensadas-eso que es aquello mismo: una pera (después) de un nombre dado) / (una pera) que no-es→ una sola forma y una sola pera la misma pera siempre y reconocen de ellos hablando de esa forma que no es y es una pera lo representativo del conjunto de todas las peras) / entendiendo de ahí lo que puede llegar a ser de uno y es ausente de sus conciencias→ eso que de una sola forma conocen / de todo aquello que no conocen y son ausentes en conciencia→ todas las demás peras) de las que hablan en conciencia (desde conocer una sola o ninguna pera desde si mismo).
Y partiendo del entendimiento de las cosas que son de muchas formas de modo distinto dadas de una forma (al entendimiento) y de una cultura distinta a la nuestra la helénica ¿Cómo podemos pretender entender esa cosa y Nada manifiesta de algo (de una palabra) que no-es antes de una forma / al no poder conocer todas las manifestaciones de una misma cosa y pensada de una forma antes lo que es de muchas otras formas y no son la misma cosa igual sino no de otra manera la misma cosa de otra forma / y luego además pretender entender de lo mismo (y nada) aquello que parte de lo que no es de otra manera y es de muchas formas descrita por muchos de una forma no concreta / una nada absoluta, además, entendida como aquello que queda en ausencia de algo que es lo ausente del conocimiento (de una forma) de uno antes de todas las otras cosa que no son la misma cosa / no de otra forma y una sola forma no exactamente la misma forma exactamente igual / es decir de muchas maneras la misma forma si primero: no entendemos de un modo absoluto ese algo llamado ser (lo que no es de una forma manifiesto tampoco del nombre que lo nombre como ,lo que no es y es lo ausente de una forma: dios) que está de los textos / unos textos que reconocemos de una manera y de una forma (es) en la palabra) y segundo: cómo podremos entender (eso que llaman en filosofía la Nada) cuando vemos y comprobamos que el ser está, de alguna forma pensado siempre, presente por todas las cosas existentes de otra forma de muchas maneras las que son igual de otras formas en todo lugar conocido: no propiciando el entendimiento de ausencia, o de ausencia absoluta del ser, y menos de aquello pretendido que “supuestamente” queda en su ausencia (la nada) pues siempre hay presencia de alguna cosa sino de algo (que entendemos de un espacio: lo- que es de alguna forma que no es de una forma a los sentidos manifiesto.
Entiéndase pues que cuando referimos “la Nada” (absoluta) luego cuando hablamos de “el ser”, este ser ha de ser igualmente absoluto: todo lo que es y es (en la creación en todo lo creado) entiéndase de una esencia (consciente o consciencia de alguna forma llamada y lo mismo es dios). Luego cualquier referencia a otra Nada, hallada aquí o allá, es abandonar el tema de la Nada absoluta como concepto fundamental de la filosofía y objetivo de estos textos (su refutación), volviéndolo asunto menor: digamos que personal y subjetivo que pretende, igual relevancia, sobre Nada. Pero, no nos dejemos engañar y estar sin más de la Nada/ , pues desde antaño se entendió “el ser” como lo que puede estar de alguna forma antes luego pensado y entendimos de lo que-es de una forma el (ser→ pensado de alguna forma antes ( y de una palabra: ser) que no-es luego de una forma lo pensado después (y es ente) como contraposición a la “Nada” y la Nada en contraposición a lo pensado de alguna forma que no-es de una forma pensar lo que- existe y es-ser→ de alguna forma y antes estar de lo pensado que existe después de otra forma que no es de una forma lo pensado / pero existe) Sin embargo, aunque reconocemos, que no sabemos en esencia que es el ser, sabemos de alguna forma que existe de alguna manera es lo pensado, sí, pero no sabemos qué es; y aunque también entendemos, que en ausencia del ser cabría su ausencia, no podemos, es imposible, saber qué es esa ausencia (a la que muchos dieron nombre (para mayor confusión de los mortales) y llaman la Nada, eso que no-es: no existe / pero existe después pues hay presencia y de alguna forma es de una palabra (lo pensado) / pero no nos confundamos nosotros también; pues la gente quiere creer y confiar, y confía y cree... sobre todo en aquello que no está de unan forma y puede ser; y por eso cree en ovnis y en todo lo que le dicen, y cree que hay una Nada también cuando se lo dicen, aun cuando estén mirando al cielo y tengan sobre sí y ante sus ojos el universo lleno de galaxias y estrellas. Pero pensemos por unos instantes: si la Nada es nada en absoluto, ¿cómo podemos concebirla? Si la Nada es lo que es nada en absoluto, ¿por qué una palabra para referirse a ella? Si la Nada no es nada y es, por tanto, algo que no-es, siendo: solo en su idea, ¿a qué viene tanto darle vueltas a ello?
Lo cierto es que a poco que se profundiza, encontramos que ninguna cosa parece a primera vista más interesante que la Nada, “nada es más intrigante que la Nada”, y “nada más importante que la Nada” y, sin embargo, ¡no es nada! Luego la Nada es→ uno de aquellos temas que se muestran atractivos a las ciencias y la filosofía: de esos que te hacen presa; una verdadera caja de sorpresas, repleta de paradojas que espera ser abierta, a la que se llega a través de un lenguaje hermenéutico al límite de lo prudente expresable y, sin embargo, repito: ¡no es nada! Pero para poder entender esto, y lo que –es / que bien parece una absurdidad / primero hemos de entender esa Nada de la que nos hablan, y entender su rol en nuestra sociedad y vidas. Debemos pensar y entender antes qué ha ocurrido con esa " idea de la Nada" a lo largo del tiempo, aunque sea brevemente, donde se la ha visto con muy distintas caras y funciones, perfiles estos de una Nada, siempre ajustada y modelada por la subjetividad humana y presta a intereses propios o religiosos (antaño) cuando no ocultada, por los propios miedos, nos dicen, pero ¿miedos a qué?
De aquella Nada original e “inasible” en su origen, le fueron asignando papeles y relaciones de mundo al que no pertenecía: el nuestro, a modo de sofocar la angustia original que causaba saber de ella y no poder entenderla o ubicarla, al mismo tiempo, que de esta manera se cubría su carácter original (pretendidamente opuesto al ser) con un sucinto velo: “pues si hay algo que teme el hombre, más incluso que revelar la nada, es precisamente al nombre y revelar de este su ignorancia,: cuando pretende explicar aquello que es de un nombre propio lo que no-es lo propio de una forma antes penado, siendo de lo que no es (de ninguna maneta), que no fue (antes), ni puede ser (en el futuro), y que siempre se ha rechazado, entendida como contraria a lo más propio en el ser humano y ser, las formas que le son y habita. Como si con pensar la (Nada) fuese a reconocer aquello más terrible que nos atormenta desde el inicio de los tiempos: la posibilidad de inexistencia propia y absoluta…
Sobre la consideración de la nada, no creo que esta precise hoy de nuevas perspectivas: otra más, o explicar de nuevo dando una nueva vuelta de turca o añadir una capa de barniz a lo ya antes tantas veces expuesto (durante años) y que nos lleve a más confusión y controversia de la existente. Lo que precisa la Nada es entender atendiendo lo significado que es de alguna forma lo que no-es de una forma todavía pensado y que de alguna manera pensado sea manifiesto. Si bien, precisaremos entender igual el papel de (esa nada como reflejo propio que anda entre nosotros: en la sociedad, ocupando ciertos roles —en la cultura, la ciencia, y que no le pertenecen: me refiero a esa Nada pensada que se ve sin verla y que todos más o menos entendemos. Luego Para entender la importancia y relevancia de la Nada en nuestros días, tan solo hemos de comprobar cómo la Nada ha sido y es abordada desde distintos campos del conocimiento. No en vano, desde su carácter inicial, esta ha sido generadora de atractivo y seducción desde los distintos planteamientos del saber y cuestión persistente desde tiempos de la Grecia clásica, donde los filósofos clásicos, en un esfuerzo propio, intentaron comprenderla: para luego ser los primeros en rechazar (La Nada) absoluta. Pero entonces surge la pregunta, de cómo, algo que debería ser excluido de nuestra realidad, que no es antes de nuestra observación luego existe siendo pensado eso como alguna-cosa. Pues al hablar de la Nada, aquello luego está y de alguna forma es lo que no pensamos en relación a un significante indiferenciado, como antaño hicieron los griegos. [Significante Indiferenciado (y la Nada): un significante por sí mismo, antes de entrar en una cadena significante (articularse con otros), es puro vacío o "nada" porque no tiene un significado predeterminado o estable, es lo que se constituye a partir de un "vacío existencial" o una "falta". El significante "indiferenciado" o "desarticulado" representa la falta o carencia de sentido absoluto o ausencia de una esencia antes de lo que es, Por lo tanto, la "nada" es el vacío de sentido primordial, según Lacan, sobre el cual se monta la cadena significante]. Sin embargo; por el contrario, pensamos y hablamos habitando la nada teniendo "algo" descrito en la cabeza: habiendo cosificado una idea, una Nada, como algo que sin reconocerlo de una forma antes es lo que se habita de alguna manera, entendido de alguna forma nuestra mente, desde antaño convirtiéndolo hoy en alguna cosa / realidad de algo (idea concreta), que podemos no solo representar, sino a lo que podemos dar sentido y lugar, sea en el vacío, el cero, o en un sentimiento de angustia por perdida en nuestra mente. Pero, de este modo, lo que enfrentamos no es la Nada “absoluta” sino aquello, o aquel significado de algo (la Nada) que a nosotros, al hombre de hoy se le representa de lo que entendemos y a partir de nosotros: representamos hacia nosotros. Razón mayor por la que aquello que no debería ser-pensado pero luego “es”, y al ser, precisamente deberíamos entender: que eso no-es lo que parece cuando aparece y es de una palabra lo pensado de (Nada), sino de una idea (lo que-es y es de una forma (en la palabra) algo, que existe y entendemos que no es de una forma propia pensado todavía, lo referido de la forma que no es y es la nada antes de uno / lo-pensado que puede estar y ser pensado de alguna forma como lo propio.
Quizá interpelar la Nada entendiendo lo como
aquello pensado que-es lo que existe después de unomismo, lanzándose contra
ella, sea el mayor acto de sedición que puede hacer hoy una persona,
cuestionando los fundamentos de todo cuanto damos por sentado ―en palabras y
sentido de otros― como conocimiento
cierto e inamovible, científica y filosóficamente yendo no, contra todo, sino
hacia todo y de frente. Es este sentido preguntarse si es oportuno despertar el
espíritu la Nada / hacerle saber que dudamos de ella / negarla, pues no se nos
revela de una forma / a la vez de poder considerarla en ese su sentido mayor
—ese mismo sentido que ciencia y filosofía ignoran— parece un interesante
viaje, donde como tal, el descubrimiento mayor, consecuente y de todos, será
finalmente el de unomismo: entendiéndose de aquello en los propios límites y desde
la propias capacidades, al emprender un camino a la comprensión y conocimiento,
que (partiendo de nada) aporta un potencial transdisciplinar (donde se
priorizan unas necesidades nuevas de conocimientos para poder luego conceptualizar
y juzgar) dentro de la que será una actitud holística que permitirá, quizá,
entender la Nada (su idea) desde toda perspectiva que se reconozca abierta y
honesta en nuestro camino de descubrimiento y su posible revelación o
refutación. Así, al preguntarme, desde el primer momento, por qué decido
interpelar a la Nada por mí mismo, ¿qué quiero yo de la nada?, no busco ya
aquellas respuestas que puedan aportar a otros, sino que premia dolo el cómo
ponerme en camino / habitar ese horizonte desconocido.
©
Copyright 2023 / Jorge Maqueda Merchán/ Jordi Maqueda- All Rights Reserved
Estas notas tienen como objetivo analizar y contextualizar las principales ideas del ensayo, compararlas con las posturas filosóficas y científicas relevantes, y explorar las implicaciones ontológicas, epistemológicas y culturales del concepto de la Nada. Para ello, se abordarán los antecedentes históricos del concepto en la filosofía griega, su desarrollo en la tradición medieval y moderna, las perspectivas existencialistas y fenomenológicas (especialmente en Heidegger y Sartre), las críticas desde la filosofía del lenguaje, las analogías matemáticas, las interpretaciones de la física cuántica y la cosmología contemporánea, así como las propuestas transdisciplinarias y holísticas sugeridas por el autor. Se incluirán, además, tablas comparativas entre posturas filosóficas y científicas sobre la Nada, y se considerarán perspectivas orientales y psicológicas para enriquecer el análisis.
I. Del Ensayo
"Desde lo establecido de un tema determinado y materia de la
filosofía"
1.1. Tesis Central y Argumentativa del ensayo
El ensayo, propio, parte de una crítica a la tendencia de repetir acríticamente lo que "otros siempre dicen o escriben de la nada", proponiendo en cambio una reflexión desde lo propio, lo singular y lo no determinado por discursos previos. Sostenemos que la Nada, es una construcción conceptual, una palabra que designa una ausencia, una experiencia de lo ausente, lejos de ser un concepto, y esto es: no entendiéndose de una forma antes / pensada / con entidad propia después es: lo que es y existe de alguna otra forma→ ontológica: siendo lo que puede estar de alguna forma lo de antes y de una palabra que puede ser pensado de otra forma. Pero que nunca puede ser pensada como una realidad absoluta de forma concreta. Nos situamos pues en la frontera entre lo dicho y lo callado, subrayando la tensión inherente entre el lenguaje y aquello que trasciende su capacidad de expresión. Se reconoce la influencia de la tradición filosófica occidental, especialmente de Platón y Heidegger, pero también el texto se distancia de los abordajes meramente conceptuales o técnicos. El texto invita a una práctica filosófica vivida, en la que la experiencia y la austeridad existencial ocupan un lugar central. En cuanto a la estructura, el ensayo alterna pasajes de reflexión conceptual con análisis lingüísticos, referencias históricas y propuestas metodológicas. Se emplea un lenguaje que oscila entre lo poético y lo analítico, y se recurre a ejemplos, analogías y distinciones terminológicas para ilustrar la complejidad del problema.
II. El
concepto de la Nada según el ensayo: 'nada' como construcción mental, 'lo‑pensado' y 'unomismo'
Desde de las
tesis centrales del ensayo: la Nada no es un objeto ni siquiera un concepto,
sino una construcción mental que emerge de la imposibilidad de pensar el ser
sin su contrario. En este sentido, la Nada es "lo‑pensado",
no lo real, sino el límite del pensamiento mismo. El término
'nada' opera como un significante indiferenciado, una marca lingüística
que señala la ausencia sin que esta ausencia tenga
entidad propia. Decir 'nada' es ya decir algo, y por tanto, es una afirmación
paradójica (de algo: de lo que hay que moverse del otro a entender alguna cosa que no es propia todavía
pero de lo que se está / luego entendiendo que es del otro antes y de alguna
manera lo pensado expresado de alguna forma) Pero Insistimos, pues en que la
Nada, entendida como absoluta, es inconcebible: "si la Nada es nada en
absoluto, ¿cómo podemos concebirla? Si la Nada es lo que es nada en absoluto,
¿por qué una palabra para referirse a ella?". Así, la Nada es, en última
instancia, una idea que se constituye en el lenguaje y en la cultura, y que
adquiere diferentes funciones y perfiles según el contexto histórico y
subjetivo entendido luego aquello de “unomismo”.
Introducimos el término 'unomismo' para referir a la
experiencia singular de cada uno frente a lo que no es de una forma conocido y
que tiene que ser explicado (la Nada antes de uno) pensada después de alguna
forma entendiendo aquello desde unomismo. Luego la reflexión sobre la Nada (lo
que no es de una forma lo propio pensado de alguna forma) se convierte así en
una indagación sobre los propios límites o capacidades y de cada uno a
entenderse, en un acto de sedición frente a los fundamentos dados por sentado
en la ciencia y la filosofía. La Nada, pues como límite propio del ser-pensado,
es también su horizonte: "Pensarla es pensar lo que no puede ser pensado
de una forma concreta, y sin embargo, es lo que podemos entender de alguna otra
forma lo que nos constituye como seres
conscientes: de lo que no es antes de una forma “aquello“ y es de alguna manera luego “eso“ pensado" que existe de alguna forma propia después: “esto“
III. Términos clave y análisis lingüístico: 'lo‑pensado', 'significante indiferenciado',
cuantificadores existenciales
Dedicamos una atención
al análisis lingüístico y terminológico del concepto de la Nada. Se exploran
los usos de los cuantificadores existenciales (alguien, nadie, algo, nada) y se
subraya la función paradójica del término 'nada' como significante
indiferenciado. En la tradición lacaniana, el significante indiferenciado o
desarticulado representa la falta o carencia de sentido absoluto, el vacío
primordial sobre el cual se monta la cadena significante / señalamos que, en
nuestra lengua, los demostrativos (“esto“, “eso“, “aquello“) y los
cuantificadores existenciales aluden a la existencia o inexistencia de una
persona o cosa, y que el término 'nada': funciona como un pronombre que está señalando
en si la ausencia sin que esta ausencia tenga entidad propia de una forma.
Así, la Nada es, en el plano lingüístico, una marca de ausencia, una
construcción gramatical que no remite a ninguna realidad extralingüística. Esta
perspectiva se refuerza con las críticas de la filosofía del lenguaje, que
consideran que hablar de la Nada es incurrir en una falacia categorial o en una
reificación de un término sin referente. Wittgenstein, por ejemplo, sostiene
que "de lo que no se puede hablar, mejor es callar", y que la Nada,
al no ser un hecho del mundo, no puede ser objeto de proposición significativa.
IV. Antecedentes históricos en la filosofía
griega: presocráticos, Platón, Aristóteles y la negación de la Nada absoluta
Situamos el
problema de la Nada en el contexto antes de la filosofía griega, donde los
presocráticos, Platón y Aristóteles abordaron la cuestión desde diferentes
perspectivas. En la tradición presocrática, la Nada era concebida como el
estado previo al surgimiento del mundo, pero también como una imposibilidad
lógica. Parménides, por ejemplo, sostiene que "el ser es y el no-ser no
es", lo que implica que la Nada no puede ser pensada sin contradicción /
en este sentido Platón,
en su diálogo "El Sofista", entiende la Nada como la ausencia de ser,
una noción negativa que permite distinguir entre lo que es y no-es / lo que-es: de alguna forma lo-pensado y
sentido propio) y lo que no-es: de una forma propia lo-pensado / o no sentido de ninguna forma o experiencia antes propia).
Aristóteles,
por su parte, rechaza la posibilidad de estar de ninguna forma pensando: la
Nada absoluta y siendo pues de ninguna forma antes atendiéndose aquello (de una
palabra) la cual concibe (y es) como
una privación o ausencia, pero como una entidad (o ente que puede existir y ser
antes lo pensado de alguna otra
forma después→ luego la nada
no-existe / pero existe / En su obra "Física", argumenta que la Nada
es y es lo que puede ser pensado simplemente como la ausencia de algo que debería
estar presente, y de alguna forma lo- que no-es o no puede existir por sí misma
( si no es de alguna manera y de alguna otra forma lo pensado)
La tradición
griega, por tanto, niega la posibilidad de la Nada absoluta de una forma / lo
mismo del texto / la considera un significante límite u fronterizo, siendo lo
que puede estar de alguna otra forma como aquello (de un espacio que no es
todavía de una forma definido) dado para explorar de ese espacio no definido
todavía la relación con el ser ( lo que es pensado luego de alguna otra forma
lo que existe después→ la existencia
Esta perspectiva influirá en el
desarrollo posterior de la metafísica y en la formulación de los principios de
identidad y no contradicción, que entenderemos a partir de que no es de una
forma antes y luego es lo que tiene que ser pensado de alguna forma el arjé lo-pensado de una palabra
después y significado como Ápeiron
(lo que es→ indefinido de
una forma) / que es lo mismo no de la misma forma luego pensado aquello que
no-es de alguna forma entendido de un “espacio” significado (y de otra palabra
después: el tiempo por ejemplo, lo que
es dado al pensamiento
Proponemos una
jerarquía de las palabras y los nombres: lo complejo (4 sílabas) para lo
articulado, lo definido (3 sílabas) para la identidad y lo esencial (2 sílabas)
para la raíz de las cosas. Esta una observación que surge no por la etimología
y el tipo de palabra. Aquí comparto un poco de contexto sobre esa estructura
que notamos:
Nombres
Compuestos (4+ sílabas): Como Aris-tó-te-les ("el mejor fin") o
A-ga-me-nón ("muy firme"). Los griegos amaban los nombres
"dithemáticos" (de dos conceptos), lo que naturalmente los hacía más largos
y solemnes.
Nombres de
Héroes y Filósofos (3 sílabas): Só-cra-tes o A-qui-les suelen ser nombres más
directos o antiguos. Curiosamente, A-te-na (Athina) tiene tres sílabas, pero su
estatus es de diosa principal, rompiendo un poco la regla de la "importancia"
por longitud.
Conceptos y
Nombres Cortos (2 sílabas): El Ar-jé (principio) es la base de todo, la unidad
mínima de pensamiento. Héc-tor o Mar-cos (este último de origen latino, Marcus)
son nombres más funcionales y rotundos.
V. Desarrollo medieval y moderno: creatio ex
nihilo, Agustín, Tomás de Aquino, Duns Escoto y la tradición cristiana
En la Edad
Media, la teología cristiana introduce la noción de creatio ex nihilo, la
creación a partir de la Nada, como un acto divino (es decir: lo que
es después pensado de alguna forma luego
de una palabra que no-es antes de una forma lo pensada). San Agustín
y Tomás de Aquino sostienen que la Nada no es un principio ontológico, sino la
ausencia de ser, superada por la voluntad divina. Luego La creatio ex nihilo implica que Dios crea el mundo sin materia
preexistente (sin necesidad de que aquello sea de una forma antes luego pensada
luego es: lo que existe de alguna forma) y que el tiempo mismo es creado junto
con el mundo.
Duns Escoto y
otros pensadores medievales desarrollan la idea de que la Nada es una ausencia
y no una realidad positiva. La tradición cristiana, influida por el platonismo
y el aristotelismo, concibe la Nada como el trasfondo sobre el que se
manifiesta la plenitud de: lo que no-es de una forma y es (el ser divino). La teología
negativa o apofática sostiene que Dios es incomprensible e indescriptible, y
que solo podemos hablar de Él en términos negativos (de lo que no-es de una
forma) y es de alguna forma / todo lo que no es Dios:
En la modernidad,
autores como Descartes y Hegel reformulan el problema de la Nada en términos de
razón, certeza y crítica, pero también enfrentan sus límites y aporías. La
tesis religiosa de la creación a partir de la Nada socava la sustancialidad del
todo de las cosas existentes y exige una causa para explicar su presencia.
VI. Hegel y la dialéctica ser‑nada: identidad y crítica a la metafísica clásica
Hegel, en su
Ciencia de la lógica, identifica al ser y la nada como momentos de una misma
unidad dialéctica. El ser puro, al no tener determinación, se disuelve en lo
que no-es de una forma / en la nada; y de esta contradicción surge el devenir.
La nada se presenta entonces de una forma como la negación del ser, pero en
realidad es el no-ser de las cosas mismas y reales (el idealismo) (es) la
negación de lo que es de una forma. Luego a verdad no es el ser ni la nada,
sino el devenir, el tránsito de uno a otro
Esta
perspectiva hegeliana implica una superación de la metafísica clásica
entendiendo lo que no-es de una y es lo que puede ser pensado), en la que el ser: lo que es; y la nada: lo que está de alguna forma) no son opuestos absolutos, sino momentos de un
proceso dialéctico que da lugar a la realidad concreta que entendemos siempre
de alguna forma pensado de lo propio después. El devenir pues es la base lógica
a partir de la cual la inteligencia aprehende de lo que es como lo que es eso
pensado que está luego (entendiéndose de alguna forma después) entonces la
negatividad constitutiva del ser se manifiesta en la emergencia de lo que es /
siendo a partir (de lo que es y no-es de una forma lo que está) moviéndose
hacia lo que es / pensado / siempre antes de alguna forma). La dialéctica
hegeliana influirá en el desarrollo posterior de la fenomenología, el
existencialismo y la crítica a la metafísica tradicional.
VII. Existencialismo y fenomenología: Heidegger
y Sartre sobre la Nada
Heidegger: la Nada como condición de posibilidad
de estar de alguna forma de lo que no-es de una forma y es (lo que es)
Martin
Heidegger, en Ser y tiempo y en su conferencia "¿Qué es metafísica?",
plantea que la Nada no es la negación del ser, sino condición de posibilidad.
Solo en la experiencia de la angustia (entendiendo lo que es y no es de una
forma lo que es de alguna forma sentido) se revela la Nada como el trasfondo que
permite la comprensión (lo que es y no es de una forma sentido) del ser. La
angustia, un miedo sin objeto todavía, es el estado de ánimo antes que nos
revela no de una forma lo que es estar de la Nada (antes / sentido de alguna
forma), y en esa experiencia se abre la posibilidad ser de la existencia
pensada y sentida auténtica
Heidegger
sostiene que la Nada no es un ente ni un objeto, sino “aquello” que no es antes
de una forma lo-pensado que hace posible que lo ente se pueda descubrir como
tal (lo que es) antes de una forma lo pensado. La Nada es el fondo abismático
(que no es de una forma antes) y es la carencia de fundamentación última, y su
función es abrir el mundo a la existencia de lo que es luego en la comprensión
de lo que se- es / de lo se está después
entendiendo de alguna forma, permitiendo la interpretación y la libertad. El
lenguaje, para Heidegger, es la casa del ser, y la verdad consiste en el
desocultamiento (aletheia) de lo que es (jordimaqueda.blogspot.com)
Sartre: la Nada como
actividad de la conciencia y fundamento de la libertad
Jean-Paul Sartre, en El ser y la nada,
concibe ( lo que no es) como una actividad de lo que es de alguna forma de la
conciencia. Sartre distingue entre el en-sí
(lo que es) y el para-sí (lo que no es, y es lo que no es), y sostiene que la
fractura ontológica que habita la realidad humana es la condición de
posibilidad de la libertad y la acción. La Nada, en Sartre, es una actividad
nihilizadora, una negación activa que permite la proyección de lo que es y la
transformación del mundo.
Tanto en Heidegger como en Sartre, la
Nada está vinculada a la trascendencia y a la libertad de cada uno, pero
mientras que en Heidegger la Nada es el trasfondo ontológico que permite la
apertura a lo que es, de alguna forma lo que está ( luego se precisa estar de
alguna cosa (estar en el mundo), en
Sartre es una actividad de la conciencia que funda la libertad más radical. Las
discrepancias entre ambos autores reflejan diferentes concepciones de la
libertad, la historicidad y la relación entre ser y lenguaje
VIII. Críticas desde la filosofía del lenguaje: Carnap, Ayer, Wittgenstein y
la falacia de reificación
Desde la filosofía del lenguaje,
autores como Carnap y Ayer han criticado la noción de la Nada por considerarla una
reificación de un término sin referente / o sin referente ontológico.
Esta es una
lectura analítica y lingüística del problema. Básicamente, señalamos que
"la nada" es un error lógico: tratamos un sustantivo que solo indica
ausencia de cosas como si fuera una "cosa" en sí misma. Es decir→ del truco
gramatical:
Al sustantivar el adverbio "nada", nuestro cerebro asume que debe
haber un objeto detrás de la palabra. Es lo que Rudolf Carnap criticaba en Heidegger; decía que usar "la
nada" como un proceso (la nada nadea) era un mal uso del lenguaje. Referente vacío: En lógica,
"nada" no es un objeto, sino un cuantificador (no existe un x tal
que...). Reificarlo es como intentar atrapar el agujero de un donut sin el
donut.
Para autores
como Sartre (desde la Ontología vs. Semántica) la nada tiene un peso ontológico
(la libertad, el vacío existencial), mientras que para la tradición lógica es
simplemente un pseudoconcepto. Luego entendamos que estamos tratando a un "no-ente" con
las reglas de un "ente", creando un problema donde hay un límite del
lenguaje. Para ellos, hablar de la Nada es incurrir en una falacia categorial,
ya que no existe ninguna experiencia o dato empírico que corresponda a la Nada.
Wittgenstein, en el Tractatus, sostiene que "de lo que no se puede hablar,
mejor es callar", y que la Nada, al no ser un hecho del mundo, no puede
ser objeto de proposición significativa. Estas críticas se apoyan en el
análisis lógico del lenguaje, que revela que muchas proposiciones metafísicas
carecen de sentido porque no pueden ser verificadas ni falsadas empíricamente.
La Nada, en este marco, es un constructo hipotético necesario para la ontología
y la definición del ser, pero no tiene valor de realidad.
IX.
Matemáticas y analogías: conjunto vacío, cero, teoría de conjuntos y argumentos
ontológicos formales
En el ámbito
de las matemáticas, el conjunto vacío representa la Nada, pero es (algo) un
objeto bien definido dentro de la teoría de conjuntos. El cero, por ejemplo, no
es la Nada, sino un número con propiedades específicas. El conjunto vacío es el
punto de partida para la construcción de sistemas de verdades matemáticas y de
alguna forma siendo de ese espacio limitado su relación con la creatividad y la
transformación conceptual. Alain Badiou, por ejemplo, desarrolla una ontología
matemática en la que el conjunto vacío es
el "nombre propio del ser", el espacio de posibilidad desde el cual surgen
las verdades y los acontecimientos que son de alguna forma ahí (entendidos) .
El vacío, en este sentido, no es una ausencia, sino una condición esencial para
la creatividad y la transformación en la realidad. La analogía entre el
conjunto vacío en matemáticas, el vacío cuántico en física, la śūnyatā budista
y el mu zen permite pensar la Nada como una estructura o marco de posibilidad,
no como carencia
X. Física cuántica y cosmología: vacío
cuántico, fluctuaciones, Tryon, Vilenkin, Krauss, Hartle‑Hawking
En la física cuántica, el vacío no es la Nada. El vacío cuántico está lleno de fluctuaciones, partículas virtuales que emergen y desaparecen. Edward Tryon propuso que el universo pudo surgir como una fluctuación cuántica del vacío, y autores como Vilenkin y Krauss han defendido la posibilidad de un universo surgido de la Nada, entendida como un estado cuántico sin espacio ni tiempo
Sin embargo,
esta "Nada" es una entidad física con leyes y estructura, y no
corresponde a la Nada absoluta de la metafísica. El modelo Hartle‑Hawking
propone un universo sin frontera temporal, donde el tiempo emerge de una
condición cuántica inicial.
En este sentido, el tiempo mismo no existía
"antes" de ser pensado / esto es pensado el tiempo después del Big
Bang, lo que redefine la Nada como aquello de alguna forma antes de ausencia de
tiempo /
La física
contemporánea, por tanto, reemplaza la Nada metafísica (que la ciencia entiende
erróneamente absoluta o entiende solo absolutas / por que no la piensa) sustituyendo
aquello que no es de una forma pensado por
el vacío cuántico que es de una forma pensado, y definido como un estado
dinámico y estructurado que desafía las intuiciones filosóficas tradicionales. Luego
limitando todo lo que pueda ser pensado de
alguna otra forma antes de ese espacio o vacío cuántico ( y conjunto de alguna
forma dada de una sola forma en su conjunto) lo que impide que pueda ser pensado
de alguna otra forma
XI. Cosmología
contemporánea y origen del tiempo: Big Bang, inflación y límites
epistemológicos
La cosmología
contemporánea se basa en el modelo del Big Bang y en la hipótesis de la
inflación cósmica, que explican a modo de conjunto que se expande el origen y
la evolución del universo a partir de un estado de densidad y temperatura
extremas. El Big Bang no describe cómo algo (lo que es lo que debe ser pensado
de alguna forma Arjé: como aquello después indefinible (Ápeiron) que surgió de lo
que es y no es la nada / sino cómo el
universo se ha expandido y enfriado desde un estado inicial. Donde se nos
explica que la inflación cósmica introduce una fase de expansión exponencial
que resuelve ad-hoc varios problemas del modelo estándar. / Es decir: La cosmología contemporánea, al articularse sobre el
modelo del Big Bang y la hipótesis de la inflación cósmica, no describe un
tránsito desde la nada absoluta hacia el ser / esto es: no define antes "lo
que no es” de una forma antes
pensable / sino que define la evolución y expansión de un conjunto preexistente
desde un estado de densidad y temperatura extremas. Para la ciencia, "lo que no es" resulta impensable;
por ello, el Big Bang no funciona como un relato de creación ex nihilo, sino
como la crónica de cómo el universo se ha enfriado y desplegado a partir de un
estado inicial. Este estado actúa como un verdadero Arjé: una unidad primordial e indefinible —evocando el Ápeiron de Anaximandro— que contiene en
potencia todo lo que llegará a ser, pero que en sí misma escapa a la categorización
física tradicional.
En este marco, la inflación cósmica no surge para explicar el origen de lo que es, sino para resolver de forma técnica y operativa las incoherencias del modelo estándar, como la homogeneidad del cosmos. Así, mientras la metafísica se pregunta por lo que es qué existe y no la nada, la ciencia desplaza la pregunta hacia el mecanismo: no piensa la nada como un referente ontológico de lo que no-es de una forma lo pensado todavía que no existe pero existe, sino que asume un sustrato material o energético siempre de lo presente que se transforma. El universo no surge de un vacío lógico, sino de una singularidad inicial que, al igual que el Ápeiron, es el origen indeterminado de todas las determinaciones físicas que son las observamos después y pensamos hoy. El origen del tiempo y del espacio es uno de los límites epistemológicos de la cosmología, y la pregunta por la Nada se reformula en términos de las condiciones iniciales y las leyes físicas que rigen el universo. La cosmología, en este sentido, se aproxima a la metafísica, pero mantiene una distancia crítica respecto a las nociones tradicionales de la Nada.
XII. Perspectivas transdisciplinarias y
holísticas propuestas en el ensayo (metodología y alcance)
El ensayo,
propio, de Maqueda Merchán y Maqueda propone una metodología transdisciplinaria
para abordar la Nada, integrando filosofía, física, matemáticas, psicología y
espiritualidad. Se aboga por una actitud holística y abierta, que permita la
confrontación y el diálogo entre diferentes disciplinas y perspectivas. Pero La
transdisciplinariedad implica reconocer los límites de cada disciplina y
superar la autocontención que representan. Solo se puede avanzar en el
conocimiento usando nuevas visiones que se construyen a partir de los vínculos
entre disciplinas. La transdisciplina es vista no solo como una mejor
posibilidad del conocimiento, sino como una opción ética que combate las
tendencias destructivas del ser humano y promueve una comprensión compartida y
respetuosa de la alteridad.
XIII. Perspectivas orientales sobre la Nada:
budismo (śūnyatā), taoísmo (wu wei) y zen (mu)
Desde las
tradiciones orientales, la Nada adquiere significados diferentes y
complementarios. En el budismo, la śūnyatā no es una negación, sino la vacuidad
de existencia inherente. Todo es interdependiente y carece de esencia propia;
la Nada es plenitud de posibilidades
El taoísmo, con su concepto de wu wei, propone una acción sin esfuerzo
que surge del vacío. El vacío no es carencia, sino fuente de toda
manifestación. En el zen, el mu no es simplemente la negación, sino la apertura
a lo que está más allá del pensamiento dualista. La Nada es el silencio que precede
a toda palabra. Luego estas perspectivas enfatizan la relatividad y la
interdependencia de todos los fenómenos, y ven la vacuidad como condición de
posibilidad de la manifestación y la transformación.
XIV. Psicología y vacío existencial: angustia, sentido
de la vida y terapias contemporáneas
En el ámbito
de la psicología existencial, la Nada se manifiesta como vacío existencial, una
sensación de falta de sentido o propósito en la vida. Viktor Frankl lo asocia
con la pérdida de sentido, que puede ser superada mediante la búsqueda de
propósito. La angustia ante la Nada es una constante en la experiencia humana,
pero también puede ser una oportunidad para la autenticidad y la libertad
El vacío
existencial puede surgir por falta de propósito, crisis de identidad,
aislamiento social o búsqueda de significado. Las terapias contemporáneas
proponen estrategias como la autoexploración, el establecimiento de metas
significativas, la gratitud y la conexión con los demás para superar el vacío y
encontrar un sentido más profundo en la vida.
XVI. Contexto y recepción en la filosofía
española contemporánea; crítica a instituciones académicas
El ensayo
critica la tendencia de la filosofía española contemporánea a evitar el
problema de la Nada, refugiándose en debates técnicos y en la especialización
académica. Se denuncia la pérdida de la capacidad de pensar lo impensable y se
llama a recuperar la pregunta por el ser y su límite
La filosofía
académica actual, marcada por la especialización y la profesionalización, ha contribuido
a clarificar conceptos y a mejorar la comprensión de la realidad, pero también
ha perdido parte de su ambición intelectual y su capacidad de transformación. Desde
este ensayo se aboga por una filosofía
más abierta, creativa y transdisciplinaria, capaz de dialogar con la ciencia,
el arte y la espiritualidad.
XVII. Analogías y modelos interdisciplinarios:
matemáticas, física, psicología y tradiciones orientales
Se propone una analogía entre el conjunto vacío en matemáticas, el vacío cuántico en física, la śūnyatā budista y el mu zen, para pensar la Nada como una estructura de posibilidad, no como carencia. Esta analogía permite vincular diferentes disciplinas y tradiciones, y entendiendo que la Nada / lo-pensado que no es de una forma pero existe y es / es un fenómeno que atraviesa la física, la matemática, la psicología, la filosofía y las tradiciones espirituales donde la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad se presentan como metodologías necesarias para abordar problemas complejos dados superar la fragmentación del saber. La integración de diferentes perspectivas permite una comprensión más rica y matizada de la Nada y de su función en la cultura, la ciencia y la existencia humana.
XVIII. Aspectos éticos, culturales y
existenciales: miedo a la Nada, religiosidad, secularización y función social
del concepto
El miedo a la
Nada ha sido un motor de religiosidad, pero también de secularización. La
promesa de sentido frente al vacío ha generado sistemas éticos, políticos y
científicos. La Nada, como límite de lo que es / eso que puede ser pensado de
alguna forma es también su horizonte, y
pensarla es pensar lo que no puede ser pensado de una forma pero que entendemos
existe y es La angustia ante la Nada como
la constante en la experiencia humana, pero también puede ser una oportunidad
para la autenticidad y la libertad. La función social del concepto de la Nada
es ambivalente: puede ser fuente de temor y de evasión, pero también de
creatividad, transformación y apertura a lo desconocido.
XIX.
'Desde lo
establecido de un tema determinado y materia de la filosofía' ofrece una
meditación profunda sobre la Nada, entendida no como un objeto o un concepto,
sino como una construcción mental, un límite del pensamiento y una estructura
de posibilidad. Abogamos pues por una aproximación transdisciplinaria y
holística, que integre la filosofía, la ciencia, la matemática, la psicología y
la espiritualidad, y que permita pensar la Nada desde diferentes perspectivas y
tradiciones.
Entendiendo La
Nada, co o aquel trasfondo sobre el que se manifiesta lo que es (el ser / que
no es y es pensado de alguna otra forma sien estar de la forma definido luego el sentido y la creatividad. Su función es
abrir el horizonte de lo posible, cuestionar los fundamentos dados por sentado
y promover una actitud de búsqueda, apertura y transformación. Deonde el miedo a la Nada, la angustia existencial y
la búsqueda de sentido son dimensiones constitutivas de la experiencia humana,
y su exploración requiere una filosofía viva, crítica y abierta al diálogo
interdisciplinario.
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