De La Gramatología
(de Derrida) es la ciencia (o digamos mejor un libro, que hay que comprar) y estudia
la escritura, o “pretende hacerlo”→estudiar su evolución, historia, etc..,
pero este (estudio) no se resuelve al servicio de un conocimiento de las
formas (refiero→ las
formas de las palabras→ como aquel
lado curvo, dibujado a partir de un punto, que es el lado, de una forma, a
partir de este y dibujada en un plano (𐤂), y que revela de
la forma curva (del plano) otra→ con volumen forma, → un lado curvo, escrito
por delante y que puede leerse por detrás, de recorrer la sombra y de la vista
la forma→ del corazón que la proyectó a→ servicio solo de la razón, ampliando el horizonte de desconocimiento (de materias y conceptos basados en (Nada o ideas→
que nos atrapan en su misma Nada y
que jamás nos llevarán a Nada
(concreto) más allá, de llegar a tiempo a trabajar (y en el camino, tras mirar
el reloj, pararnos a comprar con nuestra sangre y sudor→ dicho
libro, del que no derramó, su autor, una gota de sangre→ sudor).
[Desconocimiento este, que no sólo ha ocurrido (como (bifurcación) de un
apresurado reconocimiento y de una
absoluta incomprensión del significado de las formas→ de las palabras) sino que, y según
parece y se comprueba, este (desconocimiento→ ocurrió antes incluso de
ocurrir realmente)→ es decir: mucho antes de que, después, nos diésemos cuenta (conscientemente
O→ la filosofía, se diera cuenta, manifestando luego) que
había ocurrido algo, que no podemos entender (necesitando un poco de orden)
pues ni saben definir…explicar qué ocurrió― y vale decir→ que a partir de exponer la proposición de una
reflexión propia “pensada” desde
dentro (luego escrita a→ nadie concreto (como La
proposición escrita de una reflexión ―en lugar de compartir (una información real contrastable de la realidad (de su mismos) Y
llevándonos luego esto, a verificar (de sí
misma→ de la filosofía (como pensamiento subjetivo de uno
dentro (hacia fuera)→ el obstáculo presente y límite, específico
y referido a la escritura (proyectada del lenguaje (de uno)→
que reconoce (a otro) pero, que en este caso (de la filosofía / no reconoce a
nadie su objeto concreto de conocimiento (de su experiencia d él) Y, por tanto, alejándose ésta del
conocimiento (y verdad, de los otros→ como advertencia hacia todos nosotros) de sus operaciones→ (que son ideas (proyectadas→ de
uno cuyo (objetivo→ medio: todos nosotros) luego por el
lenguaje como instrumento).
Esta verificación, da lugar a la anulación inmediata de esta (de la filosofía→ como escuela sofística) Y a una redoblada necesidad de construcción de una nueva forma de entender el lenguaje→ cuando escribimos (moviéndonos en conciencia→ hacia otros) que habrá de ser, al menos “uno” en concreto) que pueda reconocer y reflejarse del sentido fiel y verdadero de las palabras) de aquel preso en la proyección de conceptos abstractos Y dirigidos (a nadie en concreto→ luego a una sociedad (en general→ ajena, y enajenada), en tanto distanciada cada vez más de la realidad en todas sus formas); pero, y sobre todo, que distrae a olvidarnos de ampliar el horizonte de la realidad, limitándonos a una sola esfera y razón→ instrumentalizándonos, luego, a→dentro del cerco de sus propios límites..., cuando sin estar agotadas todas las esferas de la realidad, se advirtió (la necesidad del deseo→ de ampliar conocimientos, no de la naturaleza, sino por medio solo de representaciones (subjetivas, de verdades que no lo son)→ superando (a partir de esta→ filosofía o forma de pensar) aquellos límites dados (y establecidos del sentido “común”, y de la propia razón objetiva (hacia→ los límites abstractos de una realidad subjetiva (hasta "el infinito" Y "más allá") de la propia razón de Nada, hacia→ nada.--- traspasando aquellos límites que no reconocemos de una sombra (luego atravesados, como si de un lanza se tratase superando sombras――→ hacia la forma ―sin entender de la sombra "ésta" en la forma (que todos reconocemos) luego….
He aquí, con El está su galardón, y delante de El su recompensa (Isaías 40:10)
Imagen fue tomada por el soldado Walter Kleinfeld durante La Batalla del Somme: una de las más largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial, con más de un millón de muchachos muertos (con apellidos, nombres familias y muchisimo miedo) entre ambos bandos, mientras se desangraban, llorando, y llamando a sus madres, tirados en el barro... Cuando acabó la batalla, ambos bandos habían comprobado hasta qué punto podía ser mortífera la guerra moderna (pero no aprendimos, y tampoco los pensadores aprendieron, pensando de aquello, luego si podemos llamar pensar y pensado a lo siguiente→ pensar, la humanidad es precisamente (moverse→ a esto).
I
I Marte y las, verdades (no divinidades) creadas.
Nombramos (y damos nombre a las cosas) según, a nosotros nos parece→ que aquella cosa es (en
base a unos saberes adquiridos) a veces, saberes de
otros→ personas (concretas→ de su razonamiento y, que no es (otra
cosa que→ un
nombre)→ que
a lo que sirve (es) a ellos) ― saberes por tanto: dados, y
anteriores a la propia experiencia sensible de la cosa, a partir de otros→ sin
saber nosotros ―y por nosotros mismos―
si aquello de lo que se nos habla es
real (y verdad→ del árbol) si es un árbol
concreto real Y Conciencia (Fiel y Verdadera “del sujeto, que
afirma que lo conoce”→ de alguna forma él (por el propio lenguaje que explica (al pensamiento
adentro) de la propia experiencia (del objeto) desde afuera a→dentro (luego a→ fuera (hacia→ mi (el objeto),
que pueda reconocer también (verdad de él ahí /y conciencia suya Fiel y Verdadera de aquello
hacia→ mí,
por él ahí→(▲) ahora)
Y frente a mí, proyectado de su experiencia (y de mi experiencia→ de un árbol (igual) poderlo (Y-o→) reconocer de él-que me lo refleja, igual (de otro-lugar y tiempo concreto).
O bien… (el objeto→ árbol [(es) →dentro←)] y solo para (él) de esa persona (y verdad, solo
de la representación mental→ de un árbol (en general / propia de esa persona) pero,
que en realidad Y por
el mismo (No conoce) tal árbol, de su
realidad manifiesta a los propios sentidos→ pues, no
existe de la realidad
manifiesta en el mundo→ sino en representación→ mental);
pero que luego pretende sea→ conocido (el objeto) y exista, reconocido
para y de todos nosotros→ lo que solo es objeto
de su representación) y, por tanto, que pretende→ imponerme,
es decir: que su realidad (fantasía e ἰδέα, de un deseo resuelto en una representación, de
lo que no-es ahí→ en ningún lugar, o, lo que no que no-puede-ser→ (SEA→ Ser ) Y (SEA→ también) de nuestra realidad Y, por tanto (yo sea) realidad de las concepción
de unas ἰδέα-s, concebidas y resueltos) luego→ como representación (de los deseos de
otros hacia nosotros como medio e instrumento de satisfacción→ (del deseo resuelto en su representación
(de un horizonte dado→ a todos nosotros)
¿Han soñado alguna?, quiero decir a Uds. Repito…
¿soñaron
de verdad paisajes posibles? Bien, pues si no lo hicieron, es porque se
van dormir muy cansados y hartos de trabajar (para otros) y pagar facturas, de piso,
coche y colegios de niños, para que luego esos niños (en el futuro inmediato) trabajen
también) (para otros) y los mantengan, y mantengan como tú, satisfaciendo deseos
ajenos de otros). Pero sepan, que hay gente que sí. Si lo hace Y Sueña, y
lo mejor de todo es ―esto
no lo van a creer―→ que lo hacen a lo grande, luego deseando, y haciendo ansia
del deseo de sus sueños Y realidad… y lo
hacen→
sus deseos realidad a partir de que los otros (……) no puedan hacerlos, es
decir: haciendo que todos vivan (dormidos) en los sueños (hechos realidad) de
otros (de ellos). No debemos olvidar que
para “existir” no hay que despertar, sino primero despertar (a Marte) Y gritarle ¡Desperta Ferro! Ahí → a la vida, que es sueño (Y) LUEGO (SER→
Uno (lo mismo (igual→ de
otra manera O en otro lugar)
hacia→ ese camino donde las
cosas no son, sino lo que ellas quieren ser, de ti, hacia ellas luego en tiO / sueño y realidad manifiesta de lo que hacemos (en el
mundo) hacia→ el mundo en el que somos,
también… por los otros). Luego
(las instrucciones viene en arameo) Y para
que algo pueda realmente existir (de (algo) es) necesario reconocer primero→ (y de uno mismo (algo) →
existente que se muestra (a reconocer) en la medida que el observador la puede
advertir (del corazón a sus sentidos) pues→ no podemos reconocer, ni reconocernos en lo
que no reconocemos (de corazón) de nosotros mismos (como propio) sino→ de un horizonte dado, donde
no sabemos bien interpretar de lo concreto (y no podemos ser (uno / en los
otros) al reflejarnos de ellos.
Así, dos personas que miren al cielo por
la noche, podrán ver o no, y una solo ver estrellas (y oscuridad), mientras
otra, verá Capella en la Auriga, Cástor y Pólux en Géminis, Proción en el Can
Menor, Sirio en el Can Mayor, Rigel y Betelgeuse en Orión, Aldebarán en el
Tauro, la Liebre, el Unicornio: esa misma persona vera mundos, que son→ reales (aunque no los pueda entender, de
su propia experiencia); pero vera algo, que todos llamamos Marte, o vera Venus cuando
mira al amanecer o anochecer, al que se unirá Mercurio. Pero→ nadie advierte el infinito,
de mirar al espacio. Y con esto quiero decir que el
lenguaje (al contrario de cuando miramos al espacio y nombramos Marte o Venus) no
apunta a un objeto real (siempre) ni en todo momento (apuntando igualmente
abstracciones y conceptos, que ahí→ no-son). Por tanto, el sentido del lenguaje es
meramente arbitrario por no decir absurdo, en muchas ocasiones (derivando de
una voluntad de…), pues el significado de las palabras, o de una palabra
(concreta viene a depender de aquello que refiere (significante en si misma→) luego
Y de otro lado: las palabras→ cuando no son Fieles y verdaderas→ significante de algo concreto, /→ lo que representan (es) a quien
las nombra y de
ellas se refleja, proyectándose (como→ en un espejo (hacia→ los demás, afuera, de la propia ignorancia)
Si le digo a alguien, al “Melli” mi vecino
(mecánico), que vi a Marte, este se
puede representar la imagen de algo → del planeta posiblemente, que igual no conoce, o lo conoce
de mirar al cielo, o solo ha visto de él unas fotos, y del que cree que sabe
algo (o todo), por lo que le han dicho y estudiado de otros→ que
Marte es: rojo, y algo más
pequeño que el nuestro
(poco más sabe “el Melli” de
Marte, como que → (Marte
(es) nombre→ de un dios). De
modo, que cuando ahora le diga que lleva casco prusiano, quizá “el Melli”, mi
vecino no entienda, y le tenga que reconducir al Dios de la guerra y el hierro del cuadro de
Velázquez, que (él) no ha visto jamás, y entonces lo imagine
(mal) a partir de opiniones y visiones de otros, de cualquier manera (a
la guerrera) de todas la maneras (seguro), menos de una
forma→ como yo lo vi y entendí de la experiencia propia del
cuadro de Marte (de Velázquez) frente a mí, “pensando, y en calzoncillos”. De modo que una palabra dice de Marte, o
de una piedra (cuando hablamos de una piedra), lo que otras palabras dicen, de
esa piedra, o de Marte que es, en conciencia fiel y verdadera de quien se proyecta de
esta (de su conocimiento propio de ella (sensaciones e impresiones de una pedrada en
la cabeza, por ejemplo, no-es lo mismo, ( aunque sea la misma piedra) que
sostenerla en la mano de su peso y forma) luego→ difícilmente las palabras (de uno→ de alguien concreto que refiere la
piedra, dicen de ella o de Marte lo que (de si→ piedra y Marte dicen
que es) si no es→ en relación a nosotros (de los objetos) y de la sensaciones frente a
estos→ la piedra
o de la piedra (impresiones en la cabeza) luego del sentido a→dentro (pensado) en relación.
“Pero -cuando yo uso una
palabra ―Insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso― quiere
decir lo que yo
quiero que diga… ni más ni menos. La cuestión ―insistió Alicia― es si se puede hacer que
las palabras signifiquen tantas cosas diferentes. La cuestión ―zanjó Humpty
Dumpty― es saber quién es el que manda… eso es todo”.
Luego, lo mismo, de otra forma ocurre, cuando
hablamos y se refiere del espacio (o refieren de él, (uno (que manda)→ que es “infinito” (ilimitado). Cuando,
precisamente y de lo finito (y antes de mirar arriba, no sabemos reconocer (abajo)
del propio mundo (lo proyectado hacia nosotros, de una forma mayor) y nosotros reflejados
de las formas, luego proyectados hacia→ (el) (espacio→ como algo que (es)→ una forma concreta que no llegamos a
reconocer ni comprender, pero que (entendemos
razonablemente→ que lo contiene todo→ en unas formas que son→ limitadas Y reconocemos proyectadas (de
otra forma mayor (espacio entre las formas Y espacio del que hablamos sin
reconocerlo), Y esta, es, delante de nosotros, aunque no sepamos reconocer (la forma del espacio /
entre las formas / desde el lado de la forma, visible, que SI podernos
reconocer (del propio espacio, en él) es decir: reconociendo y observando aquello,
que entendemos→
una forma, a partir de recorrer su lado de la forma con la vista→ borde (de una estrella) que vemos, y de
su borde entendemos ( la forma del espacio entre las formas, que no vemos, pero
entendemos aquella forma mayor que la contiene,
y contiene a todas las estrellas.
II
Nos educan (a la fuerza) mediante el
lenguaje y de una manera→ a partir del entendimiento de unos de
unas formas (que no reconoce, de sus principios, sino de sus fines (entendidos
estos fines de ellos mismos). Una educación presente en nuestra formación desde
edad muy temprana, siendo casi lo primero que aprendemos (nuestras lengua);
pero, el lenguaje, como todo lo
pretendidamente humano y creado por nosotros→ nos resulta incompleto
(a algunos); en tanto, que no sirve universal y
enteramente a su fin: comunicarse, no es hacerlo únicamente con los semejantes.
Cierto, que de una parte el lenguaje permite ejercer el pensamiento hacia otro,
pues es a través de las representaciones simbólicas desde donde se da, al mismo
tiempo, la captación mental de los hechos del mundo y luego su expresión
lingüística, pero igualmente, (ese lenguaje de símbolos a las propias
representaciones que nos podemos hacer) nos limita→ de otro lado:
una veces por la propia limitación del (lenguaje) y símbolos “insuficientes”;
otras veces , por la propia limitación y conocimiento que tiene el individuo (por
su educación) del mismo lenguaje y de las cosas, que luego por este quiere
referir (y hace necesario el propio conocimiento por la experiencia de las cosas
que son, a referir de uno). En cambio, uno hoy puede hablar y saber de todo (aceptando
los demás, esta paradoja) sin haber salido de la propia casa ( o en el caso de
Kant de su propio pueblo en toda la vida). ahora: imaginen a alguien definiendo, hablando de un volcán
―hablo o de lo que puedo hablar y
conozco ― pero que no vio en la vida (pero que no lo conoce, y no puede entender→ lo
primero las proporciones, de la forma, y de esta→ un lado, del otro lado
(una potencia→, solo (entendible parcialmente) desde el borde mismo de
la forma del cráter (y de lo que allí sucede, a la vista, en cada volcán
concreto, diferente , cada uno de otro)
Esto es: no podemos reflejarnos, (en conciencia Fiel y verdadera) a
otra persona, igual→ “describiendo(le) de palabra” un volcán concreto:
Momotombo→ como si lo conociésemos de la propia experiencia-
nosotros ahí), a partir de la forma, o actos→ de otro volcán que
conocemos (y luego generalizando) lo que (se conoce en /1\ la
experiencia propia en este)→ (extrapolado este saber a los /\volcanes)→ a-aquel
otro volcán concreto, pero,
que no conocemos propiamente Y)→ del mismo modo, no podemos definir a Juan
propiamente, pretendiendo conocerlo y explicar, a partir del Pedro que nosotros conocemos (del lado, curvo, surgido a partir de un (punto→
lugar y T- Tiempo concreto) luego dibujado- explicado- de un lado curvo en un
plano (𐤂), que revela subjetivamente (a
nosotros de nuestra experiencia) una forma concreta (con volumen y forma definida
del borde (de la misma forma), de la que reconocemos (ahora→ de Pedro, igualmente→
una sombra (del borde mismo→ espacio entre) y reconocible
esta, a partir de los muchos puntos (y posibilidades
reconocidas)→de cada punto (potencia Y voluntad de… (otro) que se puede mover a (hacia→ reconocer
(igual) desde otro punto (concreto) del lado curvo de la forma del cono del volcán
(es decir: desde el suyo propio)→
(la misma / forma\ de Pedro)→ igual, no exactamente, de la misma manera (igual&/ y reflejada del lado (punto) que reconocemos lado curvo→ borde de la forma, del Telica)→ de otra manera (en Lugar y Tiempo concreto) Y, del que re-conocemos (ahora) un ángulo (otro ángulo→ ese ángulo concreto (de otro→ que lo puede recorrer)(de él / Pedro), para reconocer de una misma forma () otros ángulos, pero solo una forma y verdad →del volcán, experimentada de muchas maneras→ muchos ángulos o pequeñas verdades, que son recorridas de unos y otros (contenidas en una sola verdad mayor, como piezas de un puzle a componer) de recorrer desde el borde del cráter (sin excederse de El (hacia →la forma de la sombra (dentro) luego a→ dentro (sentida) hacia fuera→ de una imagen que todos podemos reconocer, pero ninguno queremos ver del volcán de Pedro con El Cuando casi agotadas todas las esferas se advierte necesario (la necesidad / que es solo deseo) de complementar y ampliar nuestros conocimientos de la naturaleza, y superar estos límites dados (e impuestos de ella misma) por la razón) luego hacia unos límites no establecidos ni reconocidos, partiendo de los límites mismos que reconocemos absurdos→ de ellos que superan formas y sombras (sin entenderlas) hasta "el infinito" más allá de la propia razón de Nada, hacia→ nada.
Derrida expone afirmando que un signo puede ser repetido, y también puede ser citado en diferentes contextos. “Todo signo, lingüístico o no lingüístico, hablado o escrito (en el sentido ordinario de esta oposición) en cualquier unidad, puede ser citado, puesto entre comillas; y por ello puede romper con todo contexto dado, y engendrar al infinito nuevos contextos (y tener sentido real se entiende), de manera absolutamente no saturable.” Por ello, las palabras pueden tener distintos significados cuando son puestas en diferentes contextos y, por tanto: Marte puede tener, perfectamente, casco prusiano y estar sentado en calzoncillos dentro de un marco (en el Prado) más allá de orión. Parece absurdo, pero tiene sentido y significado real (dentro de la sociedad intelectual) que sabe de arte, museos y relojes. Razón por la cual para Derrida (y la imaginación a partir de las ideas) no hay un contexto absolutamente determinable ni tampoco un solo significado, pues es tan innecesario (como inútil)→ cuando difícilmente, el individuo educado e instruido en las escuelas (por la razón), especula más allá del supuesto-aparente y significante (limitado). Esto es, se extralimita incluso más allá de lo expresable (a partir de unos saberes previos) y de lo expresado en el texto que, aunque absurdo, le encajaría en alguna idea representativa de mi realidad / cuando este nada tiene que ver conmigo, y solo a partir mis breves palabras sobre de ese cuadro. Pero no encontrando en el lenguaje nuevos códigos, ni mayor conocimiento de la realidad, de mi experiencia y realidad del momento frente cuadro, de mi mismo, o de qué quería decir con: “más allá de Orión”... Pero atiendan, pues había estado viendo a Marte, este invierno desde enero en Tauro, más bien a un lado, o más acá de orión, pero no nunca más allá. Entonces ¿por qué escribí orión?, algo se me pasaba por alto al querer explicar algo aquí, que el subconsciente (sombra que nadie entiende) me iba a enmendar. Orión, no tardé en buscar: es también un reloj, una marca de relojes que, como todos los relojes marca el tiempo, que está detenido: y fijado un instante representado sobre el lienzo, Marte está más allá de un tiempo→ no representado (pues no hay movimiento), sino aquel instante atemporal y bidimensional: más allá de Orión.
Luego, lo que (dicen) las
palabras no es solo del cuadro, sino de la sombra (subconsciente→ que
nos proyecta hacia los demás) sobre los límites de la propia razón,
presentándonos, por encima de lo que el mismo lenguaje, o nosotros mismos,
pretendamos que el lenguaje represente (de nosotros). Siendo el lenguaje un ángulo
proyectado del lado de nuestra sombra desde a→dentro→ hacia
afuera, y que nos define, en una forma: imagen visible por la palabra que nos
proyecta, y se proyecta hacia los demás (nos pone en contacto) ―el lenguaje―
como aquello, en el (espacio de comunicación→ entre dos consciencias:
aquella sombra (o espacio) entre sujeto y objeto, o (otro) sujeto, mas en este
caso→ por la sombra de la razón: el lenguaje; como necesidad inmediata (de la razón, por la razón
del individuo, como instrumento, para
sus medios y fines), en tanto (precisa comunicarse (él) y describir aquella
realidad aparente, vagamente construida sobre su paradigma, por ese mismo
lenguaje.
Luego Todo lo que no encaja en este
paradigma está condenado, sin
atender a la condena que nos supone del propio paradigma, pues
desde dentro, no la podemos reconocer (no nos reconocemos presos) Pero no podemos
considerar al hombre como una entidad separada, y radicalmente desligada o
extraña a la naturaleza. Es precisamente por ello que, quizá, habiendo
abandonado el hombre el lenguaje natural ―que antaño servía a este para
comunicarse entre semejantes y el medio ― hemos perdido, igualmente, la
capacidad no para comunicarnos, sino para reconocernos a nosotros mismos, y
reconocer el medio natural (la naturaleza) a través del ese espacio que ha sido
usurpado por la razón, distanciándonos trágicamente de todo lo que es (de Un
paradigma ahora perdido) por medio de ser, iguales, pero de otra forma:
encerrados en nuestras ignorancia, que nos devuelve, por la razón hacia→
los sentidos primarios, como bestias depredadoras (ahora calculadoras, tecnificadas y más
precisas, además de eficientes sobre cualquier tipo de objetivo que sea nuestra
presa ( incluso cuando la presa somos nosotros mismos). Un paradigma ahora perdido,
pero que habremos de recuperar, si queremos algún día ser (hacia→, y reconectar no solo con la naturaleza,
sino, primero con nosotros mismos, luego con la naturaleza de casa y quizá, un
día: con el cosmos por entero.
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