(Protosinaítico)
2020
De la imperiosa necesidad de uno entender
A la clamorosa necedad General de querer saber
JORGE MAQUEDA MERCHAN
JORDI MAQUEDA
Aceuchal - Extremadura (España)
Aceuchal - Extremadura (España)
PALABRAS CLAVE
SABER; CONOCIMIENTO; INDIVIDUO; ANGUSTIA; FILOSOFÍA;LABERINTO; MINOTAURO; PARADOJA
De la necesidad de uno entender i saber de algo concreto-ahí
A la necedad General de querer saber de una explicación encerrada
De lo que habla i escondijo del hombre (en general)
que I-de uη (o abajo - otro iר quiere saber
I-de algunas Cuestiones Fundamentales de vηa-K que es de antes (zumbido del cielo i-de la boca -O𐤌m- (ॐ en silabario devánagari) I luego (h)a-cia abajo laringal (I-de 𐤌Maa ( माता। ) 1α madre en Sancrito उपविश्य। Maa(t)εo→ en griego uη abajo de IoiTRcristo hebreo) (sentado) que aprende j o-(i) de abajo (subtema) i-de Lo (antes oculto) de Ahi (igual palabras por debajo que (me recuerdan números de T colgando i sujetos de arriba más que de abajo en EjpTo no de la misma manera de vης
(que desde abajo del pie I de otro antes se va otro lugar ) luego escucha sentado de una I-lo otro de él desde atrás por delante i de(lo otro de u-n) que cuelga de1
vης (I-dεΓιpie)

(al de todos señor (de la madre i padre del hijo) por el medio (el i aire) aquello hablando del algo, alguna cosa de DrAgηεης) a nun (las guas de El Cielo, Nun (ejipto) morada de los dioses (india) oceano i del cielo que revelan a Brahma, Vishnú y Shiva)
lo de anKTεης i en
εΓUn medio i-de otro Aquelloo (eso de el) i-de frente (hablando) a nun Maa de Maa medi medio
El Océano Cósmico revela a Brahma, Vishnú y Shiva
Es un hecho innegable la necesidad de uno comprender de las cosas (i de la razón igual) aunque sea a por nuestros propios medios y posibles, en tanto a como estas “cosas” (entendidas a parir de una razón iluminista) a nosotros se nos representan y luego entendemos de lo que nos dicen otros que-es / Lo que antes era de (una forma no lo mismo→ de necesitar (un saber entender) de la realidad sin perder el respeto de la naturaleza luego de oTra Maaηera K (devastándo-la) / ha llevado a la extinción cientos de species sino de miles hablamos (i de la genética→ son al borde de ese abismo / pero a la vez i coño→ dotándonos (la razón de lo absurdo) de valiosos mecanismos de anestesia e Hipócritas (que desde la ética mas baja i aún de moral por los cuales podemos comprobar y comprobamos después además como se premian (de los mismo i formulas de reventar la vida unos a otros iguales) con emociones agradables y salvaguardas recompensando este entendimiento; pero igualmente castigando con malestar la ignorancia propia que le es (como sujeto de sus deseos y malos hábitos) Pero mas fácil vivir a la luz del propio mundo creado (de la apariencia y la ilusión o fantasía de una diosa "Si vis pacem, en la realidad
prepárando formulas para la guerra I diosa hoy de las que son de la ciencia i compañía (devastación) / que hacerlo i vivir bajo el sol en la mañana i su fuerza al medio días i luego atardeceres (y de la luna a la oscurecida (en las noches i sombras a veces largas) de la realidad Y de ahí la razón (De la necesidad de uno entender i saber de algo concreto-ahí I-de un viaje de mi parte hacia Lo concreto de las cosas ( que me son propias de mi expericia hacia ellas) / i so luego de min y las personas lo mismo (de cada una en su lugar)— donde igual que en otros viajes no hallamos únicamente de1 destino sino igualmente en todo lo descubierto a lo largo ese camino.
los estudios clásicos y la filología grecorromana como a una genérica doctrina o actitud vital que concibe de forma integrada los valores humanos.1 Por otro lado, también se denomina humanismo al «sistema de creencias centrado en el principio de que las necesidades de la sensibilidad y de la inteligencia humana pueden satisfacerse sin tener que aceptar la existencia de Dios y la predicación de las religiones»,1 lo que se aproxima al laicismo o a posturas secularistas. Se aplica como denominación a distintas corrientes filosóficas, aunque de forma particular, al humanismo renacentista1 (la corriente cultural europea desarrollada de forma paralela al Renacimiento a partir de sus orígenes en la Italia del siglo XV),2 caracterizado a la vez por su vocación filológica clásica y por su antropocentrismo frente al teocentrismo medieval.
Pues se trata de la imperiosa “necesidad de distinguir deI Saber que→ en unos casos es un querer saber por saber (o curiosidad) I-que en otros casos (es una ineludible i verdadera necesidad de "saber-i-entender igual quiénes somos i porque aquí" o lo mismo i de otra manera cuál→ es el velado propósito de Lo i-que en tantas ocasiones resulta i-de ser (hacia→ una miserable existencia (como he podido comprobar). De tal modo / i quizá o más bien por ello⋅<Lo i-de no entender i referido de una multitud de personas de la más variada condición Pero cuyo nexo común encuentra su raíz más profunda en la angustia I-de cada uno> Lo concreto des→ cuidado de si mismo I Seducidos (del (n) en camino ajeno) hacia cuestiones, digamos→ que profundas / cuando no victimas del que resulta ser el humilde parásito de la ingenuidad; pero i en cuales quiera cada uno de los casos: arrojadas a la aventura de (cada uno entender i de antes aquello luego des→ cuidado) i tener que hollar después i de si mismos un sentido de eso de (el) i que-es lo mismo i no lo mismo igual i-de la misma forma de si mismos es decir→ (hacia nuevas expectativas en las que habrán de volverse a replantear aquellos mismos y pretéritos temas (de antes i de Lo relativo a la existencia I-de su propia experiencia de eso de si mismo i-de el igual arriba que abajo) es decir:
Continuidad y evolución (de uno i eso de el al caminar i-de si mismo el medio hacia→ i-de un horizonte se podría llamar i decir lo mismo de una frontera I luego explicar- 'sintiendo'⋅<Lo I-de una necesidad Luego I\ antes de hablar observar/I-de mirar el horizonte luego alcanzar i de ver Lo concreto después entender la realidad ( siempre una realidad i de uno la verdad que es su verdad de la experiencia no igual de otro) I esto que quiere decir→ moverse i del acto Ser después de Ia misma necesidad-ahí (hacia→ i-del medio común lo mismo de él antes i luego de1 texto (de antes la experiencia de uno mismo i después saber i-estar igual ) I es decir « Ser de si mismo él i-de su propia experiencia i-de Lo de antes deI-Luego igual i-de Lo→ aquello que sucede después dε1 que pαsΩ por Lo del medio→ uno en éI\entre/I-de las cosas que son-ahí (i-que de antes han sido luego γ consecuencia i-de un artesano (Daeda-lus) Lo que no vimos sobre las aguas proyectado arriba de una sombra luego enterrada (i escondida de 1aberinto) i que-es causa de Lo→ que sucede después i necesariamente de causa justa] I-que es justo i principio (inductor→ que altera los factores que hasta el momento guiando nuestra vida) Lo→ i-que deviene después siempre en virtud de causas anteriores» I lo mismo (igual sucede) cuando antes i-del pensamiento I-Lo escrito después Luego aquello de la experiencia I-que-es causa i principio inductor igual después (i moviéndose en conciencia (hacia→ ser de1 pensamiento antes fuera i luego adentro i en acto después fuera→ arriba de (n) otro texto en el medio i-en que conjuramos (lo mismo que antes o de nuevo) i de las parcas (α) Lo que maniobra el destino (hacia→ Ser de la continua sucesión después de lo diverso i moviéndonos en eL acontecimiento⅃ (de nuevo sobre él hilo que irá siendo tejido ij del limite vno desconociendo 'aquello' que aguarda más allá de eL ए स्कोन्डिडो ←o⅃⍓De las formas i del medio vn en los vados i-de las sombras de luz en (él camino⟶ de otro)
Y esta actitud se observa por medio de innumerables manifestaciones y formas, no escapando a la atención (de vn observador) el creciente interés mostrado (dirigido de) por buena parte de la ciudadanía encandilada i alumbrándose de otros en torno a una amplia gama de tópicos (ufología, sectas, parapsicología, etc.) tanto i por medio de libros como a través de las diferentes plataformas o Redes Sociales de internet (n)y encontrando en ellas no tanto la solución a sus problemas como i mas bien→ una grata y soñolienta sino absurda distracción (de lo real i verdadero aceptando las explicaciones (en general de otros) que de lo concreto no tienen la experiencia de aquello explicado a los demás) . Sin embargo y aunque no considero apropiadas estas formas de dilapidar el tiempo, sería ventajista por mi parte arremeter única, directa y exclusivamente contra el disparate pseudocientífico /es decir hablar — i a otros uno de entender→ lo que de uno mismo no se conoce de su principio de ser / i la más ligera brisa de aire lo derrumba, por no referir por igual al que muchos consideran uno de los más bajos deseos de la gente moderna, es decir: la curiosidad superficial ( o instrumental ) a secas i de mirar antes por algo ( que no es una ventana) i luego tener que apartar la vista para ver i tener que matar al gato para saber (por qué)
[-hasta provocar otra inflexión (o catástrofe) en la maquinaria del destino I Ser (hacia⟶ 1-espacio-1orizonte )que-es-ahí→ común a los sentidos I-después (de antes haber sentido I-de la propia experiencia antes abajη de las cosas hacia⟶ ser (unum) luego de (las impresiones i sensaciones) adentro admitiendo después de Aquellºº ⟶ “que es potencia (i no-es)ta (de todos) per se) pero que puede ser (antes de sus actos i-de Lo propio (de⟶(uno) i de 'si mismo' eL hacia⟶ ए (un (reflejo de (स्कोन्डिडो ←o⅃ Lo de antes I de 'si mismo' i-de las cosas (ser igual cuando estas son) luego hacia⟶ i-de eL reflejo (después) de (antes aquello I/Del acto I/Lo concreto hacia→ I de las cosas (en cada una de ellas concreta) i entre ellas luego i-de1 sentir común⟶ Ser de una i-tema concreto adentro moviéndose hacia otra i-tema igual concreto afuera (de otra manera la misma forma d⟶ él) ora (una forma) / es decir⟶ de otra manera luego del acto i-de ser / después de Lo→ que de j uno ora es I/Lo mismo igual de la misma forma que antes siendo→ (él i nombre de uno (I-de Lo otro igual) de otra manera.
अर्(a) de (sobre) un perímetro / ए (un (reflejo de (स्कोन्डिडो ←o⅃ Lo de antes I de 'uno mismo' las cosas (iguales cuando estas son) hacia⟶ i-d eL reflejo () de (aquello antes I/Del acto I/Lo concreto) ]
Por naturaleza —afirma Aristóteles— tienen todos los hombres deseo de saber; saber, por ejemplo, de una cosa. Y, por naturaleza, igualmente, casi todos los hombres necesitan hoy que alguien, esa cosa se la explique. Y es precisamente en la explicación, donde perdemos aquello más genuino de todo conocimiento. Pues saber, en su conjunto y resumido en una sola palabra es: entendimiento; facultad esta que habrá de adquirirse por el examen propio de las cosas a partir de experiencias sensibles —también llamadas impresiones— y la información que estas últimas le ofrecen al juicio, respecto de las primeras— procurando llegar a conocer y, consecuentemente, a su producto: el conocimiento: y, no hay conocimiento de una cosa en su explicación; es decir, aquella que, por ejemplo, en una conferencia nos ofrecen otros de ella, esto es: “una conferencia que pretendiera hacerles creer a Uds. que entienden algo que realmente no entienden y satisfacer así, por naturaleza, aquello que Wittgenstein —introducción a su conferencia sobre lógica — considera, "uno de los más bajos deseos de la gente moderna"; es decir, la curiosidad superficial, acerca de los últimos descubrimientos de la ciencia". La curiosidad “procura de un saber, pero que-es tan solo para... después: un saber instrumental movido, no pocas veces, por la vanidad. Se busca conocer para poder participar en (la sociedad) o para obtener un cierto estatus social. La curiosidad es el estado que caracteriza al hombre moderno, informal y mediocre, ávido de noticias, maravillado por la “innovación” –nos dice Heidegger que, además, distingue la curiosidad del asombro o la “contemplación admirativa”, el thaumazein de los griegos que para Aristóteles y Platón es el origen de la filosofía y está asociado primero con un “no-comprender” y con la aceptación de un misterio antes / luego y una apertura al conocimiento y por lo tanto i después al ser. (Los dos momentos constitutivos de la curiosidad, la incapacidad de quedarse en el mundo circundante y la distracción hacia nuevas posibilidades, fundan el tercer carácter esencial de este fenómeno, que nosotros denominamos la carencia de morada.)-Heidegger.
Hoy llegamos al punto alarmante en el que estar recibiendo constantemente estímulos –de lo nuevo y excitante– es no solo considerado (por el "ente" social) un bien general o un derecho: hay que (“estar conectados”) sino una necesidad, como atestiguan nuestros jóvenes y no tan jóvenes. La distracción, entonces viene así a reemplazar a la contemplación (madre del conocimiento) las personas no profundizan ni se detiene en nada, sobre todo nada que interese de veras: explorándolo y conociéndolo, sencillamente pasan el tiempo en pensamientos difusos apenas concretados o reaccionando a estímulos que les llevan de aquí para allá: nada concreto, nada interesante, nada constructivo, nada que sea útil al individuo, sino simplemente para entretenerse: distraerse, o dicho de otro modo: perder el tiempo, su único tiempo. La distracción se vuelve entonces un premio final e inútil de la historia del ciudadano mediocre; que además exige distraerse. No exige más libertad, derechos, cultura, sanidad, mejores condiciones laborales, NO, cuando sale del trabajo, solo exige distraerse y se enfadará si no puede hacerlo (no lo hará por su mísero salario). Y luego, distraerse todos juntos es hoy ya la cumbre y el fin absurdo de la socialización. Y de este modo; la ambigüedad se convierte en el resultado último de la curiosidad superficial, que define la actitud que el ser humano tiene hoy con el saber de las cosas, adquirido a partir de sus distracciones y no por el conocimiento o estudio (sea cual sea el medio de este estudio) hoy acrecentado por el acceso indiscriminado a la información que “permite que cualquiera puede decir cualquier cosa, cuando de inmediato se hace imposible discernir entre lo que ha sido y no ha sido examinado y expuesto tras una comprensión auténtica”, produciendo una indiferencia generalizada (ya a nadie le importa la veracidad de lo dicho o que se comenta) en tanto a un mundo, en el que “todo parece auténticamente comprendido, aprehendido y expresado, pero en el fondo o no lo está, o bien no lo parece, y en el fondo lo está”.
Pero no puedo más que indignarme –y esto ya quiere decir algo respecto a mis semejantes –cuando a tantos les importa nada, al ver al punto a que se ha llegado; sobre todo en algunos aspectos de la sociedad, de la vida, de esa cotidianeidad abominable que son las Redes Sociales, cuando ciertamente ya no interesa a nadie la realidad que acontece (más allá de cuando a ellos les afecta): la verdad, la realidad en el mundo y de las personas, y solo importa la distracción y la fantasía que por medio de abstracciones (que muchos toman por reales) alimentan el tejido de un cosmos creado para sí mismos; dentro del mundo que otros han creado para ellos; dentro, la sociedad que han creado para todos; y ahí, encerrado, la felicidad del ciudadano es absoluta: lejos de la realidad, de la verdad y del mundo; bombardeado por los medios: recibiendo, cuando no exportando, absurdeces y tonterías a cada hora, todos los días; y, es luego curioso cuando toca ir a lo real y concreto de sus vidas, la mayoría parecen perder su fogosidad. Puede ser porque la realidad es demasiado práctica, demasiado fría, dura y real como para entusiasmar el alma distraída que no puede encender su entusiasmo en las cosas no triviales. Pero mientras tanto, el planeta sigue rodando y muriendo como ellos: un poco más cada día; la realidad, el tiempo, la vida y las estrellas pasan, sin que ser mínimamente conscientes de todo ello: allí, distraídos en su mundo de fantasía. Parece claro, que se necesitará alguna motivación y cierto ideal para despertar a algunos ciudadanos de la inercia y la rutina de su existencia, y convertir al sumiso en un verdadero humano.
III - La imperiosa necesidad de saber.
Es muchas ocasiones, incluso a una edad tardía –quizá influenciados por una amistad, la casualidad, o por mera curiosidad– algunas personas, también de clase humilde y trabajadora, sencillamente, comienzan a advertir una terrible seducción, atracción, hacia temas que van más allá de su quehacer cotidiano. Digamos, que son seducidos hacia cuestiones “metafísicas”, y que desde tiempo inmemorial han inquietado de manera fabulosa tanto a personas comunes como notables. Estos últimos ahora, y al igual que aquellos entonces, de alguna manera comienzan a hacerse preguntas en torno a sí mismos, y sobre aquello que más profundamente les inquieta o, porque no decirlo, les angustia y atormenta. Se trata de preguntas laberínticas: interrogantes profundos que atañen a cuestiones desde hace milenios, envueltas en una densa niebla y desconocimiento, por la que lentamente se abren paso la consciencia y la razón. No es extraño, por tanto, que a resultas de este interés, el “individuo” en algún momento de su vida decida aventurarse y realizar pequeñas lecturas, “incursiones” podríamos calificarlas, dado el carácter esporádico y breve de estas, y que tienen como único fin encontrar algunas respuestas. Y Son muchos los que durante años recopilan libros e ideas sobre los estantes de su librería: religión, psicología, e incluso grandes teorías y ensayos filosóficos, a la espera, de con el tiempo ir comprendiendo el profundo significado que se encuentra bajo aquellas gruesas tapas. Pero, en algunas ocasiones, y cuanto más profunda sea la pregunta y, por tanto, la respuesta que se quiere revelar, encontramos, que pasan los años e, invierno tras invierno, es fácil comprobar cómo la que fue en principio una agradable lectura, de páginas repletas de un saber extraordinario, no ayudan ni proponen solución alguna a la pregunta, menos a aún a los innumerables problemas que día tras día plantea la vida: algo así como tener una extraordinaria guía para comprender todos los misterios de la existencia, pero escrita en un idioma imposible de descifrar, cuando nos encontramos zambullimos en la Metafísica; y, precisamente, ese aspecto en tantas ocasiones inescrutable que sugieren algunos caninos de la filosofía, como una la selva que oculta sus secretos y se muestra infranqueable, parece ser lo más seductor de ella.
Pero, como si de una cosmología del hombre se tratase, el carácter en ocasiones talmúdico que parecen adquirir las palabras y reflexiones, de algunos, por no decir de casi todos los grandes pensadores, compromete cuando menos la capacidad intelectual del individuo común para descifrarlos y, las grandes preguntas, las grandes cuestiones de la vida, permanecen ajenas a este y a la mayoría de las personas –La insatisfacción y el descontento, esa especie de dolor por el amor de quien te ignora agudizaba el desencanto– la falta de adhesión y la distancia mostrada por aquellos sabios atormenta. Muchos son los que abandonan y olvidan entonces aquellos libros sobre sus estanterías. Pues, ciertamente, pretender alcanzar el conocimiento puede ser descorazonador; más, para aquel que carece del consejo de las cátedras: conocer pues, los profundos misterios, extraer conclusiones del estudio y la lectura de aquellos libros parece únicamente estar destinado a aquellos que, previa intensa formación académica, poseen el método y el medio para poder bucear e interpretar la compleja dimensión del pensamiento, en el cual se expresan aquellos singulares textos; y, como no podía ser de otro modo, esto no ha hecho, ni hace más que acrecentar el prejuicio ya existente, y ampliamente extendido entre las clases más humildes, de que la filosofía no tiene nada que ver con ellos y su dramática realidad: que escrito entre esas líneas no existe un nexo alguno con los deseos ni necesidades del hombre común: el trabajador, mucho menos con los suyos propios. Sin embargo, hay quienes no se resignan, capitulando, en esta su búsqueda y no se rinden jamás; pues, entienden que en ocasiones las puertas de la razón se abren igualmente al profano, proporcionando, aunque sea por unos instantes, algo de luz a su perspectiva. Un centelleo este, muchas veces lóbrego y tenebroso, mas una luz que será casi siempre reveladora de la angustiosa realidad, si bien, no parece importar el precio que por “saber” se tenga que pagar. Sin embargo, es en esta (en la filosofía), más que en ningún otro lugar, donde el pensamiento desventurado ha escarbado, hundiéndose con mayor pasión y vehemencia, labrando tan vasta maraña de fortificaciones y galerías, que si decidimos aventurarnos por nuestra cuenta a ellas, se requerirá de una gran dosis de osadía, corriendo serio riesgo de extraviarnos en ellas y, amplificando así, la magnitud de las aflicciones por largo tiempo contenidas: la angustia surgida frente a la inquietante perspectiva, surgida de encontrarnos transitando un camino, tras el que no ese intuye final ni perspectiva.
III-El laberinto, El Minotauro y La Paradoja
Algunos refieren el lugar como templo; y otros hablan de un laberinto. Lo cierto, es que en todo caso no se trata de un dédalo cualquiera, sino de un enorme santuario fortificado de sapiencia y erudición, en el que contadas personas se adentran: llevadas, unas por la pasión y otras sencillamente ―a través del cenagoso sendero de la existencia― viéndose arrastradas al mismo; donde una vez apresadas se verán condenadas a morar por largo tiempo aquellas lóbregas galerías. Aún y así, no es extraño encontrar a quienes, ingenuamente, penetran el templo que guardan el Minotauro y La Paradoja. La razón ―ante una providencia tan indefinida― no es otra, que encontrar algo con que aligerar el pesado fardo que “por el hecho de ser hombre, todo hombre lleva consigo” y en el páramo demora su transitar; a la vez, que fustiga sus abatidas conciencias, cuando se impone ante ellos la perspectiva angustiosa de la aniquilación. En la marcha, se les distingue fácilmente, pertrechados con un utillaje arcaico de nociones, con ellos viaja siempre la duda; en todo momento presta a interrogar acerca de cuestiones confiscadas, si no extraviadas en un laberinto donde la angustia resulta de todas partes al comprobar, que podemos una vez dentro volver la vista atrás, hacia el punto de partida, pero jamás retornar sobre los propios pasos: «quién sin estar obligado, intenta alcanzar el completo conocimiento prueba sin duda, ser audaz hasta la temeridad» (3). Tenemos por el laberinto tal curiosidad (4) que olvidamos el dolor que cuesta transitarlo; y peor aún, «suponiendo que la razón del individuo no perezca en el fútil intento, este se encontrará ya tan lejos del entendimiento que jamás, podrán sus semejantes comprenderlo» (5).
Sin embargo, en ocasiones muy contadas, los muros de ese complejo laberinto se derrumban ante aquel, que alcanzando el punto más bajo de sí mismo, hubiere tocado fondo, reconociendo en el laberinto un camino sin salida; hallando así, en la “angustia” un hilo de luz por el que guiarse ante la trágica perspectiva que habrá de resultar encontrarse sumido, palpando con las propias manos el fondo del abismo: tomando plena conciencia de aquello más absoluto. El precio a pagar habrá sido elevado: soledad, sufrimiento y no pocas veces la locura, serán la moneda de cambio exigida por el Minotauro; Pues, solo cuando la existencia muestra al individuo su más dramática figura, parece la mente entender, lo que desde hace tanto tiempo aquellos libros decían; entendiendo, no las palabras sino a las personas que los escribieron; comprendiendo que en el laberinto no hallará solución alguna, sino las mismas preguntas y angustias que a lo largo del tiempo, los hombres se han planteado a sí mismos, cuestionándose, por el destino y fundamento de su propio ser (cuando no se trata de leer a quien pensó la muerte, sino de pensar por él mismo la muerte). Finalmente, hallando esa última verdad, encontrará que no hay esperanza en ella (la muerte); y su símbolo así nos proclama (7): “pues en el anuncio de su verdad suprema encontramos la Paradoja, cuando el destino de la necesidad se conjuga con su desaparición pues ¿Acaso el hombre desea la muerte cuando esta es la verdad, no queriendo alejarse de ella, en tanto que contribuya así a la no verdad?” (8). Sin embargo, “cuando se percibe el fin se va más aprisa que el tiempo. La iluminación primera y la decepción inmediata y fulgurante, otorga entonces una certeza que transforma el desengaño en liberación.”(9) que después, y más allá de la confusión total y, no siendo capaz de distinción alguna, logrará su salvación de la única manera posible: aferrándose a lo real y absurdo, a la inutilidad absoluta de ser en esa nada fundamentalmente inconsciente, cuya ficción es susceptible, sin embargo, de crear la ilusión de la vida (10). Una vez alcanzado este punto ya habremos entendido que la filosofía no es otra cosa que la expresión escrita de un profundo y continuo interrogante humano, descubriendo: que nunca hemos sido nada, más que aquello que nos dejaron ser: más, presintiendo de esa angustia el fin, este no lo será; pues, no es poco este angustioso saber: fin para algunos, y fin del principio para otros; siendo, por tanto ― catapultados― origen de lo que será.
__________________________
1 el engaño. Ortega y Gasset: La
rebelión de las masas.
2. la verdad, que habrá de ser igualmente la muerte.
(a)Schopenhauer nos procura el recelo necesario frente a la idolatría del progreso, y frente a esa obsesiva búsqueda de la felicidad que es la gran falacia de nuestro tiempo.(Rafael Hernández Arias)Parerga y Paralípomena, Ed Valdemar (Pról. Pág. 16)
3. Jaspers, intr. a Nietzsche
4. Jaspers, intr. a Nietzsche 16,437
5. Jaspers intr. a Nietzsche 7, 49
6. Nietzsche
7. del Zaratustra
8. Nietzsche
9. E M Cioran
10. E.M.Cioran
11(así refiere Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres cap. 1 - sobre aquellos que son mas propicios a la dirección del mero instinto natural y no consienten a su razón que ejerza gran influencia en su hacer u omitir.
2. la verdad, que habrá de ser igualmente la muerte.
(a)Schopenhauer nos procura el recelo necesario frente a la idolatría del progreso, y frente a esa obsesiva búsqueda de la felicidad que es la gran falacia de nuestro tiempo.(Rafael Hernández Arias)Parerga y Paralípomena, Ed Valdemar (Pról. Pág. 16)
3. Jaspers, intr. a Nietzsche
4. Jaspers, intr. a Nietzsche 16,437
5. Jaspers intr. a Nietzsche 7, 49
6. Nietzsche
7. del Zaratustra
8. Nietzsche
9. E M Cioran
10. E.M.Cioran
11(así refiere Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres cap. 1 - sobre aquellos que son mas propicios a la dirección del mero instinto natural y no consienten a su razón que ejerza gran influencia en su hacer u omitir.
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