SOBRE LO PUBLICADO EN EL BLOG
La publicación de un texto en blog, mientras trabaje sobre el blog no implica estar acabado; sino apartado; al cajón; en espera. Las fuentes de algunos textos, así como otros recursos, no se mencionan inicialmente en algunos de ellos / o no al completo, pendientes estos de ser ampliados o volver a ser examinados, en el blog (algunos no estarán ni corregidos) por incompletos, o sencillamente por estar apenas iniciados y vagamente expuestos (Se pretende una publicación final indexada en PDF). Hasta entonces todo irá al blog (de la forma que sea y como sea mientras trabaje en ellos). El blog es mi mesa de trabajo, no como en otras personas una galería de exposiciones. Si alguien está interesado en cualquier tipo de información, o quiere decir algo al respecto, es bienvenido y puede ponerse en contacto conmigo a través de los comentarios, incluso se aceptan criticas e ideas: buenas críticas e ideas y originales, pues es un trabajo abierto. En tanto, al modo de abordar las ideas, entiendo, es muy particular, por la peculiaridad de mi escritura, o la forma en que expongo mi pensamiento o trato algunos textos, e igualmente me disculpo por invadir territorios ajenos: (entiendo la reacción habitual frente a esto es, siempre, rechazar al forastero). Saludos.
ADVERTENCIA
Esta es una línea de textos de carácter exploratorio, que requieren de cierta aptitud mental, pues al igual que las estrellas solo brillan para quienes al cielo miran; la realidad solo existe cuando hay una mente e imaginación capaz de reconocerla. En este libro se reúnen diferentes textos y / o ensayos: mensajes arrojados al viento y errantes en la luz del universo. Quien se aborde a ellos hallará cosas disímiles dependiendo de la propia perspectiva y, o apropiaciones que hagan de ellos. Sin embargo, es necesario aclarar que no son discursos dirigidos a filósofos o estudiantes de filosofía, ni tampoco dirigidos a especialistas o iniciados en materia alguna. Y, si bien cada uno tiene su estilo, condiciones y objetivos diferenciados, todos son accesibles y espero que comprensibles desde distintos planos o niveles, dirigidos a un público amplio y diverso.
Entiéndase, por lo tanto, este un camino a recorrer donde también descubrir otras formas de pensar y ver la realidad: un viaje sometido a permanente ajuste y revisión con relación a una idea, hasta ir dando forma / cuerpo a esta. Sin embargo, aquí no se defenderá posición o doctrina alguna de inicio (respecto a la nada), y si bien parto de unas convicciones iníciales, puedo perfectamente también aceptar otras, pues como muchas veces sucede en un viaje, este puede no ser solo de descubrimiento, sino igualmente, y a veces lo es, de transformación. Mi idea, por lo tanto, es cuestionarme la Nada: entenderla, desde sus diversas formas y definiciones a través de estudios (ciencia, filosofía o religión) realizados sobre la misma, en gran amplitud y abarcando cuantas más posibilidades y puntos de vista posibles, ofreciendo una crítica u opinión sobre los mismos, así como sugerencias y cierres, o no, a cada unos de esos enfoques; además, de unas conclusiones parciales al final de partes o temas, por tanto, aquí solo hay la voluntad de quien se dispone a recorrer un camino por sí mismo: un camino difícil por cierto, cuando creemos que nada hay tras el horizonte, y no existen ya territorios por explorar y descubrir.
Generalmente las personas ―todos nosotros― transitamos la superficie del mundo sin más i muchas veces luego sin percatarnos de aquellos pequeños detalles existentes que en la naturaleza apenas (de ella) nos muestra sin intuir lo que estos atesoran i que al querer mostrarse parecería de inmediato que luego se ocultaran de nuevo como si se asomasen a nosotros con esa timidez propia que de la verdadera naturaleza es lo que tanto gusta de ocultarse→ Siendo precisamente esos pequeños detalles ocultos ―cuya llave intuyo es de la luz― i las experiencias que devienen de la observación paciente de estos ―que no busca de manera inmediata información o utilidad pero que permite recorrer lo que se ‘resiste a ser explorado’ provocando que emerjan nuevas posibilidades⟶ lo que me interesa de modo no singular / no de la misma manera i como los que esperan (de la playa i sin moverse) descubrir "sobre la orilla de la playa tesoros que son de las olas arrastrados mas no de sus instantes observados que igualmente son de otros tesoros que no están-ahí a la vista de todos pero que son i luego compensarán (reconociéndolos de ellos⟶ igualmente instantes de nosotros después (de antes sus sacrificios ahora de otra forma donde son (en la playa que es / lo mismo i orilla de de un océano mayor) Y por supuesto que puede sonar extraño a la gran mayoría por no decir de todos⟶ los que oyen i no pueden escuchar de la misma ondaque antes i que ahora sobre la ola (no reconocen) i-es caminando sobre el viento ⟲ que todo tiene una explicación de la sensibilidad que supone la observación de antes paciente i luego más allá i metódica después la naturaleza por los que son ahora i reflejo hacia⟶ i de lo que no puede volver (contarnos la verdad i de aquello qué fue después).
Cuando me preguntan que-es (eso de mi⟶ de lo que hago i se puede ver) la respuesta es siempre no exactamente la misma⟶ el tonto i que exactamente viene a ser una Falta o escaso de entendimiento (de lo que le dicen otros) o de razón Y que es decir lo mismo i del instinto o del sentido hacia⟶ i de las cosas luego de mis actos i de ellas reflejado Yo hacía⟶ i moviéndome después Y lo mismo de otro que-es-ahí (en lugar i tiempo concreto) no de la misma manera i que tonto lo mismo⟶ esta-ahí seguro de hacer lo correcto (no igual i ni de la misma manera que aquel i otro tonto antes con los calzoncillos rojos por cima i de las mallas proyectados por fuera que luego en silla de ruedas es hacia⟶ esa forma de él que reconocemos todos de uno i lo mismo verdadero es luego eso de él i ejemplo de superación después de otra manera i hacia⟶ los demás / es decir⟶ a su manera i de cada uno (otro que es i de mí mismo moviéndome⟶ i en acto de ser⟶ estar-ahí con el so1 abajo i no-solo pues en calzones a veces i en medio de la naturaleza aprendiendo de algo (que es concreto) estoy (lo mismo de la imagen⟶ eso de mí i que se puede ver) (que-es (de i en algún lugar concreto⟶ i no como el sabio que siempre hace caso del consejo (antes de otro i en ningún lugar⟶ después se afirma más sabio todavía pero ignorando que el tonto no-es de otro i⟶ que tonto no-es el que puede i del no-ser jamás luego es aquel que más i tonto todavía no puede ser⟶ el que no de uno mismo i propio de aquello sus experiencia no-es Y de otro las experiencia luego ⟶ por las que se afirma él / de las cosas i experiencias i lo mismo pensamiento adentro de las cosas fuera i que son antes de otro⟶ el sabio es después / siempre conciencia de otro antes i absurdo (como lo que no hay⟶ i que dice (luego mucho de él) al llamarse sabio todavía i no saber eso i lo mismo de él⟶ lo que no-es / i no puede llegar a (el⟶ ser) luego cuando de otro igual i sabio i de lo mismo i ente que habla i dice nada (es) aquello i lo mismo que antes de un texto refiere de (algo) que no-es (en su lugar) de la forma observada ( i es la forma de otro antes i filosofo ahora que no sale a⟶fuera a mirar ( reconocerse en aquello de lo que habla i luego dice nada i lo mismo es respecto a él)
Es cierto es que muchas i personas son las que antes se sienten atraídas de la naturaleza i luego pocas le dedican i sacrifican su tiempo (i aprendiendo de un determinado instante i del medio en cuestión i que refiero de mis imágenes i razón después por lo que directamente me han i se han preguntado si soy explorador: a lo que entonces respondo que fui miembro de una organización de escultismo en la parroquia San Jordi, en Barbera del Valles con 13 años eso igual de mi que me convierte en un “explorador” i más allá antes incluso de luego i a la vista de mis viajes i después los otros que no ( a la vista son de lo que del texto entendemos i de la misma manera i de él (en este texto) no se puede ver) Y Sin embargo me gusta aclarar que un explorador ha de tener unas causas (i los mismos no es decir necesidades que lo muevan y que por encima del deseo de ir a un lugar, por ejemplo: a subir una montaña eso hace ser montañero o alpinista (si es muy alta) no explorador, pues este viaja a lugares que pueden no ser lejanos (una sierra cercana) por una sola razón: busca con persistencia algo: busca, registra, examina, reconoce, y se mete por lugares donde la mayoría no pondrían un pie. Baste como ejemplo ver las colas de personas que viajan al Everest y comprobar después, cuántas personas se internaron ese mismo año en la selva. Lo que me lleva a un término poco conocido, pero que me gusta más: Naturalista.
Sin embargo, si quieres ser Naturalista: ¡ahí va! No existe. Lo cierto es, que la profesión de naturalista es una de las más raras del mundo. No se estudia en ninguna parte ni se ejerce en ningún puesto de trabajo. Tal vez, y por estas características tan anómalas son muy pocas las personas que le dedican tiempo, y menos aún los que han conseguido vivir de ello observando la naturaleza sobre la tierra o en los cielos. Una actividad al aire libre, en plena armonía con el medio natural y que muchas personas desearían para sí, pero que condiciona la vida, pues tiene tanto de difícil así como de atractivo: extraños personajes que, siempre caminan en solitario por sierras, montes o marismas, que se asoman a esta a la luz del sol o las estrellas, imponiendo sus locuras contra todos los criterios tradicionales de nuestra sociedad: carrera brillante, futuro asegurado, empleo para toda la vida, y todas esas cosas que nos inculca la sociedad y que luego suelen acabar en la rutina y el aburrimiento. No encontraréis, o quizá muy raramente, naturalistas que tengan acabados los estudios universitarios ―el mismo Darwin se matriculó en la universidad de Edimburgo en 1825 para estudiar medicina, pero pronto abandonó sus estudios para embarcarse― pues, los estudios programados para la obtención de títulos son prácticamente incompatibles con la observación de campo. Esta ruptura temprana con las formas de vida normales es un paso difícil que muy pocas personas se atreven a dar, sobre todo jóvenes, cuando la carrera es el objetivo de todo español. Pero, y lo más importante por no decir curioso es, que buena parte de los naturalistas ocultan celosamente al resto, las maravillas que descubren en sus correrías.
Generalmente: un naturalista es un entusiasta ilustrado que practica las ciencias naturales, en particular la botánica, la zoología, pero también la mineralogía y la geología, e incluso la astronomía. Para una persona, hay diferentes formas de ser Naturalista dependiendo, de cómo y dónde practique su pasión, el naturalista puede ser «Naturalista de campo», «de recolección», «de laboratorio», «de preservación», o «de medición», y en todo caso, suelen andar cargados con equipo: cámaras, lentes, recipientes para muestras, etc. buscando explorar: hacer prospección, inventario, muestreo o captura de imágenes; acondicionar, conservar, clasificar, tipificar; monitorear, administrar, proteger ambientes naturales; y, explicar a otros, exhibiendo imágenes, escribiendo libros, haciendo películas u otras herramientas de comunicación, como es en mi caso la web: subiendovolcanes.com con el objeto de compartir ampliar registros y conocimientos; además, de preservar el medio.
Pero existen otros: tipos más raros, como yo, que además, de buena parte de las actividades antes mencionadas y por alguna razón casi irracional, cuando pasando por algún lugar este nos ha llamado la atención de forma que no podemos explicar, ni explicarnos a nosotros mismos, tomamos buena nota: cómo apuntamos donde están los nidos, por donde pasan las corrientes de aire que cogen los buitres o, aquel lugar donde encontramos una bonita orquídea. Tomamos buena nota para luego volver y buscar, buscar que no está a la vista, al menos a primera vista, pero que por alguna razón intuimos. Para ello observamos; no tocamos nada; no nos llevamos nada; no interferimos con nada: solo nos sentamos y observamos, a través de nuestros propios ojos sin aparatos o cámaras. Esperamos, integrados lo más posible en el medio, adaptándonos bien a la luz y nos armamos de paciencia esperando bien a la noche y las estrellas, bien al día y al sol, que por la mañana bañará con su luz las cosas revelando formas, reflejos y colores: variaciones y cambios que a lo largo del día y con el paso de la luz y las horas (del mediodía al atardecer) irán siendo patentes, esperando en ellas la revelación de algo que se intuye latente, que está oculto y busca tanto manifestarse, como nosotros anhelamos descubrirlo... Esto se llama Alétheia (en griego αλήθεια alētheia o ‘verdad’). Una observación casi extática y de algún modo contemplativa que busca el "desocultamiento", la sinceridad de la naturaleza y de la realidad: 'aquello que ya no está oculto, aquello que es evidente', y 'que es verdadero'. Dicho con otras palabras: es posible ―como demuestran algunos estudios científicos y nos insinúa el subconsciente― que la realidad, "la verdadera realidad" no exista si no está siendo observada. Por tanto, podría afirmarse sin lugar a dudas que el observador afecta a lo observado, Tanto que: "Cuando se mide el comportamiento de una partícula por medio de la observación, se está influyendo sobre su estado natural".
1.2 ―. Dar sentido— propio a nuestros actos de antes más allá del que puedan darle los demás e incluso nosotros mismos en un primer momento será el principal anhelo→ encontrarle un sentido final a aquello que nos sucede y hacemos Un viaje (o camino) que como la vida no es una i sola certeza en la que se está (o un programa concreto de viaje i a concluir) sino más una certeza a la que se llega (obrando→ en función de aquello que nos dicta el corazón) i algo que todos comprobamos de muchas veces al ver colapsar i volver de nuevo unas-otras expectativas abrirse durante un mismo tramo de vida o viaje Y en ese mismo sentido i precisamente de este viaje es… del que ahora quiero hablar i lugar donde habría yo de sentir en tiempo esa ruptura (de mí mismo) Luego igual la necesidad de renunciar a una idea o proyecto—más aún al ego— en mor de escuchar i seguir aquello contra todo lo racional del momento que cuando menos esperas te (lo dicta el corazón desviando-me hacia→ i donde como de la mano (frente a una voluntad otra estrangulada) la necesidad habría-me después conducir.
Luego El modo como he pretendido hilvanar —en relación a diversas materias y sensibilidades que bien pueden hallase desordenadas en este cuaderno (o los blogs) tanto o más que dispersas en el mundo en nuestro tiempo no-es la expresión estricta de una manera de pensar i sencillamente es la representación de una manera de ser y sentir donde empujo al lector obligándole a trasladarse por un particular derrotero i paisaje cuanto menos singular donde no se acomete aquel juicio pretendidamente certero i adecuado o conveniente a la razón exigiendo en todo momento la adhesión de quien pudiere leerlos / Ninguna metafísica interviene aquí a excepción “de aquel espantoso momento en que uno mismo en el ejercicio se adivine “reflejado e inmerso”/ Pronto se advertirá que lejos de reclamar condescendencia la esencia de lo escrito asienta por encima de ninguna filosofía o ciencia en el placer mismo de descubrir i por la palabra describir el Placer que habría de ir objetivando más sobre la arquitectura de la construcción buscando la propia voz en lugar de afanarme a un utilitarismo escrupuloso y creciente llevado a recetario i como Sabater que observo en tantas librerías / Sin embargo con ello no pretendo abandonarme hacia a esa trivialidad que todos hemos conocido i Al contrario→ el esfuerzo de este cuaderno (blog: siempre inacabado) creo, mostrará un particular modo de desenvolverse en sí mismo: en sus propias formas que no allanan precisamente el camino, pero sin que ello se oponga a un fondo: común (viéndonos reflejados de los otros), por cierto, esto siempre difícil de integrar —y que si no a todos resultará “práctico” al menos sí interesante— y para el que considero unas sencillas reglas, encarnadas en la observación de la naturaleza y el respeto y crítica (en la medida que entiendo correcto) a la ciencia, la filosofía y el arte. Si bien lejos de los rigores de la primera, más próximo a la estética y formas de la segunda, y sobrepasado por la imaginación y la extravagancia del tercero.
Pero «toda observación es relativa al punto de vista» afectando al fenómeno que se observa. De modo que cabría esperar que la lectura sea relativa al punto de vista del lector, que de algún modo condicionará “siempre” lo leído, afectando causal o intencionadamente al sentido que verdaderamente se representa. De modo, que me gustaría invitarles a que considerasen la posibilidad de sufrir este cuaderno más, como quien lee para sorprenderse —dejándose extrañar— antes que llevar a juicio (razonar) lo expuesto. Y para ello me veo teniendo que apelar (al revés que Descartes) no tanto como a su razón (a-priori) y juicio precipitado, como apelar a ese “buen sentido” que refiere Descartes (1556–1650), diciendo de este «es la cosa que mejor repartida está en el mundo, pues todos juzgan que poseen tan buena provisión de él “que aún los más difíciles de contentar en otras materias, no suelen apetecer más del que ya tienen”. —Discurso del Método. 1637—».
Antes de comenzar a escribir este texto— las entradas que componen este nuevo cuaderno que aún no tiene un título me quise aislar del “ruido” (no del mundo) o al menos mantener el ruido en niveles aceptables pues i esto es importante→ anularlo por completo es imposible i además poco aconsejable Y no será la primera vez que disimulada en (eso -i- algo→ que del texto es un nombre i escribimos describiendo luego él de lo mismo i espacio) lo que entre señales llamamos ruido insistiese existiendo ahí oculta una / es decir→ otra señal esperando ser revelada igual aquellos dos ingenieros (radio astrónomos para más señas) que trabajando para la compañía telefónica estadounidense ATT i mientras trataban de entender la fuente de antes de un ruido que aparecía en sus receptores de radio luego i paradójicamente de forma casual descubrieron lo que entendieron ellos i después otros reconocieron como la radiación a 3 K del fondo cosmológico (i que había sido predicha teóricamente antes a finales de los años cuarenta) i a la postre les hizo merecedores del premio Nobel de Física en 1978 siendo el ejemplo extrapolable a todos nosotros en cualquier ámbito de nuestras vidas De modo que la televisión el ordenador mi teléfono móvil (i todo aquello que nos desenfoca del medio i desde un solo punto más disruptivo fue a parar por un tiempo a una caja) quedándome con mi madre i una pequeña radio —por si se acababa el mundo i nos avisaban— además de las plantas que en el jardín es donde estamos a desbloquear ideas i luego por supuesto mis estrellas i planetas: de una siempre de aquí para allá i lo otro (de las estrellas siempre i no siempre de la misma manera que sentimos de los sentidos i vemos de las mismas estrellas no exactamente en (el mismo lugar ni en el mismo sitio dependiendo donde se muevo o me mueva (yo) i época del año pero que me acompañan desde muy joven a lo largo de mi vida i allá en las noches donde quiera que camine o descanse es→ de todo lo que permaneció siempre a mi alrededor / i después de nuevo del horizonte otra vez arriba el Sol que da los buenos al amanecer.
Luego i como es pertinente al abordar determinados temas se precisaba de un cierto grado de lucidez mayor al acostumbrado pues de otro modo igual i es imposible discernir siquiera las cuestiones o preguntas correctas i ni que decir luego las respuestas a estas por los medios de la razón siendo preciso otro enfoque que sea i más atrevido liberándome de las ataduras i cargas con las que esa misma razón se aferra a aquello que llamamos realidad. Recursos estos que por cierto ya nuestros antepasados manejaban en otro tiempo i todavía en algunos lugares donde son de unos pocos individuos i luego otros (Algunas personas) llamarían a esto “acomodar la mente”.
Aislarse Y no Determinarse uno cuando hacemos lo mismo igual que otros
De otro lado, he escuchado acerca de personas “escritores, sobre todo” que se alejan del lugar donde viven, sobre todo de las ciudades y de las personas que conocen “perdiéndose”, muchas veces a una casa apartada en el bosque, en un intento de “desconectar” —dicen— buscando alejarse físicamente del ruido y todo aquello que les molesta o pudiera distraerlos en los pensamientos y su escritura. Se diría, poco más o menos, que resulta un ejercicio —parecido en su finalidad— a lo que hacemos otros sin salir de la ciudad, en ocasiones ni de nuestra casa: centrarnos en un tema, objetivar y profundizar en este con las menos distracciones e interferencias posibles. Por si sirve de algo, solo comentar en este sentido que me parece innecesario huir de un lugar, pensando que otro será mejor para pensar y escribir lo pensado, al menos cuando se trata de una persona normal, entiéndase normal: sin problemas añadidos; en paz consigo misma y con los demás, que sabe quién es y lo que quiere: Huir nunca soluciono los problemas personales a nadie, tampoco de concentración. Camus, por ejemplo, pensó buena parte de su filosofía viendo partidos de fútbol, entre el bullicio de la gente en las gradas del campo, donde relacionaba el juego sobre el terreno, con los avatares de la vida misma, para luego redactar en su apartamento en un barrio agitado de París: “lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol” — afirmó en alguna ocasión. Otros como Sartre paseaban por la ciudad, igualmente París, donde encontraron inspiración en lo cotidiano, muchas veces confrontando con los demás. Ambos hicieron también de París aquella capital mundial de la razón (aunque muchos no lo crean en París, y en cualquier otra ciudad se puede pensar y escribir, todavía). Tanto fue así, que sobre aquella orilla izquierda del Sena (en la Rive gauche) en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, tuvo lugar una eclosión cultural sin igual, que situó a la capital francesa a la vanguardia del mundo de las ideas. Visto de este modo: la ciudad, parece incluso el lugar perfecto para el ejercicio intelectual. Pero, no solo no es necesario salir de la ciudad para pensar, escribir o aislarse del ruido, incluso del mundo. Los hay, yo me considero entre ellos, que trabajan cada día en sus patios sobre un pequeño árbol u otras plantas durante horas, —patios que son puerta a otro paradigma— sumergiéndose, y entrando en contacto con los habitantes de ese cosmos de naturaleza tan distinta a la nuestra, gobernado por habitantes serenos y silenciosos, sin tener que abandonar físicamente, mudándose, del lugar en el que viven. Por lo que intuyo que estas personas necesitadas de alejarse de todo para pensar o escribir, no solo tienen un problema, sino que igualmente no lo saben identificar: razón por cuanto más necesidad tienen de apartarse de algo y de los demás para liberar su mente, más parece les cuesta conseguirlo, siendo el esfuerzo igual al cuadrado de la distancia a recorrer para alejarse, luego multiplicado por la ansiedad, y quién sabe cuántas más variables pues, hay a quien hasta una mosca le molesta.
Cuando escribes a mano, todo va más lento. Debe ir más lento. Es casi una ley no escrita —como para mí escribir por la noche, de madrugada, escuchando el Duduk— pues, de otro modo, terminaríamos con cientos de correcciones y apuntes a otras páginas, terminando en un laberinto indescifrable. Pero en esta ocasión no había prisa; nunca la hay cuando escudriñamos en busca de algo importante. Sabía dónde quería llegar, y partiendo de un punto bien definido, enraizado en la propia experiencia, era cuestión de tiempo que me alcanzaran las ideas y con ellas esa lucidez y clarividencia que permite seguir adelante en nuestro propósito. Pues, ocurre en la mente que las cosas son distintas a como suceden en la vida física, donde nos movemos nosotros físicamente para llegar a algo; en la mente, son las ideas y la lucidez las que nos buscan a nosotros y no al contrario, como pretenden algunos: Jamás hay que ir en busca de las ideas, pues igual que con la felicidad, son ellas las que a nosotros nos alcanzan: llegarán, y lo harán en cualquier lugar, incluso en el baño, y cuando menos lo esperemos, tan solo hay que estar atentos para atraparlas. Y quizá, estar en medio de la naturaleza, en una casa en Los Picos, apartada en el bosque, no sea el mejor lugar para atrapar ideas. Me explicaré.
Resulta ya a primera vista paradójico, que alguien vaya a la montaña —a zambullirse en la naturaleza— a escribir; no me atrevo siquiera a decir que se pueda ir a pensar en medio de un bosque, entre las cumbres nevadas de la sierra, pues pensar implica tener que hacerlo sobre algo, algo que nos privará de nuestra mente por un tiempo, ocupando y cerrando esta a cuanto fuera acontezca, cuando, por el contrario, deberíamos mantenerla libre y relajada, abierta a la espera de deslumbrarnos con las emociones que resultan de nuestros sentidos aventurados a los sonidos, olores, sabores, y a todas aquellas impresiones que devienen de estos (los sentidos) expuestos. La vida es el regalo que Dios nos hace. La forma en que vivas y sientas, es el regalo que le haces a Dios — decía Miguel Ángelo. Y, si lo pensamos detenidamente, ¿Quién va a un museo de arte a pensar, o escribir? Nadie. Las personas visitan un museo buscando que les vibre con fuerza, palpitando, el corazón, buscando esa reacción romántica, que surge ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico. Y aun así, “la mejor obra de arte no sería más que la sombra de la perfección que encontramos en todo aquello que nos muestra la naturaleza”. Y, dicho esto, la pregunta sería: quién va a la montaña a escribir; quién puede en un bosque en otoño pensar en otra cosa que no sea lo que tiene ante sus ojos; quién puede apartar la vista de una mariposa que se posa frente a ti; o dejar de mirar Acturus —el guardián de la osa— en verano; Aldebarán —el ojo del toro— en otoño; o la turbulenta Betelgeuse en el cielo estrellado en una noche clara de invierno. Al final, reducido y sometido a breve análisis, deducimos: que hay personas que salen de una casa en un lugar, para meterse en otra casa, en un lugar distinto, alejándose en todo caso siempre del medio natural: “de lo que hay fuera”; se diría incluso que angustiados por este, cuando de lo que se trata es de instruirse a vivir y sentir la intemperie; acostumbrase de nuevo al caos que supone nuestros sentidos expuestos —sin anestesia— a experiencias puras. Hoy muchas personas viven y ven la realidad a través de los cristales de unas gafas de sol y de los parabrisas —con filtro UV— de sus coches, pantallas de televisión, ordenadores, teléfonos y tablets: muchas veces sabemos de las cosas, no por propia experiencia, sino por lo que otros nos cuentan de ella en medios, escuelas y universidades: Vivimos en una cueva, sin salir apenas de ella, y cuando lo hacemos nos abrigamos, protegiéndonos de la realidad, de la luz y los colores, como lo haríamos del frío. Nadie mira a la luz directamente sin gafas o las estrellas con los ojos desnudos: y muy pocos dedican tiempo a escucharlas y “hablar” con ellas— pero están ahí, y están por alguna razón más allá de cualquier causa o razonamiento, hoy probado —aunque ahora lo ignoremos— pues, sin su presencia en las noches claras de luna nueva, sin el parpadeo de su luz en nuestras retinas, la desolación que cubriría el cosmos —la angustia que experimentaríamos— sería tan completa y profunda, que el mismo concepto de desolación perdería todo su sentido. Es por ello —sobre todo por ello— que ese mínimo respeto que merece el regalo de la vida y los sentidos, y la intuición de una realidad más allá de la realidad misma, nos empuja a algunos a trascender un nivel y buscar, reconocer aquello que no tiene nombre: darle nombre a lo que no lo tiene.
Pero existe un problema. Una ponzoña peor que un virus, que recorre el mundo como una pandemia: el miedo, y en ocasiones incluso la vergüenza. Las personas tenemos excesivo miedo a todo: a la luz, al frío, al calor, al viento, incluso a nosotros, a nuestros semejantes y a la vida misma. Si algo supera nuestros márgenes de tolerancia, nos sentimos amenazados e inquietos: desconfiamos. El desasosiego nos desborda. Vivimos felices y concertadamente: en orden, en nuestras ciudades o villas, y nos trastorna —cuando no aterra— el desorden que anticipamos fuera de estas: es por ello que algunos acampan en tiendas con colchones inflables, almohadas, ventiladores a pilas y baterías para el móvil. Lo cierto es que amamos la naturaleza por el día, tanto como nos aterroriza quedarnos abandonados a ella por la noche. Pretendemos una visión —un orden planetario— que no tiene sentido en el mundo real. Y, lo peor de todo: No reconocemos —ni siquiera comprendemos— que, si todo fuera es nos parece desorden, posiblemente se trate de otro tipo de orden, un orden fuera de contexto; más aún, que la convivencia entre orden y caos es posible, pues que el caos deja de parecer caos, cuando se establece una convivencia entre órdenes distintos. Luego está la vergüenza. Incluso nos avergüenza decir con palabras, no aquello que sentimos o percibimos, sino lo que intuimos más allá de esas sensaciones, y que tira de nuestras almas con pujanza, hacia algún lugar desconocido, en eso que llamamos caos. Liberarnos de todas estas cadenas es la prioridad, dejar de escuchar a otros y empezar a escucharnos a nosotros mismos: no temer, mostrarnos y caminar bajo el sol dejándonos acariciar la piel por su luz es un primer paso. Un paso hacia el cambio que nos acerque un poco más al “desorden”: sumergiéndonos dulcemente y asomando después la cabeza a ese caos que tanto nos asusta. Pues es el caos —caos que es igualmente origen—aquello único que hace y hará posible el cambio.
Determinarse Del Caos
Uno no puede ser lo que no sabe antes que es / luego de la forma que se refleja i reconoce lo que después no-es→ lo mismo de aquello que antes no sabía que era (ni entendía de lo que veía-ahí otra forma antes pues / Uno solo puede ser si antes reconoce de la forma aquello (i lo otro lo mismo→ (eso→ que puede ser ahí de lo mismo i después en i de ella el→ ser) (eso→ (que no se ve de él (antes→ La libertad Y Nada es después)
(De la libertad i Nada después- Jorge maqueda merchán)
Luego [no-es igual (él) ni lo mismo después de1(α) luego ni lo mismo de antes (ה) i al revés (ahora i 1d (él) una madre España es i nombre también id1ªse→ES- la mujer lo mismo no igual que en otro lugar son otras i (Españas también)
La palabra griega θέμα nos dio anatema→ poner fuera del thema (esto dice poner un limes i epítema que es poner fin→ de limitar «un límite o frontera» del θέμα Y Los temas θέματα en griego del singular θέμα fueron las principales divisiones administrativas del periodo medio del Imperio bizantino Luego θέμα deriva del verbo τίθημι (tithemi→ poner) i después μα (-ma) indica instrumento como medio e, i, o instrumento α→ igual i realización (o→ i resultados personales i en idioma latín e antes griego antiguo ἴδιος→ídios es peculiar e, i, o personal i El sufijo (μα) significa «hacerlo desde lo propio i más i propio no hay que la lengua que define a los pueblos i su cultura (peculiar de unas gentes) lo mismo ἴδιος→ í•dios su ser→ es por la palabra i lengua de cada uno hacia→ los demás por el ( idioma o lengua) Y sería más exacto que entonces decir ahora que la palabra es aquello i ser propio de aquel pueblo que reconoce de ella su razón i ser í•dios•i→ έ instrumento o herramienta por la palabra Y no igual es δέ i veh1culo→ que no es particular i de todos i un→ medio i forma por el cual es posible reconocerse igual de otra manera la expresión sonora hacia→ i de lo otro igual δέ su propio y particular ἴδιος (i-dios singular i propio igual vincula a la raíz indoeuropea se― s(w)e (que distingue de (él) i pronombre de tercera persona que define a otro El de él i de yo i tu→ luego El (i-dios = singular, personal igual e 1δέi-α (δellos, ella, ellas, ello, le, les, la, las, lo, los, se, sí i consigo El hacia→ igual tu con nosotros Y θέ→ ΘΕ • ( Th-mi El es de 4 a 7 hasta a veces 9 Hz i cada hercio representa un ciclo entendiendo ciclo como la repetición de un suceso. Luego el hercio se aplica en física inversamente a la medición de la cantidad de instantes por un segundo que se repite una onda (ya sea sonora o electromagnética i luz pero que no vemos) luego puede aplicarse también i lo mismo a las olas i cada una es onda en su instantes único i ciclo que nos llega a la playa después de la otra que aunque lo mismo i onda no-es la de antes igual sino otra (i de su ciclo es particular i no igual a otra de agua) i lo mismo toda el agua igual i solo del mar todo lo que vemos como podemos comprobar de observar sobre en la playa que una ola no es lo mismo del viento desde arriba igual i la misma cosa i onda igual que Tsunami desde abajo aunque compartan el medio).
Cuando el sujeto (o individuo) que tiene la experiencia (o gnosis) de la realidad (experimentada de sí mismo) en relación con todo aquello (dado) y percibido (de la naturaleza) a su alrededor, es capaz de entender de esa realidad (y horizonte dado) una verdad fabulosa y de sí mismo (en tanto dicha realidad /dada de un horizonte) forma parte de él, tanto como él de dicha realidad y horizonte. Luego (él) es, soberano (participando) de un mundo (y realidad propia) que es dada de un horizonte, sobre el que se (mueve y desenvuelve), pero del que a cada paso (hacia→) le es imposible (conscientemente percibir) ni explicar, o explicarse (de la totalidad, de estímulos de lo en derredor que le afectan, y van quedando tras de sí) solo pudiendo captar/entender (las impresiones, y sensaciones de lo observado: al fijarse (de lo proyectado hacia él ( en lo que se refleja) de dicho horizonte. horizonte que es interpretado de él, a partir de la información de luz reflejada de los otros ( y en la que se refleja)→ (por la vista, luego participada (la experiencia) del conjunto de todos los sentidos / estimulando y sintiendo, a la vez que (dicho horizonte es)→modificándole (y) modificándose).Y Entendiendo de dicha experiencia (y de la multiplicidad de estímulos) lo que no puede ser → referido acerca de la idea propuesta de “un sujeto abstracto” (representado) y, ajeno al entorno” que, sin embargo, (la razón subjetiva) propone: de (alguna cosa → cualquier cosa) que pueda “ser” (donde sea) como idea (a partir de una representación mental: un nombre) / y donde no queda muy lejos, la propia idea (que la filosofía pretende explicar, pero no puede encontrar). Luego (debemos entender) que no cabe (ser) sujeto abstracto alguno (y pretendidamente real) ajeno a la realidad circundante (que es) del propio horizonte dado (de la realidad), y que es, igualmente, horizonte de todos los eventos que en este horizonte se suceden) Y que, por tanto (dicha representación) no-puede-(ser), sino como representación y abstracción “de Nada” existente y real (como alguna cosa→ que (es) →una cosa concreta, en un momento y lugar) dado de nuestro horizonte, o dado de cualquier otro horizonte (real)”.(§) “Ente” refiere “Ente” Del latín entis ("del ser") / Ente significa “lo-que-es”→ del ser (alguna cosa) material y reconocible / luego una cosa que puede ser (esa cosa) que-es reconocible de1 nombre su significado (de la cosa en si) lo que es, como algo concreto ahí reconocible despues mi de un nombre que refiere algo concreto, es decir: el árbol, la silla, la persona… pero no en cuanto (genérico) que son árbol o silla, sino en cuanto que son. Luego (ser) es “Aquello” en común que tienen los entes que son, lo que hace que sean entes (gramaticalmente→ un nombre que nos los proyecta a la mente (en forma de concepto (qiue luego interpretado puede ser , modinedonos de la propia experiencia de la cosa, y de sos sentido sintiendo lo que es y sentimos de el ( lo que nos de i a traves de los wsentidos la cosa) que es y como es esew un arblo. ). Sin embargo, la filosofía no ha avanzado apenas de sus conceptos en 2500 años, para esclarecer lo que se pretende esclarecer: un conocimiento de aquello que se pretende referir, es decir: esclarecer “Aquello” común a los entes y que los hace entes. Bien: Aquello (a mi entender) común a todos los entes y que los hace entes, son las personas. Sin personas que den sentido del nombre (que refiere al ente): no hay ente (en tanto “Ente” refiere “Ente”. Y que es lo mismo que decir: un “nombre” que refiere otro “nombre”→ [Ente] nombre →de la (cosa- aquello) → que refiere [otro Ente].Luego aquello común a todos los entes es, (del hombre proyectado) (él) → por “la palabra”). La palabra (es) → (Aquello) que se proyecta de su propia forma (en otra forma) a una conciencia, para ser reconocido (de aquello que lo proyecta) es decir, “la palabra” refiere de aquello, lo proyectado, (como lo otro (de otra forma: aquello, (que la proyecta) luego a una conciencia→ que lo puede reconocer (de aquello proyectado, luego de esa forma / de otra forma). Luego la palabra se proyecta como (uno) mismo, pero de otra forma (uno mismo): de esa forma concreta (como la palabra / de Aquello que la proyecta) / proyectándose (como lo otro /que es lo mismo (que aquello) pero de otra forma→ lo mismo) a alguien concreto que la puede reconocer (como lo otro (lo mismo)→ proyectado de aquello (que la proyecta). Es decir: (lo mismo / de otra forma → como la palabra), y donde (otro) puede reflejarse de esa forma (reconociendo→ de la palabra (proyectada (aquello) que la proyecta, y pudiendo (proyectarse - igualmente de esa forma (como aquello que la proyecta), hacia Aquello (otro, que se proyecta por la palabra).Luego también podemos entender la palabra (proyectada / de aquello que la proyecta), como una forma, contenida: de otra forma que la contiene y determina (su (forma) sentido): luego proyectándola (de tal forma) que sea eso: (esa forma) / y no otra forma: (no otra cosa) hacia (aquello-otro), que la pueda reconocer→ de Aquello (de esa forma: aquello mismo que la proyecta) y donde otro, se puede reconocer y reflejar igualmente (de esa forma (como aquello-otro (que es/hacia→ (aquello-otro /que es de otra manera, lo mismo que él).Pero (entendamos algo) una definición (o proyección) puede no describir con precisión “algo” (no concreto / a nadie / que no sea alguien (uno) concreto), pues: no hay una definición absoluta para cualquier cosa (indefinida), incluyendo la forma; es decir: no hay una definición absoluta para cualquier cosa, que no sea una cosa (forma) concreta / de manera que otra persona pueda reconocer: de su forma → aquello (lo mismo / concreto) que la proyecta. Luego generalmente (en nuestro día a día) encontramos la forma que puede ser o no ser / ser definida, o no-ser (lo): estando en forma de abstracción (proyectada), sin estar aquí o allá (ni en ningún lugar), sino como idea y representación —abstracción— que puede ser, contemplación, distracción y también preocupación, reflexión, y tener forma (de Nada) /proyectándose hacia→ como (algo) que no vemos (reconocemos) ni entendemos: pero en la que todos podemos (pensar) a partir de un nombre: a la vez, que somos incapaces de reconocer la luz, mientras nos estamos reflejando de ella para leer, lo que no puede ser (sino como abstracción / o nombre).Luego todo incita, e invita a abandonar, de una vez por todas, aquella visión arcaica de un ser humano ajeno a la naturaleza, que no necesita del sol y la luz ( y de lo otro / los otros) para vivir; e igualmente olvidarnos de aquel sujeto (abstracto) propuesto y ajeno a su realidad » (una realidad y verdad que es ahí: “soberana”, cuando estando (en un lugar) referimos algo (alguna cosa → que habrá de ser una cosa concreta) de la realidad de horizonte dado, y frente al tornado; es decir: frente a todo lo demás que vemos (que nos rodea y sensibiliza, de un horizonte percibido gracias a la luz (que propicia, reflejándonos las formas (por medio de los colores) siempre → en un instante y en lugar concreto, de una realidad / que (es) propia y (un horizonte propio del que la refiere). La realidad es (por tanto) el conjunto (de todo “lo-que-es) dado de un horizonte (percibido como propio), pero también de un horizonte más amplio y común (a partir de una consciencia común), que nos permite entender la existencia de otros horizontes dados (a partir de otros individuos conscientes) y que lo reconocemos (su horizonte propio) a partir de la realidad experimentada (de esos mismos individuos, en el, luego reflejándonos de ellos (esos otros individuos) y de su realidad y experiencia (por la palabra).Esta es la realidad, entiendo, que da sentido (al individuo) en el mundo: en un momento y lugar concreto, y por la que (él) puede dar sentido al mundo, a partir de su propio horizonte, reconociendo todo aquello a su alrededor y percibido, y que forma parte (y es), reconociéndose en (un lugar y momento, concreto, de ese mundo (afectándolo y afectándose) luego él entre todos los demás (los otros que son y participan de dicha realidad y los demás entes/ cosas (vivientes o no) que están /son ahí en esa realidad (que es su realidad ( mi realidad) y la de todos los que están-ahí / advertidos de ella) de esa realidad en el mundo y de ese horizonte dado: moviéndome (hacia→ (ser→ (como potencia) donde reconozco (de moverme) a cada instante un nuevo horizonte dado, que es-ahí (frente a mi)—como todo lo otro que no-es igual a (Aquello que lo proyecta), sino (como lo otro (y proyectado, a cada instante ) (hacia → ser - de otra manera. Luego (“ser / como potencia y “voluntad” de (ser - (hacia→) otro instante< (en la movilidad / o “alteración” del ser (y) que no-es / sino siendo hacia → ser (lo otro, que no-es lo mismo (aquello) que lo proyecta, sino → como lo otro y múltiple) proyectado de la voluntad (de ser) (a partir de aquello nos proyecta→ siendo) como lo mismo que lo otro / que no es lo mismo que lo uno, sino de otra manera, lo uno: como lo otro y múltiple proyectado.(§)Luego, el individuo, que se mueve hacia→ (ser) lo otro (que no-es (Aquello) sino hacia→ [8poder ser<9] se pregunta (ingenuamente) por Aquello que lo proyecta (a él (hacia→); es decir: pretende explicarse a sí mismo (preguntándose a sí mismo) lo que de sí mismo no puede entender)… observando: que no hay una naturaleza que le responda (es decir que se responda (de él) a sí misma (la razón) reconociéndose como pregunta (y problema) de lo que la propia razón del sujeto le propone. Pues ¿Qué sería de este animal entre todos los animales (el humano) que (solo→ (él) se pregunta (problematiza), de lo que (él) (por su propia razón propone, no sabiéndose reconocer (de ella) lo proyectado (de sí mismo) en (la palabra)?Qué sentido tiene entonces el hombre, el ser humano, que se pregunta por el ser (y no se cuestiona de la pregunta a sí mismo). Soy fundamentalmente (el ser que interroga acerca de su propio ser – afirmaba Heidegger, caminando en su pregunta hacia su propio ser (habitando) la pregunta sobre la que camina ¿por qué camina sobre la pregunta? Es obvio a mi parecer, camina sobre una pregunta, porque no se aventura al camino [moviéndose /hacia→]. Y [Moverse hacia→ es movimiento literal /cambio radical] y por tanto: se pregunta (no-siendo/ hacia→) sentado (pensando) en su silla y haciendo «ruido», es decir: preguntándose cosas (preso de la razón) sin salir (a la realidad) donde preguntarse por la realidad no tiene ningún sentido, pues (no cabe pregunta alguna acerca de nada, donde todo (es) algo concreto, y donde de lo que se trata es de estar (aventurarse) proyectándose (hacia→ otro instante/ lugar /Horizonte) reflejándose de todo lo que es (ahí), y está, (es) proyectándose hacia nosotros, esperando a que nos reflejemos (de todo, siendo en todo ello (hacia→) .
El enigma se vale de la metáfora con el objetivo de “hacer combinaciones imposibles para mencionar cosas que realmente existen” (tò légonta hypárkhonta adúnata synápsai) [T 17]. En efecto, los enigmas permiten referir a entidades del mundo a través de la combinación de nociones o afirmaciones contrarias o contradictorias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario