Jordi Maqueda / Libres en el Instante ( El privilegio del instante) / Filosofía - Reflexiones- Observaciones
El cosmos es todo lo que fue o será alguna vez. Nuestras consideraciones más tibias del Cosmos nos emocionan: un escalofrío recorre nuestro espinazo y la voz se nos quiebra, hay una sensación débil, como la de un recuerdo lejano, o la de caer desde lo alto. Por todo esto, sabríamos que nos estamos acercando al mayor de los misterios (1), de no ser porque existen dos misterios aún mayores: su origen y la nada.
«Al tener que entregarme a la Nada, se produjo el milagro:
degusté como alimento en la boca el sabor del Todo»
Lispector, Soplo de vida
INTRODUCCIÓN
Pese a que comúnmente asociamos la Nada con la inexistencia o la idea de “no-ser”, lo que solo pensar en ello ya nos abruma y desgasta, generando incertidumbre a la mayoría; esta (la Nada) tiene su raíz etimológica proveniente del latín res nata que significa cosa nacida. Notamos aquí una contradicción evidente con su significado actual relacionado a la inexistencia o la ausencia absoluta de cualquier ser o cosa. De alguna manera y como se le da la vuelta a un calcetín la expresión co el tiempo cambió su significado (lo veremos mas adelante) De modo que el concepto de la Nada hoy, alude al sentido de inexistencia, justamente aquello que el efímero ser humano se ha cuestionado desde distintas disciplinas a lo largo de la historia. Pero ¿Para qué pensar en la Nada si esta idea no contribuye en algo productivo en nuestra sociedad actual?
Un tiempo (define) un pensamiento
No sé si es bueno o malo, en tanto a lo que a mí concierne, poder hablar del siglo XX con una cierta propiedad (esa potestad que da a uno conocer las cosas por uno mismo) habiendo vivido, siendo plenamente consciente del último cuarto de un siglo que me vio nacer y el comienzo del nuevo que me verá morir, cuando está presto a agotar su primer cuarto: lo que me sitúa frente a ese horizonte que se abre (o se cierra) al que cumplió los 55 años de edad. Sin embargo, no todo puede ser malo cuando se van cumpliendo los plazos obligados en la vida, pues precisamente esto me permite poder hablar con esa propiedad antes mencionada: un nihilismo existencial exaltado tiempo atrás por F. Nietzsche a través de sus escritos, que eclosionó durante los años anteriores y posteriores a segunda Guerra Mundial, alargando luego su sombra de la mano de unos filósofos llamados existencialistas, Jean-Paul Sartre o Gabriel Marcel en Francia o Karl Jaspers en Alemania son autores representativos de un movimiento, que incluso sobrepasa la filosofía: muy propio de la Europa de entreguerras. Pues recordemos Heidegger y todos los autores antes mencionados crecen y maman de la primera guerra mundial, así como después padecerán la segunda de modo que, términos como la angustia o la nada son sintomáticos de aquella generación, de su forma de pensar y hacer filosofía, en una Europa (Alemania, sobre todo) desolada por las guerras, que dudaba de todo: de soluciones políticas y científicas que había heredado del siglo XIX, por lo que no es de extrañar que se recuperarán para la filosofía no precisamente los herederos de la Ilustración y el progreso, sino autores como Kierkegaard o el mismo Nietzsche: marcando toda la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días, en lo que se podríamos denominar “la victoria de la trivialidad” o “asentamiento de la intrascendencia”: de lo intrascendente. Un hastío y un vacío “vital” —que Baudelaire, señaló como incitador del pensamiento de la nada— y que se suman a la falta ya de interés por las cosas; esa “carcoma de la cotidianidad” —decía Kant— existente en la sociedad”; ese gusto por el no-ser, que vemos reflejado en el aburrimiento y ganas de no hacer y estar en nada, y donde uno de los temas filosóficos y científicos prevalecientes en él fue (y sigue aún siendo) precisamente la idea de La Nada. Tanto ha sido así, que uno de los textos filosóficos, culmen del pensamiento filosofía europeo, titulado Nos habla y remite a la Nada. ¿Qué es metafísica? (Heidegger)
¿QUÉ ES LA NADA?
Una de las ideas o conceptos más difíciles de definir para el ser humano, sin duda, es aquel que hace referencia a la Nada. No recuerdo ahora si la frase ya la mencioné anteriormente, en todo caso, la seguiréis leyendo aún más veces en adelante, pues tal y como está estructurada esta empresa, no de manera lineal sino en forma de textos independientes o entradas al blog, algunas partes de los textos necesariamente se repiten a modo de contexto o de aclaración en más de uno de ellos, y debe ser así cuando lo que queremos es preguntar por la nada, entendiendo esta en todas sus formas posibles: principalmente, aquellas relativas a la ciencia y la filosofía, aunque, como veremos existen otras, en fin: Diríase que ando, o andamos todos errando «en busca de una nada infinita y esquiva»
Y, aunque no me extenderé siendo conciso y directo, me gustaría explicar antes, aunque solo sea para hacernos una idea de lo que supone este trabajo: definir y la nada en todas sus formas posibles (a partir de nada: de una ausencia total y voluntaria de coordenadas) y que inicia siendo para un público, —al menos en un principio, pues igualmente ignoro si alguien lee o no las entradas desordenadas del blog— sino, más como proyecto personal, a modo de descubrimiento e investigación: una aventura, esta vez no hacia selvas y volcanes, como acostumbro, sino al propio conocimiento— pues para escribir esta definición de la nada, hoy (12 de octubre de 2022) cuando llevo más de 300 horas y tres meses trabajando, y decenas de libros y textos leídos sobre la nada, aún me veo incapaz de darla por cerrada y completa, siendo hoy, esta, otra actualización más a la que seguro seguirán otras.
Lo primero que a uno se le viene a la cabeza a la hora de definir la nada es, que “la nada es lo que queda cuando uno quita todo”: absolutamente todo. Aunque luego y como veremos, esto no es tan sencillo; pues la pregunta de cuándo 'nada' es nada y cuándo 'nada' es algo ha confundido y viene confundiéndo a muchos, sino a todos durante milenio…, y sigue actualmente como también veremos. El filósofo griego Tales de Mileto pasó mucho tiempo pensando en nada en 600 a.C. Tales insistía en que no había tal cosa que fuese ninguna cosa. Incuso para él era algo complejo y muy difícil entender como algo (existente / no-existente) y más aún que pudieras sacar algo de ello. Como analogía, encontramos hoy el mismo problema que nos sigue intrigando en relación con ¿qué había antes del Big Bang? ¿Era la nada? Y en ese caso ¿pudo empezar el universo a partir de la nada? Donde y como vemos, parece que no hemos avanzado demasiado en más de 2500 años. Pero no nos engañemos, aunque, en un principio definir la nada pareciera algo sencillo que pudriera ser simplificado rápidamente, señalando la Nada como ausencia absoluta de cosas, esto no es así, cuando observamos que el término ha llevado a siglos de debates e intentos de resolución, tratado desde diferentes perspectivas, tanto de la filosofía como desde la ciencia, debates como digo antes internos, pero que ahora van camino de enfrentamiento entre los bloques filosófico/científico —ver por ejemplo Lawrence M. Kraus “Un universo de la nada”, en conflicto abierto con filósofos y teólogos. (Ambos bloques defendiendo su tipo de Nada, y dentro de sus bloques discutiendo sus propiedades)— pues cuando hablamos con propiedad de la nada, que ya es mucho hablar de aquello que no se conoce, surgen dificultades sobre su conceptualización, representación y potencial realidad. La función simbólica en esta “no cosa” se torna aún más extraña, indescifrable, no hay forma / ni forma de entenderla, cuando la semiótica se torna igualmente inservible / defectuosa, al comprobar que con lo que tratamos es con lo indiferenciado, o como lo califican algunos, potencial informe e indiferenciado. (LA NADA COMO SIGNIFICANTE DIFERENCIADO, O POTENCIAL INDIFERENCIADO) Terreno pantanoso y reino de lo indescriptible, pues aquí “la nada” no tiene caracteres que lo diferencian de otra cosa, siendo a la vez meta-diferente o, diferente de todas las “cosas” o "(ente)”. La nada / la desconocida, referida como potencial indiferenciado, en esencia nombra y se revela en lo desconocido. Luego, también encontramos que el término 'Nada' utilizado comúnmente para referir NADA Y AUSENCIA: A TRAVÉS DEL LENGUAJE con gran variedad de formas creadas a lo largo del tiempo, que nos sirven para relacionarnos tanto con la ausencia y la nada, que van desde lo no expresado, a aquello que se dice a medias (en ese límite entre el pensamiento y palabra pronunciada) hasta, aquellos términos relativos a una negación absoluta y rotunda. Igualmente, referimos la nada en aquellas situaciones concretas en las que se da una AUSENCIA OBJETAL manifiesta, que muestra un lugar previamente ocupado, donde nos preguntamos cómo podrían estar constituidos dichos bordes o límites (la forma de la cosa) y, que rememora aquellas situaciones primigenias del psiquismo, cuando habido una ausencia objetal era imprescindible resolver la constitución de este, donde nuestros antepasados ya tenían el impulso de conocer y resolver diversos fenómenos. Pero quizá, es la filosofía, la teología y otras ciencias donde la discusión es mucho más profunda. En este aspecto muchas veces la filosofía ha intentado reflexionar sobre la Nada (tratada esta como nada absoluta) definiéndola como ausencia total de existencia. Si bien, dentro de la corriente existencialista Heidegger, Nietzsche, Sartre, o Nishida, Tanabe y Nishitani (ESCUELA DE KIOTO) han intentado definir la Nada, si bien cada uno a su manera, dotándola de entidad, pasando luego a ser considerada dentro de las posibilidades del ser y del mundo. En términos generales, para estos filósofos se trata de algo que forma parte de nuestra existencia y queda ligada de manera directa a la angustia del ser humano frente a la complejidad de la existencia, y no como una forma de razonamiento típica del pensamiento científico. La Nada, en este sentido es causa y consecuencia de nuestra realidad como seres vivos y comprender eso es comprender «La disposición afectiva fundamental de la angustia como modo eminente de la aperturidad de la persona» donde Heidegger tendrá muy en cuenta las reflexiones de Kierkegaard sobre la angustia otorgando a esta un papel fundamental, de la misma manera que Kierkegaard le otorgaba un carácter educativo, y que resulta del mayor interés para nuestras consideraciones sobre la nada. Heidegger nos propone, como desde el horizonte incierto de la angustia deviene la nada que, libera al ser “solo en la clara noche de la nada de la angustia surge por fin la originaria apertura de lo ente como tal: que es ente y no nada”. (Heidegger)
finalmente y en línea científica estos, los científicos en los últimos años han dado con la resolución de cómo fue el origen del universo, en esto lo llamaron Big Bang, en alusión a la enorme explosión que según los estudios hubo en el universo y a partir de la cual fue posible que con muchos millones de años se diera la vida en nuestro planeta. Ahora, la pregunta difícil y muchas veces imposible de resolver es: ¿qué había antes del Big Bang? La respuesta a este cuestionamiento bien podría ser la Nada. Pero, no hay acuerdo, ni pruebas de ella, en sí ¿qué es la Nada? Es el vacío, entonces ¿EL VACÍO CUÁNTICO Y LA NADA": SON O NO SON LO MISMO? Parecería que no, siendo consecuente con las pruebas. Pero surge igualmente la pregunta ancestral ¿Por qué de repente empezó a haber algo? ¿De dónde surgió el Big Bang? Todas estas cuestiones son de difícil resolución y la ciencia no puede resolverlas, o al menos no podrá hacerlo de forma inmediata, ni fácilmente, aunque existe teorías como LA “PROPUESTA SOBRE LA DE AUSENCIA DE FRONTERAS” que nos avanzaron Hawking y Hartle con muy interesantes posibilidades y que a resultas de ella como siempre, existan quienes ya anticipen, consideren y afirmen que el universo, el Big Bang y todo lo demás surgió precisamente, a partir de la nada
ENTONCES ¿ES LA NADA POSIBLE?
Empecemos en el espacio, que es muy grande y en parte vacío. ¿Será que allá no encontramos nada? Pues "Depende de lo que se quiera decir con 'nada' pero la mejor respuesta que podemos dar es 'no, siempre hay algo'"— A. Pontzen, "Incluso en el espacio profundo", afirma Pontzen, la estructura del espacio, está hecha de cosas muy densas, como galaxias, estrellas y planetas, además de espacios desocupados. Pero hasta en lo que llamamos 'espacio vacío' hay cosas. Probablemente una partícula por cada 10 metros cúbicos. Así que no tienes que ir muy lejos para encontrar algo". ¡Pero entonces sí hay áreas en las que no hay nada! "Sí, pero tenemos que volver al principio: qué quieres decir cuando dices 'nada'",
VISUALIZAR LA NADA
Para hacernos una idea de la complejidad que supone hacerse siquiera una idea de la nada, quiero pedirte que respires, cierres los ojos y dejes la mente vacía, que no pienses en nada; no en blanco: en nada, absolutamente en Nada… Cierra tus ojos e intenta imaginar en“Nada” en tu mente. Es bastante difícil ¿cierto? Cuando no, imposible. Pensemos, ahora en eso que se nos representa cuando pensamos en “la Nada”: posiblemente, sea un espacio vacío del cosmos ¿es así? Pero ¿Hay algún lugar en el Universo donde realmente no haya nada en absoluto? Consideremos los espacios entre las estrellas y las galaxias, o los espacios entre los átomos. ¿Es esto la nada? No. Entonces ¿Cuáles son entonces las propiedades de la nada?
CONTEMPLAR LA NADA
Podrá sonar para algunos contradictorio, o paradójico por decir lo menos. La cuestión consiste en, precisamente, adentrarnos en esa posibilidad, entender que la Nada se contempla al no contemplarla (no siendo) en lo que Es. Por medio del Ser nos adentramos en la Nada, contemplarla es ver más allá de lo que nuestros ojos y nuestro entendimiento perciben, es acariciar aquello que, a pesar de ser incognoscible, se puede intuir de formas transfenoménicas y translingüísticas. La contemplación de la Nada supone precisamente la posibilidad de la confrontación, donde el lector asume el reto de tales confrontaciones de manera personal. Para lograr lo anterior.
¿EXISTE REALMENTE ALGO QUE PODAMOS LLAMAR LA NADA?
Durante mucho tiempo la humanidad relacionó el vacío con la realidad observable, de modo que cuando no veíamos nada era porque sencillamente no había nada. Desde tiempos de la civilización helena los hombres pensaban que la realidad estaba compuesta solamente por los elementos básicos como el agua, la tierra, el fuego o el aire. Sin embargo, los avances en el conocimiento y más recientemente desde la confección de la tabla periódica de los elementos, pudimos conocer que hay un mundo inmenso en el reino material de lo infinitamente pequeño. Entonces ¿Qué sucedería si lo "vaciamos" todo? ¿Qué queda?
Existió una de esas preguntas que siempre me rondaron la cabeza desde muy joven (15 o 16 años tendría a lo sumo) y rondaba casi a diario por la AAB (Asociación astronómica de Barberà) donde mientras dirigía algunas de las sesiones de observación de la luna, Júpiter y sus lunas, o Saturno con sus anillos los jueves —día de puertas abiertas para los curiosos— en más de una ocasión, mientras disponía el refractor de de 210mm que teníamos para tal evento, me preguntaba, siempre hacia mis adentros ¿Qué pasaría si no hubiese planetas? Parecerá una tontería, pero aquella pregunta, aquella inquietud no quedaría ahí, y con los años tomó otro más formal ¿existe el espacio con independencia a todos los objetos que lo pueblan? Quiero decir: si pudiéramos ahora mismo apartar toda la materia del universo: los planetas, estrellas, galaxias y la luz ¿el espacio seguiría existiendo? O bien, la eliminación de todo lo material acabaría también con el espacio, dando lugar a la nada. Luego de esta, viene otra pregunta a la cabeza, aquella consideración más profunda: ¿en ese caso no quedase nada y ni hubiese nadie para ver lo que queda y saber que no hay nada, podríamos considerarlo realmente la nada? me di cuenta de inmediato de los problemas que planteaba la pregunta así formulada (más del ámbito de filosofía) y la replanteé de otro modo, más concreto: si fuese posible eliminar todo el universo, incluyendo todas esas partículas: la energía, gravedad... todo. ¿Nos quedaríamos con un verdadero vacío? ¿Sería eso La Nada? Pues parece que tampoco sería esto La Nada, al menos si queremos ser formales, claro está. Este sería un vacío, pero en el que Incluso en su nivel más bajo de energía, existirían fluctuaciones del vacío cuántico del Universo: partículas cuánticas que aparecen y desaparecen junto a antimateria en todo y cualquier lugar del Universo. No hay nada, y luego pop “algo aparece” las partículas chocan y te quedas sin nada otra vez. De modo que, incluso si pudieras eliminar todo del Universo, aún quedarían estas fluctuaciones cuánticas incrustadas en el espacio-tiempo. ¡Esto se complica!
Como vemos, el asunto es complicado, hasta para las mentes más avezadas, ya en Antigua Grecia, desestimaron pronto el problema, pues se creía —a mi entender acertadamente— que el vacío no podía existir. Parménides, igualmente pronto negó la nada e incluso Aristóteles afirmó hace muchos siglos que «la naturaleza aborrece el vacío» pensando, precisamente, en esa la Nada, de la que nada puede surgir. Sin embargo, la humanidad es persistente y cabezona. Y allá por en el siglo XVII se descubrió que con unas bombas de vacío se podía quitar todo el aire de un recipiente y dejarlo vacío; y, desde entonces, hemos creído que quizá el vacío sí podía existir en la naturaleza… y si podía existir el vacío, quizá, aquella Nada de la que habíamos oído hablar, fuera posible y pudiese también existir en ese “Vacío”. Pero, pocos siglos después, buena parte de la sociedad científica volvió a dar razón a Aristóteles, otra vez, y ahora afirman que el vacío como tal (una nada) no existe. Pues, en el vacío siguen sucediendo muchas cosas. Y no solo refiero la luz de las estrellas o la misma gravedad. Incluso en los golfos más lejanos y desiertos del espacio intergaláctico, hay cientos o miles de partículas en cada metro cúbico. Incluso si pudiésemos aspirar o eliminar aspirar esas partículas, todavía habría radiación que se extendería a través de grandes distancias en el espacio. Además, está el alcance inevitable de la gravedad que se extiende a todos los lugares, incluso a los más recónditos y distantes del cosmos; o el débil campo magnético de un cuásar distante que, aunque infinitesimalmente débil e insignificante, todavía es algo.
Los filósofos y algunos físicos argumentan que *esa* nada no es lo mismo que la Nada- absoluta "real". Diferentes físicos ven cosas diferentes al referir Nada, desde la nada como el vacío clásico, hasta la idea de la nada como potencial, informe e indiferenciado —no tiene caracteres que lo diferencian de otra cosa— lo que ya anticipa, que no vamos a ponernos de acuerdo en qué es la nada; o bien, habremos de tratar el tema considerando de dos a tres clases de nada. Dejando aparte esa “nada” minúscula, cuando hablamos y decimos aquí no hay nada, estaría: La nada (de Heidegger y los filósofos: Deleuze Establece que “la filosofía es el arte de formar, de inventar, fabricar conceptos”. (Deleuze y Guattari, 2001, p. 8)). Luego, la Nada de los físicos que serían dos (vacío-clásico y Nada-absoluta). Pero recordemos, en términos físicos, de la física actual, Incluso si pudiésemos eliminar todas las partículas (de algún lugar) y proteger este de todos los campos eléctricos y magnéticos, aún tendríamos la gravedad, pues esta la nunca puede aislarse o cancelarse. La gravedad no desaparece nunca, y siempre es atractiva: no podemos hacer nada para bloquearla. En la física clásica eso se debe a que es una fuerza, pero en la relatividad general el espacio y el tiempo es gravedad.
¿DÓNDE ESTÁ LA LADA?
En relación a la afirmación de la nada por algunos Físicos
Físicos como Lawrence Krauss argumentan: "universo de la nada", queriendo decir en realidad "el universo de una potencialidad". Lo que se reduce a si sumas toda la masa y la energía del universo, toda la curvatura gravitacional... parece que todo suma cero, extrapolado de las ecuaciones de Hawking en su proposición de ausencia de fronteras, (esto lo explicaré más adelante). Entonces, ¿es posible que el universo realmente viniera de la nada. Y si ese es el caso, entonces "nada" es todo lo que vemos a nuestro alrededor, y "todo" es nada. Como veis, es empezar a pensar en el espacio vacío, o en la nada, para que todo se complique muchísimo. Y cuanto más pensamos en ello, más raro nos parece. Llegados a este punto, y sin siquiera saber aún que es la nada, es absurdo seguir haciendo preguntas, aunque podríamos seguir en el absurdismo y preguntar ¿Podríamos considerar el espacio, que contiene al universo como aquello, que si falta o desaparece el universo seguiría este en su extensión, donde contendría luego a la Nada? o, incluso podemos hacerlas más absurdas todavía ¿si cojo dos melocotones y los chocó a toda velocidad, uno contra otro dentro de un tubo: saldrán membrillos o ciruelas? seguro que las ecuaciones nos dicen algo al respecto de las posibilidades.
EN RELACIÓN A LA DIVULGACIÓN DE LA NADA
¿por qué no hay demasiados libros o tipos serios que nos expongan o hablen sobre la Nada? quiero decir no relacionándola más que con si misma: alguno se atreve, y muchísimas gracias desde aquí; pero la mayoría hablan, no de la nada, sino más de una búsqueda y sus contingencias, pues la Nada, eso incognoscible y no presente, es a la razón inabordable, al menos a la manera que pretenden muchos. No hay que ser ilustrado para darse cuenta, que enfrentamos una contradicción: una contradicción en sus propios términos. Una negación, pero, donde igualmente hallamos una atracción difícil de explicar, sobre un concepto sumamente serio y enmarañado desde casi cualquier punto de vista: científico o filosófico (cuestión aún fundamental para la filosofía); y, sin embargo, pocas veces es abordado con la seriedad precisa, siendo, las más veces transmutada a voluntad: de la mano de matemáticos, convertida en «cero», o en un «vacío» cuando buscamos en la ciencia, de mano de los físicos. Una Nada, en efecto, con una historia tan larga como interesante y que, además, se enriquece continuamente con el paso del tiempo. Unos, lucharon por comprenderla, otros, “los místicos” soñaron que podrían imaginarla, y los científicos, están intentando crearla. En todo caso: El sueño de lo posible y la posibilidad del sueño se han articulado, y transforman y tergiversan aquí: unos en formas supersticiosas, y otras observamos más oscuras, pero… es cuando a la razón dormida, el sueño de la razón produce sus monstruos.
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