NADA Y AUSENCIA A TRAVÉS DEL LENGUAJE - La Nada y el Hombre.

Jordi Maqueda  /NADA Y AUSENCIA A TRAVÉS DEL LENGUAJE - La Nada y el Hombre. 



Existen gran variedad de formas en torno al lenguaje, creadas a lo largo del tiempo, que nos sirven para relacionarnos tanto con la ausencia y como la nada, y que van desde lo no expresado, a aquello que se dice a medias (en ese límite entre el pensamiento y palabra pronunciada) hasta aquellos términos relativos a una negación absoluta y rotunda: la negación sin ambigüedades, el no, que deriva a sus equivalentes: negar, nadie y, por su puesto nada; una nada, que igual que en los casos anteriores conlleva una connotación real de ausencia en cualquier contexto, pero de la que a diferencia de las otras primeras conviene cuidarse y no “sustraerse al contagio de la Nada”. Recuérdense las sabias palabras del filósofo É M Cioran cuando dice en su libro La tentación de existir: “Para otros, acostumbrados a la negación, afirmar exige un esfuerzo contra sí mismo… No hay nada como negar para emancipar el espíritu. Pero la negación […] una vez adquirida, nos aprisiona”/. Y la desesperación existencial que observamos en sus inquietantes y enigmáticas sentencias: “Y esa Nada, ese todo, no puede dar un sentido a la vida […] “He detestado los medios días y las medias noches del planeta […] He buscado la geografía de la Nada, de los mares desconocidos y otro sol […]” (Breviario… 59, 129).

Leibniz trató el tema entre Dios y la Nada, sobre una la dialéctica entendida como símbolos de presencia y ausencia. Pero es en la filosofía existencialista donde encontramos una mayor relevancia de la Nada. Ejemplo “El Ser y la Nada” – Sartre, donde expresa que la “nada mora en el seno del ser como un gusano”. Y denomina negatividades a las diversas clases de realidades marcadas por la negación, como la ausencia, las distancias, la repulsión… Todas ellas son, según él, inexistencias. Y distingue dos regiones del ser: “El ser-en-sí” (es “lo que es”) y el “ser-para-sí” (es “lo que no es”), que determinan su famosa fórmula. Ambos planos son llamados “El Ser y la Nada” (261). Como grado máximo de la negación total, es oportuno citar el Nihilismo como el estado de la ausencia del sentido o desvalorización de los valores más elevados, según la concepción de Nietzsche.

Sin embargo, fue en Heidegger (mentor de Sartre) donde «La Nada» como concepto fundamental en filosofía, se nos había revelado. Heidegger apunta que el pensamiento filosófico, como antes la ciencia. Ha olvidado la importancia de la nada, que es la base sobre la que se construye el ser. Heidegger anticipa que la Nada no es ni un objeto ni un ente. Además, la Nada no aparece por sí misma ni tampoco junto a lo ente al que prácticamente se adhiere. Por ello, la Nada es lo que hace realmente posible el carácter manifiesto de lo ente como tal para el Dasein humano “La nada es la posibilitación de la patencia (cualidad de hacerse patente, manifiesto) del ente, como tal ente, para el ser-ahí humano. La nada no nos proporciona el contra concepto del ente, sino que pertenece a la esencia del ser mismo…” o como diría Sartre: “En el ser del ente acontece el anonadar de la nada”. Dentro del pensamiento filosófico, Sartre propone como elemento que se encuentra inmerso en lo finito, a la nada, a razón de que el no-ser posee una presencia eterna dentro y fuera de cada ser, es decir, que la nada habita el ser.

La nada e igualmente utilizada por los escritores, aludiendo a ese mismo un conjunto de causas que producen o desencadenan un resultado catastrófico: Dos títulos de novelas, analizadas por Rafael del Moral, aluden al mismo término negativo: Nada, de Carmen Laforet, como clave de la posguerra española, en la que su protagonista ve reducirse a nada sus vivencias en medio de un ambiente sórdido de una sociedad degradada. Y también, la novela corta de Miguel de Unamuno, Nada menos que todo un hombre, en la que se analiza la fuerza brutal de la voluntad del protagonista.

Y esa nada ha causado muchos llantos
y nada fue instrumento de la muerte,
y nada vino a ser muerte de tantos. (Sonetos 83).

A nivel coloquial conviene señalar varios ejemplos como la popular frase no somos nada, referente a la fragilidad del ser humano respecto a la ausencia de salud, de fortaleza o de vida en este caso. Asimismo, la expresión no he dicho nada en tono evidente de reproche tras una discusión inoportuna; o bien, ante riñas o enfados entre interlocutores, responder a las preguntas “¿qué pasa?” o “¿qué ocurre?” con un contundente nada, cuando claramente se oculta un todo de negatividad que quiere disimularse en ese momento. Se trata de un soporte conversacional utilizado como respuesta rápida que, en ocasiones, se anticipa a una explicación. En tal caso equivale a “mucho”.

Pero sin querer extenderme demasiado en tantos significados de nada, y esperando que esta pequeña muestra sirva de ejemplo, voy a centrarme en el que debate que realmente interesa: a nivel científico, suponiendo que podamos tratar la Nada (absoluta) científicamente, claro está. Pues existe debate entre físicos y cosmólogos, más allá del existente frente a la filosofía, interesante de observar; precisamente, por lo dicho anteriormente “si podemos realmente tratar la Nada científicamente”. Algunos de ellos, los físicos, argumentan que el vacío, al que muchos llaman o encienden como la Nada, podría ser la Nada. Incluso lo afirman; si bien, esa Nada no es lo mismo que la Nada "real" o absoluta; afirman otros (ciertamente). Pues algunos de ellos: físicos y astrofísicos, consideran que son dos cosas bien diferentes a las que llamamos nada o Nada: desde la nada del clásico vacío, hasta la idea de la Nada como potencial indiferenciado. Y más allá de dar todo tipo de explicaciones, creo interesante recoger algunas frases, pues precisamente y en relación con este tema, la Nada, El 20 de marzo del 2013, prominentes físicos y pensadores se reunieron en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York durante el debate anual Isaac Asimov, que aquel año se centró en el tema de "la existencia de la nada. Y donde se trató abiertamente, y discutidamente, aquello que resume bastante lo que se pretende de mis escritos: La diferenciación de nada o vacío, frente a la Nada (absoluta). Y es que La simple idea de la nada, puede parecer un concepto que, aparentemente, incluso los niños pequeños pueden entender, pero resultó sorprendentemente difícil para los científicos allí sentados de precisar, con algunos de ellos cuestionando, si una cosa como nada existe en absoluto. De ahí lo interesante.

De la primera, la más básica idea de la nada - el espacio vacío sin nada en él - se acordó rápidamente que no era la nada, pues en nuestro universo, incluso un vacío oscuro, vacío del espacio, ausente de todas las partículas, es todavía algo "Tiene una topología, tiene una forma, es un objeto físico," dijo el filósofo Jim Holt durante su exposición.

Pero hay un tipo más profundo de la Nada, argumentó el físico teórico Lawrence Krauss de la Universidad Estatal de Arizona, el cual consiste en ningún espacio en absoluto, y no hay tiempo, no hay partículas, no hay campos, no hay leyes de la naturaleza. "Eso para mí es lo más cercano a la Nada que usted puede conseguir". (Aquí vemos una afirmación de la Nada) dijo Krauss. Holt no estuvo de acuerdo. Respondiendo: "¿Es eso realmente nada?”, preguntó. "No hay espacio y no hay tiempo. Pero, ¿qué pasa con las leyes físicas, ¿qué pasa con las entidades matemáticas? ¿Qué pasa con la conciencia? Todas las cosas que son no-espaciales y no temporales. ".

La física teórica Eva Silverstein, de la Universidad de Stanford, sugiere un concepto de nada muy técnico basado en la teoría del campo cuántico que implica un sistema cuántico que carece de grados de libertad (dimensiones). "El estado fundamental de un sistema cuántico con huecos es mi mejor respuesta", dijo. “Los filósofos analíticos nos dicen que nada es solo un sustantivo o nombre, parece un nombre para una entidad, pero no lo es - es solo que no significa nada", dijo "¿Qué es tan especial acerca de nada? No es una noción filosófica fructífera".

"Pero solo porque nada puede ser sumamente difícil de conceptualizar, no significa que no sea una cosa real", contestó Krauss. Añadiendo: Hay un montón de cosas en la ciencia que son imposibles de conseguir bajo cualquier recurso intuitivo, pero eso no quiere decir que no existen", dijo Krauss.

Esta dificultad en la comprensión de la nada se remonta a hace mucho tiempo. Los antiguos griegos no tenían ningún concepto del cero y odiaban tanto la idea que se negaron a incorporar al cero en su sistema numérico, aun cuando sus cálculos astronómicos lo demandaban.

"Nosotros los humanos tenemos una repulsión real para la nada, para el vacío", dijo Seife. "Para nosotros la nada representa algo a lo que le tenemos miedo, el desorden, una ruptura de las reglas." (Recordemos a Schopenhauer).

En última instancia, la definición de la nada puede ser solo un objetivo en constante movimiento, cambiando con cada revolución científica, a medida que las nuevas percepciones nos muestran que lo que pensábamos que era nada, es realmente algo.

Como moderador, Neil de Grasse Tyson, director del Planetario Hayden del Museo, dijo: "Tal vez, la nada nunca se resolverá “o "Si se siguen aplicando las leyes de la física, las leyes de la física no son nada."

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