DE LA AUSENCIA OBJETAL (El arte, entre la Nada y el Vacío) - La Nada y el Hombre.

Jordi Maqueda  / DE LA AUSENCIA OBJETAL (El arte, entre la Nada y el Vacío) - La Nada y el Hombre- 


Treinta radios comparten el cubo de una rueda;
más solo la rueda le da su utilidad.
Moldea una jarra con arcilla;
el hueco interior le da su utilidad.
Corta puertas y ventanas para la estancia;
solo estos vanos le dan su utilidad.
Se obtiene beneficio de lo que hay;
la utilidad la da lo que no hay. - (Lao-Tsé)

Pensemos en la mancha húmeda y circular en una mesa de una jarra de cerveza, o una pisada dejada por una persona en la arena de la playa. Partiendo de la idea de una la mancha circular en la mesa o la huella, ambas nos muestra un lugar previamente ocupado con unos bordes que la delimitan, que invitan a una serie de reflexiones sobre diversas experiencias de vacío (perfectamente extrapolables al tema que nos toca) cuando se da esa desaparición del objeto previamente existente, y nos preguntamos cómo podría ser aquello que antes ocupaba el lugar, y estar constituidos sus bordes o límites (la forma). Van de Ven, por ejemplo, entendió perfectamente que "es el contenido intangible de la forma” extrapolado a la arquitectura (el vacío interior). Partiendo de este principio llegó a relacionar modos de construir, definidos por aquel poema de Lao Zi donde una rueda de carro construida con radios y un recipiente de arcilla representaban los dos modos mencionados de construir con vacío (donde la utilidad de la rueda depende del vacío central, donde se inserta el eje, y la del recipiente, de su vacío interior).


Cuando en situaciones primigenias del psiquismo(1) ha habido una ausencia objetal que era imprescindible resolver para la constitución de este, nuestros antepasados ya tenían el impulso de conocer y explicar diversos fenómenos: la necesidad de ordenar y reducir a ciertas unidades la realidad, dotarla de un sentido. El mundo de la representación (mental) surgió en el hombre primitivo como imperativo, para liberarse del temor que le causaba lo caótico o desconocido” (Ramos, 1993: 25). Puede decirse, que desde entonces existe una actitud en las personas, como una inclinación natural, orientada no únicamente al conocimiento… ¿qué había?, sino, igualmente a… ¿Cómo podría ser re-ocupado dicho espacio? En este sentido, Bergson indagó sobre los efectos del tiempo y el ser, y dejó bien claro, que para que exista el vacío, necesitamos del recuerdo de lo lleno (S. Giedion en su artículo Concepción del espacio en el arte prehistórico, expuso, que la evolución de la utilidad espacial en el arte, estaba determinada por la proyección gráfica de la actitud con respecto al mundo, así en las cavernas utilizaban la superficie que la naturaleza les ofrecía. Parecerá que no tiene nada que ver con el asunto, pero pensemos el vacío (la cueva, la pared, sin pintar) esta representaba el fondo, aunque para la visión occidental, el vacío indica la ausencia de algo, tal como lo expresa H. Bergson: en tanto que era presencia y ahora es ausencia, y por ello precisa de un existir anterior para su falta. Una vez reconocida esta ausencia en la pared de la cueva (un existir anterior, una forma sugerida) surge en quien observa la necesidad de pensarla y completarla (un cierto horror vacui): así, para nuestros antepasados, el vacío de la pared en la cueva sería luego una pieza más, donde se podían reconocer ciertas formas, que realizaban buena parte del trabajo, creando primero aquella necesidad de completarlas; luego, hombre que habitaba las cavernas en algunas solo marcaba, en ocasiones, pequeños trazos para completar las figuras que la naturaleza en ellas insinuaba. Sobre las razones que se dan en la psique a la hora de afirmar o representar lo inexistente, cabrían muchas suposiciones, en tanto a la necesidad, como ya apunté anteriormente, pero para aquellas personas en tanto lo que era presencia y ahora ausencia: una sombra, luego aquella ausencia (o sombra), vuelve a ser presencia: presencia, ahora de algo.Por supuesto rellenar pintando un vacío no hace más listo o más fuerte, pero ayuda a primero a reconocer una necesidad: un punto de fatiga y solucionarlo. Y esto, hace igualmente, del arte una necesidad (y a la vez solución) frente a las sobras; frente al vacío: frente a la Nada.

(1). Conjunto de funciones y procesos psicológicos (percepción, pensamiento, memoria, emoción, motivación, etc.) que constituyen la actividad «mental» de una persona. Este término se emplea como sinónimo de mente para evitar las connotaciones metafísicas que suelen acompañar a este último.


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