PERO ¿TIENE ALGÚN SENTIDO HABLAR HOY DE LA NADA?/ La Nada y el Hombre

Jordi Maqueda / PERO ¿TIENE ALGÚN SENTIDO HABLAR HOY  DE LA NADA?/ La Nada y el Hombre

— DESCONFIAR DE TODO / CUESTIONARLO TODO—
PERO ¿TIENE ALGÚN SENTIDO HABLAR HOY DE LA NADA?

Si algo va quedando claro “no es tanto la necesidad de hablar de la Nada” sino “de tratar, de nuevo, el tema de la Nada” pues, el desconocimiento o confusión a estas alturas manifiesto es bastante evidente, en tanto a concepto de esta «Nada» manoseada y, que al traerla habiéndonos cuestionado tantas veces por ella de manera prosaica y ramplona, está hoy presente en la sociedad —aunque planeando de uno a otro lado y de forma decadente, errónea en el peor de los casos— y filtrándose, cada vez a todas sus capas, que esgrimen su nombre de forma equívoca o fuera de lugar: un absoluto, que se define como la "ausencia / inexistencia" / "lo que no es" y, sin embargo, observamos habita “desubicada” en el espacio, “siendo” en lo finito de cada Ser que la nombra.

Pensemos por unos instantes: Si la Nada es nada, ¿cómo es que podemos concebirla? Si la Nada es nada, ¿por qué existe una palabra para referirla? Si la Nada no es nada y es, por tanto, algo, ¿a qué tanto hablar a darle vueltas a ella o ello? Pues la razón en el caso de Esta Nada que tratamos sería para hacer notar eso mismo: que la Nada es, y debido a que nosotros somos: la concebimos y pensamos, al menos, desde los parámetros en que los humanos entendemos.

Pero quizá la pregunta más certera sería… ¿Tiene sentido hoy hablar de la Nada? Y la respuesta más certera, igualmente, sería... por supuesto. Y la razón principal es que es preciso hablar de ella, seriamente, pues parece que nos hayamos olvidado, y dejado hablar de ella, como si no fuera con nosotros, como si fuese algo ya superado en la Edad Media. Mientras que la realidad es otra: la Nada ha sido ocultada y temida, escondida o negada si se quiere a lo largo de la historia, y es por ello que ahora, cuando nos estamos quedando sin respuestas aflora de nuevo, quizá como alternativa a nuestro deseo de tener, de ser, de aparentar (la utilizamos). La Nada hoy parece ese espacio propicio para los nuevos inicios, las nuevas ideas. La Nada se hace presente metafóricamente hoy en el cero, en el espacio, en el cambio y el movimiento, en el silencio, las pérdidas y los sin-sentidos. Pero La Nada que le queda hoy queda al humano cuando ha de enfrentarlo Todo y reconstruirse plenamente, es aquella misma Nada, la Nada que nunca quiso enfrentar, y que, quizás, incluso la filosofía tema revelar.

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