VARIACIONES / SOBRE EL SER -2 ( § ) La experiencia de la realidad. Y Realidad como conjunto de todo lo-que-es.

 ( § ) La experiencia de la realidad.

Y Realidad como conjunto de todo lo-que-es. 

Cuando el sujeto (o individuo) que tiene la experiencia (o gnosis) de la realidad (experimentada de sí mismo) en relación con todo aquello (dado) y percibido (de la naturaleza) a su alrededor, es capaz de entender de esa realidad (y horizonte dado) una verdad fabulosa y de sí mismo (en tanto dicha realidad /dada de un horizonte) forma parte de él, tanto como él de dicha realidad y horizonte. Luego (él) es, soberano (participando) de un mundo (y realidad propia) que es dada de un horizonte, sobre el que se (mueve y desenvuelve), pero del que a cada paso (hacia→) le es imposible (conscientemente percibir) ni explicar, o explicarse (de la totalidad, de estímulos de lo en derredor que le afectan, y van quedando tras de sí) solo pudiendo captar/entender (las impresiones, y sensaciones de lo observado: al fijarse (de lo proyectado hacia él ( en lo que se refleja) de dicho horizonte. horizonte que es interpretado de él, a partir de la información de luz reflejada de los otros ( y en la que se refleja)→ (por la vista, luego participada (la experiencia) del conjunto de todos los sentidos / estimulando y sintiendo, a la vez que (dicho horizonte es)→modificándole (y) modificándose).

Y Entendiendo de dicha experiencia (y de la multiplicidad de estímulos) lo que no puede ser → referido acerca de la idea propuesta de “un sujeto abstracto” (representado) y, ajeno al entorno” que, sin embargo, (la razón subjetiva) propone: de (alguna cosa → cualquier cosa) que pueda “ser” (donde sea) como idea (a partir de una representación mental: un nombre) / y donde no queda muy lejos, la propia idea (que la filosofía pretende explicar, pero no puede encontrar). Luego (debemos entender) que no cabe (ser) sujeto abstracto alguno (y pretendidamente real) ajeno a la realidad circundante (que es) del propio horizonte dado (de la realidad), y que es, igualmente, horizonte de todos los eventos que en este horizonte se suceden) Y que, por tanto (dicha representación) no-puede-(ser), sino como representación y abstracción “de Nada” existente y real (como alguna cosa→ que (es) →una cosa concreta, en un momento y lugar) dado de nuestro horizonte, o dado de cualquier otro horizonte (real)”.

(§) “Ente” refiere “Ente” / Ente significa “lo-que-es” y designa cada cosa que es, como algo concreto ahí, es decir: el árbol, la silla, la persona… pero no en cuanto (genérico) que son árbol o silla, sino en cuanto que son. Luego (ser) intenta designar  de “Aquello” en común que tienen los entes, lo que hace que sean entes (lo que los proyecta). Sin embargo, la filosofía no ha avanzado apenas de sus conceptos en 2500 años, para esclarecer lo que se pretende esclarecer: un conocimiento de aquello que se pretende referir, es decir: esclarecer “Aquello” común a los entes y que los hace entes. Bien: Aquello (a mi entender) común a todos los entes y que los hace entes, son las personas. Sin personas que den sentido del nombre (que refiere al ente): no hay ente (en tanto “Ente” refiere “Ente”. Y que es lo mismo que decir: un “nombre” que refiere otro “nombre”→ [Ente] nombre →de la (cosa- aquello) → que refiere [otro Ente].

Luego aquello común a todos los entes es, (del hombre proyectado) (él) → por “la palabra”). La palabra (es) → (Aquello) que se proyecta de su propia forma (en otra forma) a una conciencia, para ser reconocido (de aquello que lo proyecta) es decir, “la palabra” refiere de aquello, lo proyectado, (como lo otro (de otra forma: aquello, (que la proyecta) luego a una conciencia→ que lo puede reconocer (de aquello proyectado, luego de esa forma / de otra forma).  Luego la palabra se proyecta como (uno) mismo, pero de otra forma (uno mismo): de esa forma concreta (como la palabra / de Aquello que la proyecta) / proyectándose (como lo otro /que es lo mismo (que aquello) pero de otra forma→ lo mismo) a alguien concreto que la puede reconocer (como lo otro 8lo mismo)→ proyectado de aquello (que la proyecta). Es decir: (lo mismo / de otra forma → como la palabra), y donde (otro) puede reflejarse de esa forma (reconociendo→ de la palabra (proyectada (aquello) que la proyecta, y pudiendo (proyectarse - igualmente de esa forma (como aquello que la proyecta), hacia Aquello (otro, que se proyecta por la palabra).

Luego también podemos entender la palabra (proyectada / de aquello que la proyecta), como una forma, contenida: de otra forma que la contiene y determina (su (forma) sentido): luego proyectándola (de tal forma) que sea eso: (esa forma) / y no otra forma: (no otra cosa) hacia (aquello-otro), que la pueda reconocer→ de Aquello (de esa forma: aquello mismo que la proyecta) y donde otro, se puede reconocer y reflejar igualmente  (de esa forma (como aquello-otro (que es/hacia→ (aquello-otro /que es de otra manera, lo mismo que él).

Pero (entendamos algo) una definición (o proyección) puede no describir con precisión “algo” (no concreto / a nadie / que no sea alguien (uno) concreto), pues: no hay una definición absoluta para cualquier cosa (indefinida), incluyendo la forma; es decir: no hay una definición absoluta para cualquier cosa, que no sea una cosa (forma) concreta / de manera que otra persona pueda reconocer: de su forma → aquello (lo mismo / concreto) que la proyecta. Luego generalmente (en nuestro día a día) encontramos la forma que puede ser o no ser / ser definida, o no-ser (lo): estando en forma de abstracción (proyectada), sin estar aquí o allá (ni en ningún lugar), sino como idea y representación —abstracción— que puede ser, contemplación, distracción y también preocupación, reflexión, y tener forma (de Nada) /proyectándose hacia→ como (algo) que no vemos (reconocemos) ni entendemos: pero en la que todos podemos (pensar) a partir de un nombre: a la vez, que somos incapaces de reconocer la luz, mientras nos estamos reflejando de ella para leer, lo que no puede ser (sino como abstracción / o nombre).

Luego todo incita, e invita a abandonar, de una vez por todas, aquella visión arcaica de un ser humano ajeno a la naturaleza, que no necesita del sol y la luz ( y de lo otro / los otros) para vivir; e igualmente olvidarnos de aquel sujeto (abstracto) propuesto y ajeno a su realidad » (una realidad y verdad que es ahí: “soberana”, cuando estando (en un lugar) referimos algo (alguna cosa → que habrá de ser una cosa concreta) de la realidad de horizonte dado, y frente al tornado; es decir: frente a todo lo demás que vemos (que nos rodea y sensibiliza, de un horizonte percibido gracias a la luz (que propicia, reflejándonos las formas (por medio de los colores) siempre → en un instante y en lugar concreto, de una realidad / que (es) propia y (un horizonte propio del que la refiere). La realidad es (por tanto) el conjunto (de todo “lo-que-es) dado de un horizonte (percibido como propio), pero también de un horizonte más amplio y común (a partir de una consciencia común), que nos permite entender la existencia de otros horizontes dados (a partir de otros individuos conscientes) y que lo reconocemos (su horizonte propio) a partir de la realidad experimentada (de esos mismos individuos, en el, luego reflejándonos de ellos (esos otros individuos) y de su realidad y experiencia  (por la palabra).

Esta es la realidad, entiendo, que da sentido (al individuo) en el mundo: en un momento y lugar concreto, y por la que (él) puede dar sentido al mundo, a partir de su propio horizonte, reconociendo todo aquello a su alrededor y percibido, y que forma parte (y es), reconociéndose en (un lugar y momento, concreto, de ese mundo (afectándolo y afectándose) luego él entre todos los demás (los otros que son y participan de dicha realidad y los demás entes/ cosas (vivientes o no) que están /son ahí en esa realidad (que es su realidad ( mi realidad) y la de todos los que están-ahí / advertidos de ella) de esa realidad en el mundo y de ese horizonte dado: moviéndome (hacia→ (ser→ (como potencia) donde reconozco (de moverme) a cada instante un nuevo horizonte dado, que es-ahí (frente a mi)—como todo lo otro que no-es igual a (Aquello que lo proyecta), sino (como lo otro (y proyectado, a cada instante ) (hacia →  ser - de otra manera. Luego (“ser / como potencia y “voluntad” de (ser - (hacia→)  otro instante< (en la movilidad / o “alteración” del ser (del impulso) que no-es / sino siendo hacia → ser (lo otro, que no-es lo mismo antes (aquello) que lo proyecta, sino → como lo otro y proyectado de la voluntad (de ser) (a partir de aquello nos proyecta→ siendo) como lo mismo que lo otro / que no es lo mismo que lo uno, sino de otra manera, lo uno: como lo otro y múltiple proyectado.

(§)Luego, el individuo, que se mueve hacia→ (ser) lo otro (que no-es (Aquello) sino hacia→ [8poder ser<9]  se pregunta (ingenuamente) por Aquello que lo proyecta (a él (hacia→); es decir: pretende explicarse a sí mismo (preguntándose a sí mismo) lo que propiamente no puede entender ( lo que es)… observando: que no hay una naturaleza que le responda (es decir que se responda (de él) a sí mismo de (la razón) reconociéndose como pregunta (y problema) de lo que la propia razón sujeto le propone. Pues ¿Qué sería de este animal entre todos los animales (el humano) que (solo→ (él) se pregunta (problematiza), de lo que (él) (por su propia razón propone, no sabiéndose reconocer (de ella) lo proyectado (de sí mismo) en (la palabra)?

Qué sentido tiene entonces el hombre, el ser humano, que se pregunta por el ser (y no se cuestiona de la pregunta a sí mismo). Soy fundamentalmente (el ser que interroga acerca de su propio ser – afirmaba Heidegger, caminando en su pregunta hacia su propio ser (habitando) la pregunta sobre la que camina ¿por qué camina sobre la pregunta?  Es obvio a mi parecer, camina sobre una pregunta, porque no se aventura al camino [moviéndose /hacia→]. Y [Moverse hacia→ es movimiento literal /cambio literal] y por tanto: se pregunta (no-siendo/ hacia→) sentado (pensando) en su silla y haciendo  «ruido», es decir: preguntándose cosas sin sentido (preso de la razón): sin salir (a la realidad) donde preguntarse por la realida no tiene ningún sentido, pues (no cabe pregunta alguna acerca de nada, donde todo (es) algo concreto, y donde de lo que se trata es de estar (aventurarse) proyectándose (hacia→ otro instante/ lugar /Horizonte) reflejándose de todo lo que es (ahí), y está, (es) proyectándose hacia nosotros, esperando a que nos reflejemos (de todo, siendo en todo ello (hacia→) .

 

 

 

 

 

2-

Independientemente, de los estudios que tomemos cada uno, es fácil a lo largo de nuestro camino, como estudiantes, que nos encontremos con aquella sentencia que dice: lo que no consigamos entre los veinte y los veinticinco años ya no lo conseguiremos jamás, referido, a una idea (aserto) bien asentada y extendida, de que la mente humana explota a esas edades para luego sencillamente decaer: “esto lo oirás más a científicos (matemáticos y físicos) sobre todo. Lo que es, poco menos que decir que un hombre se desarrolla y explota mentalmente a una edad en la que (todavía) no está maduro y, por tanto, se encuentra falto de experiencias vitales. Digamos, que ha estado en un burbuja y no han salido al mundo: desconociendo las exigencias de este (mundo industrializado / de medios y fines): en tanto a necesidad de “resultados” de los que depende (su) estabilidad (laboral) para mantenerse / y mantenerse, relativamente independiente”.

[Incluso algunos no lo harán nunca; quiero decir: no saldrán al mundo real (jamás); encontrando (en este sentido de no salir al mundo) a científicos y (graduados en filosofía como) titulados /investigadores, o profesores (de dichas materias) en las universidades, donde sus investigaciones están exentas de dicha exigencia real (del mundo real) y la industria privada, que determina en buena medida la vida de las personas (en el mundo). Es decir: “investigan” y luego escriben (ensayos), que publican desde las mismas universidades (que son las legitimas propietarias) sobre lo que a nadie (en el mundo "real" interesa, en el sentido de que no aporta ningún resultado en la mejora (ni siquiera aportando una estabilidad) a la vida de las personas (reales→ en el mundo que propiamente habitan y piensan)]

Luego —y volviendo a nuestra afirmación— allá donde uno se encuentre, en cualquier ámbito de la vida entre, digamos los veinticinco y veintiocho años, es donde, (a decir de estas ideas absurdas e injustificadas) va a permanecer por siempre; y así encontramos, a esa edad tan joven (titulados) a médicos, científicos y filósofos en las universidades (que eso es lo que serán todo lo que le queda de vida); pero, también igualmente encontramos ( a esa edad tan temprana) carpinteros, albañiles, electricistas, mecánicos, e incluso (a una edad más joven) amas de casa (cuidando de los niños), y que como los primeros (titulados), no serán más que lo (que ahora son y sienten) según el aserto, es decir: carpinteros, albañiles y amas de casa; y, por tanto, lo mejor /lo que toca (pues para eso llevas estudiando y preparándote desde pequeño) es conformarse con lo que (ahora / en este instante eres), con lo que (ahora / en este instante tienes), y lo que (ahora / en este instante haces); pero, sobre todo: conformarte con trabajar todos los días: como ahora en este instante haces);  sin pensar en lo que pudieras/puedes (ser /  moviéndote hacia→ (estar /de aquello → (algo) todavía indefinido, y que está por ser: lo pensado (de tu propia voluntad / dirigida (hacia → (algo) que los demás (los otros) necesitan que no-seas (no-ser) (que no-seas de ninguna manera aquello), que puede ser pensado (cambiante y móvil)  moviéndote estando /hacia→ (ser/ pensado) de otra manera, de alguna otra forma lo otro (que eres).

Y ¿Esto qué quiere decir? Bien, pues “que la sociedad espera que te empeñes de por vida” (ya desde el primer trabajo que tienes) con el banco, y por cuantos más años mejor (comprando esa casa y ese coche); y,  por tanto: que no aspires a (ser →  estando más allá (de lo que ahora eres): “de casarte y tener niños / y criarlos con tu trabajo (profesión) que tienes (ahora): trabajando (aquí/ahora) embargado de las mismas obligaciones que adquiriste (de tus necesidades que no-son sino/deseos, ahora convertidos en obligaciones (cadenas /resumiendo) sujeto a pagar: en esa bonita casa que tienes (ahora) para tu familia, y criar a tus niños (ahora en ella)/ y llevarlos al cole con uno de los coches que conduces (ahora). Lo que es, sin duda la mejor forma de crecer, todavía más, para los que prosperan en este medio social /al mismo tiempo, de que tú no lo hagas (y no prosperes en la vida)/ de tal modo no puedas y te sea imposible escapar de las redes de dicho medio social: por las obligaciones (ya) adquiridas en él, quedando (de todas las formas posibles) atrapado y condenado (de aquellas mismas: tus necesidades / que (entiendes ahora) que no eran tales necesidades, sino vanos deseos); y, por tanto, condenado a→ -ser (nada), mas allá (de lo que (ahora) eres: (nada) que pueda ser pensado de otra forma: de (algo, mas allá de lo que (aquellos que prosperan de nuestros miedos y deseos te dejan ser).Y lo peor es que todos: desde el Médico al ama de casa (que trabajan 24/7), así entienden que es, y debe ser su (sacrificada) vida), y así conviene igualmente al estado (que lo creas), y a los que lo sujetan la cruz para que te subas a ella (y te sacrifiques, y sacrifiques tu vida por ellos) / pensando que lo haces (por tu familia).

Sin embargo, piénsenlo (hagan uso de esa razón de la que tanto presumen): es curioso que antaño fuesen los mayores, los mismos a los que ahora no hacemos caso y metemos en residencias, los encargados de administrar las sociedades antiguas, debido a su experiencia y sabiduría derivada de esta misma experiencia alcanzada a lo largo de los años. Y ahí: ya hay algo que a mí ya no me encaja / es decir, no me encaja la necesidad de matar al padre, para que gobierne el hijo (falto de experiencia).

Es cierto que a los 20 años, por poner mi ejemplo, uno ya toma decisiones: y supongo que tomé las que entonces debía (socialmente quiero decir) porque a esa edad, tras estudiar y tener una “vaga” idea de lo que podía hacer (del negocio familiar), lo que quería era también encajar en el mundo al que pertenecía (tener una novia chachi: deportivo y motaca de 500cc) influenciado de algún modo condicionado del entorno y la sociedad. Ahora que tengo 55, puedo afirmar que (tras el accidente en el que casi pierdo la vida) las decisiones que empecé a tomas, digamos, que no eran las más acertadas: socialmente (gracias a dios); ni eran tampoco demasiado pensadas, ni por supuesto las mejor pensadas (si entendemos dicho enfoque social). Ni siquiera eran las que necesitaba (bajo ese enfoque de proyección social). Eran sencillamente (las decisiones que llevado del instinto / y sin razonar/ empecé a tomar a discreción), lo que me saco de inmediato del marco en el que me encontraba: derivando (gracias, de nuevo, a dios) a lo que muchos entenderán (ahora): como un suicidio “social”, al no dejar de mear, día sí y día también, fuera del tiesto, y propuesto para mí del “del ente social” "estanquero".

Luego de tener que tomar hoy alguna decisión (y si esto se puede considerar, o se quiere considerar consejo) diría no pensar en demasiado las decisiones (antes de tomarlas) y solo tomarlas: tomando enfoque después (tras de la caída). Pero ¿por qué? Pues estar frente a algo, ya es haber sido (ser / y de lo mismo) →proyectado (hacia (estar ahí/ pensando / proyectado a ser (algo, en otro lugar / a partir de ese lugar) dado de un nuevo horizonte, donde no se puede dudad en avanzar, y moverse hacia→ (algo → (cualquier lugar /cosa), que sea (y se muestre PROYECTADO frente a nosotros). NO PREGUNTÁNDONOS ¿QUÉ ES? (DEL LUGAR), SINO SIENDO (Hacia →) (Y HABITANDO NOSOTROS) EL LUGAR / que ha de (ser-lugar) de movernos hacia (ser) → luego en otro lugar (que no-es (el otro lugar) sino (como el otro/otro lugar que-no-es lo mismo: pero [(es) de alguna manera igual que el otro lugar: un lugar / de un espacio y horizonte dado a la experiencia]


luego entiendo que tomé las decisiones que debía porque a esa edad, tras estudiar y tener una “vaga” idea de lo que podía ser o hacer, lo que quería era también encajar en el mundo al que pertenecía, influenciado, y de algún modo condicionado por éste y la sociedad. )  hoy, con mi experiencia, mandaría al mundo a tomar viento, de hecho lo hago y hago lo que quiero hacer, y aunque la sociedad espere otra cosa de mí, es su problema, no el mío. Pero, cuando con veinticinco años eres albañil y sabes o crees -porque así te lo hacen creer-, que eso es lo que serás toda la vida, dejas pasar el tiempo y cuando te das cuenta con cincuenta años has formado una familia, tienes hijos, responsabilidades, deudas y compromisos y, en resumen, una vida social sea la que sea; entonces, ya no mandaras al mundo a la mierda, aunque así lo pienses. De ahí, que si te convencen de que con veinticinco años ya con lo que tienes te basta y sobra, y si además te embaucan y facilitan piso, coche y negocio, con ello esperarán que, si alguna vez despiertas a la realidad, sea ya demasiado tarde y tus compromisos y amor para con los tuyos y tu miserable y rutinaria “vida cómoda” te inmovilicen y obliguen tanto o más de lo que te somete el estado; y, entonces, habrán conseguido su propósito: No sólo que tú les sirvas, sino que tengas hijos para que le sirvan también.

Pero la palabra tiene además otros peligros, de los que muchos, digamos pretendidos productores intelectuales son dramáticamente inconscientes; y así Heidegger lo afirma, basado en la consideración de que a través de ella, de la palabra, es fácil caer en el error y la desilusión, pues el producto de su poder creador, al verse probado con la realidad, puede, muchas veces, no encontrar correspondencia y, así, el hombre queda sumido en una irrealidad como sucede tan a menudo a muchos autores: poetas de lo banal o novelistas de lo absurdo, que confunden lo esencial con lo no esencial, difuminando así el genuino decir (a lo que la palabra debería servir), poniendo en peligro su función esencial. Un peligro además, que va más allá, pues afecta no solo a los que escriben y difunden esa palabra o pensamiento inútil, sino sus interlocutores o lectores. Pues la calidad, o línea de pensamiento de una persona, lo es precedido, instruido e influenciado en buena parte por las lecturas realizadas a lo largo de su vida, así como por las experiencias propias y adquiridas de ésta. Sin embargo, encontramos hoy las estanterías repletas y rebosantes de lecturas inútiles cuando no absurdas, que no aportan nada más que distracción con poco o nada nuevo o relevante que decir al ser que lee. Coincidirán conmigo que "Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros" — Marco Tulio Cicerón. Nada pues, que ver con la literatura clásica, no es lo mismo leer Orlando Furioso que un manga japonés, o Hölderlin y a su joven Hyperion que crece y vive según los ideales de la Paidea griega: por el que el individuo se considera parte de la totalidad y unido a ella en armonía: “Ser uno con el todo es la vida de la divinidad, es el cielo del ser humano” ¿Dónde está hoy Hiperión? me pregunto, cuando un poeta inspiraba a un filósofo, tomándose como referencia para sus escritos. Pero la gente escribe, y no paran de escribir, cualquiera lo puede hacer, lo difícil es que lo escrito tenga algún sentido, más allá del que le atribuyen el significado de sus propias palabras.

Sin embargo, y como hemos podido ver, es cierto que la palabra no sólo puede ser, sino es, la herramienta más peligrosa dada al hombre; muestra de ello es el mal uso que se hace de ésta, y el sometimiento que a través de ella, el hombre hace del hombre, mediante la educación y adoctrinamiento privándole de su individualidad. Pero a pesar de estos peligros, la palabra es para el hombre un bien, al que no puede ni debe renunciar, no sólo porque a través de ella pueda comunicar sus pensamientos y vivencias, sino porque gracias a ella el hombre obtiene y ratifica su lugar en el mundo. “Únicamente donde haya palabra habrá mundo, esto es: un ámbito, con alcance variable, de decisiones y realizaciones, de actos y responsabilidades, alborotos, caídas y extravíos. Pues solamente donde haya mundo habrá historia” entendemos en Heidegger. Pues el hombre es un ser que ha de dar testimonio de lo que es”, y es el testimonio de su realidad lo que hace al hombre ser lo que es, y dicho testimonio sólo podrá hacerse a través de la palabra, sobre la cual tiene su advenimiento la historia misma, pues es la palabra un bien del hombre y sólo a través de ella puede realizarse como tal, sino perece frente a ella.

 


No hay comentarios: