Jordi Maqueda / HOMBRE Y PROBLEMA
¿Cuál es el problema? En el momento en que nos preguntamos “cuál es el problema”, no hacemos otra cosa que reconocer la existencia de este en la propia pregunta. Pero la pregunta, no solo prueba la existencia del problema, sino que igualmente no reconoce aquel. Si preguntamos a cualquier persona anónima cuál es el problema, con toda seguridad remitirán los propios: problemas que —todos podemos comprobarlo— nunca terminan sean unos u otros y, que por naturaleza de la propia especie, irremediablemente, se proyectan como una pesadilla metafísica hacia todos los ámbitos de la existencia humana: política, educación, convivencia… Problema, que de forma paradójica, aún con todos avances en tecnología, salud y bienestar social no parecen solucionarse: el problema es antiguo como el hombre; y casi podríamos afirmar, no que el hombre tenga un problema, sino que el mismo sea el problema; sumado esto, a que cada época deviene ya concretada por un campo de problematicidad, que es indisociable del campo de la racionalidad, existiendo un permanente desfase entre lo que el hombre es —como se entiende a sí mismo— y, lo que luego se exige, y le exige la complejidad real de cada época (necesidad y contingencia). En relación a otras épocas, y generalizando, lo que cambia es el grado de lucidez de las personas. Recordando las palabras de Ignacio Martínez Mendizábal (Paleontólogo, Doctor en Biología y autor de numerosos artículos en las más prestigiosas revistas científicas del mundo) vino a decir algo así: lo que la naturaleza ha hecho con nosotros a lo largo de miles de años, ha sido construir un ser dotado de alma paleolítica, que de pronto se ha visto inmerso en el mundo del neolítico —el mundo de los organigramas— donde te enfrentas a lo que no existe. En definitiva, lo que nos dice Ignacio, es que somos un alma paleolítica que vive, cuando no sobrevive, en el nuevo mundo neolítico: y que, abandonando su sistema anterior, hoy sólo sabe comunicarse a través de símbolos formalizados (p) insuficientes, necesitando más códigos y canales. Y lo que es más grave: no advirtiendo la inmensa riqueza informacional (latente) existente en el medio ambiente, en las contradicciones, en el ruido, en los antagonismos y que se buscan... ignorando el privilegio que supondría esta nueva comunicación formalizada, llevada de otra forma: a la manera antigua; siendo incapaz de encontrar una música de fondo, de acompasar la vida de otro modo: más crítico y arcaico. Y en medio de todo este desconcierto, cuando aún no ha salido por completo de las sombras ya quiere dominar la luz, con un escaso conocimiento y sentido de la propia realidad, pero pretendiendo acceder a otra que no solo no percibimos, sino cuyas consecuencias de entrar a ésta a martillazos (CERN) desconocemos.
Para un indígena "primitivo" que viviese en la selva —entiéndase por primitivo con una tecnología poco desarrollada, pues nosotros no nos diferenciamos en nada evolutivamente hablando, más que en la cultura y nuestra tecnología más avanzada, de aquellos que vivían hace 15000 años en las cuevas— adaptado por miles de años, igual que otras especies que habitan en la espesura de sus bosques, no existiría "el problema". Solo, y en todo caso: preocupaciones. Preocupaciones, para que no falte la comido, criar a los niños, el agua, alguna enfermedades puntuales etc. En su mundo, no existe eso que llamamos problema… él no se plantea por que sale un plátano del árbol, o porque ahí un árbol: solo coge el plátano y lo come, no encuentra una cuestión discutible que hay que resolver en ello, ni busca una explicación (recordemos que así hemos evolucionando durante millones de años, y llegado donde ahora estamos: observando. El problema para ese hombre, ni siquiera estaría en ese momento en que alejándose de su aldea y alcanzando los límites de la selva, advierte otra realidad más allá de esta. Tampoco sería problema, cuando con sus limitados medios, sin pertenecer ni conocer esa otra realidad, saliendo de los límites de la selva se aproxima hasta la frontera entre esas dos realidades, Quizá se pregunte por qué está ahí, o a su manera, o qué sentido tiene; y, hasta es posible que después de años de observación, encuentre una explicación o razonamiento adaptado a su cultura y conocimientos, en tanto a la existencia de esa otra realidad (algo incluso que contar a sus vecinos o gravar en un árbol, o una roca). Pero que exista otra realidad no es problema, cuando esta permanece ajena a la tuya: sin interacción, manteniendo las distancias .
Para un indígena "primitivo" que viviese en la selva —entiéndase por primitivo con una tecnología poco desarrollada, pues nosotros no nos diferenciamos en nada evolutivamente hablando, más que en la cultura y nuestra tecnología más avanzada, de aquellos que vivían hace 15000 años en las cuevas— adaptado por miles de años, igual que otras especies que habitan en la espesura de sus bosques, no existiría "el problema". Solo, y en todo caso: preocupaciones. Preocupaciones, para que no falte la comido, criar a los niños, el agua, alguna enfermedades puntuales etc. En su mundo, no existe eso que llamamos problema… él no se plantea por que sale un plátano del árbol, o porque ahí un árbol: solo coge el plátano y lo come, no encuentra una cuestión discutible que hay que resolver en ello, ni busca una explicación (recordemos que así hemos evolucionando durante millones de años, y llegado donde ahora estamos: observando. El problema para ese hombre, ni siquiera estaría en ese momento en que alejándose de su aldea y alcanzando los límites de la selva, advierte otra realidad más allá de esta. Tampoco sería problema, cuando con sus limitados medios, sin pertenecer ni conocer esa otra realidad, saliendo de los límites de la selva se aproxima hasta la frontera entre esas dos realidades, Quizá se pregunte por qué está ahí, o a su manera, o qué sentido tiene; y, hasta es posible que después de años de observación, encuentre una explicación o razonamiento adaptado a su cultura y conocimientos, en tanto a la existencia de esa otra realidad (algo incluso que contar a sus vecinos o gravar en un árbol, o una roca). Pero que exista otra realidad no es problema, cuando esta permanece ajena a la tuya: sin interacción, manteniendo las distancias .
La cuestión ahora sería ¿cuánto falta para el advenimiento de ese nuevo ser humano? un ser humano más espiritual y creativo, que haya sustituido la conciencia moral por una conciencia más universal. Que entienda que no hay un exterior de lo existente, ni una piel que le separe de éste, sino una piel que nos conecta a él, a todo. Que entienda que "como un inmortal poder, todas las cosas cercanas y lejanas, ocultamente están ligadas entre sí, demodo que no puedes arrancar una flor, sin perturbar a las estrellas". (F. Thompsom)


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