Jordi Maqueda / La Nada Necesaria
Anaximandro de Mileto, vivió en la Antigua Grecia entre 610 antes de Cristo y 545 a. Este hijo de Praxíades, sucesor y discípulo de Tales, acuñó un término al que llamó: Ápeiron, que define lo indeterminado e infinito que constituye la esencia del arché o arjé: primer elemento de las cosas o del universo. El Ápeiron es, por tanto, principio de la totalidad de las cosas existentes. Anaximandro sostuvo que el Ápeiron no es un elemento material, sino algo vinculado a lo sempiterno: no es posible circunscribir el Ápeiron al espacio ni al tiempo; carece de límites y forma, resultando por ello indestructible, siendo infinito y, de acuerdo a cada ciclo, todo surge y regresa al Ápeiron. El cosmos nace, se desarrolla y perece en el seno de ese "Ápeiron". Pero es en Parménides y explícitamente en Empédocles, donde encontramos una primera circunscripción de la nada como esencia constitutiva de todo lo que deviene. Parménides vislumbrará la nada, para de inmediato neutralizarla, abriéndose al idealismo. La conclusión de Parménides, fue que el “no es”, no puede existir de ninguna forma: no existe y, por lo tanto, solo cabe existir “es” que, en consecuencia, está en el mundo porque es la única cosa que existe. Empédocles toma 'La Nada' como la negación del ser: lo que hay es el 'ser' y solo cuando se lo niega, aparece ´la nada'. Reconocerá que los entes finitos, antes y después de su finitud, son nada.
Pero «La Nada» como concepto fundamental en filosofía empieza a tomar sentido a comienzos del siglo XVII, a partir de la pregunta leibniziana ¿por qué hay algo más bien que nada?". para Kant, La Nada, correspondiente al Ser ilimitado e infinito —la nada absoluta— sería el no-ser absoluto. Por tanto, la Nada absoluta correspondiente al Ser, es un concepto metafísico y quedaría excluida de tratamiento en la Crítica de la Razón Pura, por cuanto escapa a las posibilidades del conocer científico. Para Kant, las cosas que existen en el mundo, sencillamente existen, y una negación es sólo una declaración del conocimiento en tanto a que algo no existe en el mundo. Nietzsche igualmente se aproximó a "La Nada", entendiendo, que nada tendría una esencia o verdad propia, sino, que todo tomaría significado en la forma en que el Dasein (como único ente que vive fuera de sí, abierto constantemente al Ser y a sufrir una revelación de Él) lo concibe, para después volver a perderlo una vez que este deja de existir. Siendo, esta la base sobre la que Nietzsche entendió que habría de construirse la nueva filosofía. Pero será posteriormente, cuando la pregunta original es desbordada contundentemente por la cuestión Heideggeriana, ¿por qué es en general el ente y no más bien la nada?, resultando esta, ser la pregunta fundamental de la filosofía. En Sartre, la cuestión de La Nada recibe un enfoque particular: de negación, y rechazo de la existencia, un ser que es arrojado a La Nada y de ahí surge esta. Niega el ser, pero no se queda ahí como Kant, sino que influido por Heidegger, su mentor: Sartre ahondará la temática heideggeriana; abriendo la vía de la “nadificación”, terminando por afirmar que, el ingreso de la nada al mundo, se debe únicamente al hombre. Observamos como el juicio negativo ha sido ontologizado y reconvertido en una nadificación, consistente en la aparición de la Nada en el mundo por la acción de un ser (el hombre) negador y, por ello, Ser-nadificador. Pero, siendo esa Nada resultante, algo «irrealizante» e Imaginario: una creación pura, sí; un absoluto, sí, que nos ofrece la posibilidad de negar al mundo, sí; pero, que al mismo tiempo resulta inconcebible —a ese mismo imaginario— la posibilidad de aislarse de la conciencia que está en el mundo. Así pues, para que exista la Nada, debe antes existir un Ser-nadificador, un Ser que tendrá como propiedad nadificar La Nada, sostenerla y apuntalarla permanentemente con su existencia misma, un Ser por el que La Nada llega y nos llega e, igualmente, llega a las cosas. A poco que prestemos atención, lo que observamos a lo largo de este proceso de siglos, pasando de una nada creadora a una nada creada, es una necesidad. Una nada humana necesaria: un espacio necesario, un espacio dentro -y fuera también del hombre- que ya no define tanto a la nada, como define al hombre.
El ser y la Nada - Sartre
Metafísica -Heidegger
Paniker - Filosofia y Mistica
Jesus M. Morote - El Sentido de la Nada en Sartre
La Nada Necesaria está bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0 © 2022 Jorge Maqueda Merchan
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