LA DESFIGURACIÓN DE LA NADA -1

REFLEXIONES ACERCA DE LA NADA 

LA DESFIGURACIÓN DE LA NADA

 

I

LAS RAZONES

1-1 ¿Por qué me hago preguntas?

1-2 ¿Por qué me pregunto sobre la nada?

II

LA DESFIGURACIÓN DE LA NADA

2-1 Hablar por hablar

III

PRIMERAS APROXIMACIONES

 3-1 Visualizar la nada

 3-2 Es la nada Posible

   3-3 Donde está la Nada

3-2 La nada Creadora

 3-3 La nada Necesaria

IV

LA CONDICION DE LA NADA SE CUMPLE

V

PRIMERAS CONCLUSIONES

 

-Estricta-

Conclusión Estricta -  Formal

"Einstein, el vacío y la nada".

Álvaro De Rújula. 13 de junio de 2019

 

-Especulativo-

-Conclusión de carácter Formal - Especulativo-

"El vacío cuántico y la nada"

Enrique Fernández Borja; 12 de febrero de 2019

 (A la partir de la propuesta de ausencia de fronteras)

.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concentrémonos en el nombre, en que quiere decir, y el titulo del texto… ¡Nada! ¡Nada! y ¡Nada!..  Demos pues, el tema por resuelto.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EPIGRAMA

 

 

¡Hablan de juzgar y clasificar la sagrada naturaleza! ¡Dejémosles pues, que hablen y digan! Si al menos fueran humildes. ¿Pero acaso esos mismos hombres no hicieron antes una ley, que ahora no respetan? ¿Acaso no son insolentes con todo lo divino? ¿No es mágico eso que llaman Nada, y eterno todo aquello que no tiene alma? ¿Y no es mejor Nada que tanta insolencia? Se enorgullecen por lo que no son y, cuánto más por lo que no saben: que los rayos del Sol son más nobles y divinos, y los manantiales de la tierra, los bosques, y el rocío de la mañana, el alma nos refrescan. ¿Pueden hacer ellos algo que se le parezca? ¡Pueden matar pero no pueden dar vida! Se preocupan, traman y maquinan, pero ni con sus artes pueden entender, que no quiere ser resuelto aquello que les mira, y mientras tanto las estrellas observan, siempre por encima. Menosprecian, cuando ella los tolera, desnudando a la paciente Naturaleza; pero no podrán interrumpir el otoño —¡¡y qué digo!!—  menos aún la primavera. ¡Ella si es realmente divina! Que les permite vivir y destruir, y pese a eso, y pese a ellos ¡La Nada sigue siendo Nada y la belleza todavía más bella!

El Espíritu y Hölderlin / Jordi Maqueda - 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL HORIZONTE DE LA NADA

 

 

Puedo comprender la ausencia del Ser, pero

¿Quién puede comprender la ausencia de la Nada?

Si ahora, encima de todo, el No-Ser Es,

¿Quién puede comprenderlo?

                                               La Luz de las Estrellas y el No-Ser (chuang - Tzu)

 

 

    Hace muchísimo tiempo que las ciencias se olvidaron de la nada: unas ciencias, cuya razón última es buscar el ente, rechazó y olvidó a la Nada por siglos, la experiencia de una nada que hoy les es del todo ajena. Sin embargo, luego esa misma ciencia que negaba, creyó encontrarla en una sustancia;  un vacío que, en rigor, no lo está, como ellos mismos admiten. Si bien lo que no admiten es su error, al buscar fuera lo que se revela dentro. Pues el alcance de dicha experiencia, es cierta comprensión, que iniciándose con Parménides se impone incluso hoy las facultades de filosofía, y señala, que la nada no se puede decir ni pensar. Curiosamente, la concepción que tienen los científicos hoy de la Nada —al igual que hace 100 años— es “que saben de la Nada, en la medida precisa, en que de la Nada, nada quisieron saber:”—Heidegger. No la entienden, ni ubican o ubican mal. Pues si no se renuncia a esa aspiración obsesiva a la totalidad, a la santificación de la ciencia omnicomprensiva, no se puede transformar el tejido sensible de nuestras experiencias, que implica  “reconocerse a sí mismo en lo extraño”. Así, la renuncia a la construcción de una realidad que comprende e incluye todo, descansa, como toda renuncia, en un encuentro o experiencia de la nada. Sin embargo, encontramos que la ciencia en tanto más entiende de corpúsculos sigue ignorando el tránsito (-). Schopenhauer percibió esta tendencia a rechazar todo lo relativo a la nada de Occidente: “temen a la Nada, al igual que los niños temen la oscuridad” — pensaba; Occidente emprendió una huida de la nada que aún hoy continua y el problema es que en esta época de fisura (paniker) lucidez (Paniker)y autorretratos, el pensamiento debe ensayar nuevos caminos y preguntarse por la posibilidad de dar un salto desde el horizonte del dogmatismo al horizonte de la nada, y dejar de andar: “en busca del Unicornio”.

 

Si no hubiera un "aquello", no habría un "esto". Si no hubiera un "esto", no habría instrumento para que tocaran todos estos vientos. Hasta aquí podemos llegar. Pero ¿cómo podemos comprender qué es lo que lo produce?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

un viaje nos espera… “Un laberinto, la mente y una luz… y caos…. y más caos y teorías, como sinfonías confusas… ideas, danzando una ceremonia imperfecta...  y todo, y luego “la Nada”, maniobrando… y la vida, como si fuese una luz, buscando… y de nuevo en el caos… ...y despejamos nubes oscuras, y atravesamos las tinieblas, y todo en nuestro interior… y al salir de los silencios, cada uno verá su realidad… y solos frente a la luz, pensaremos… ¿Es posible? Tal vez, pero… ¿Entendimos? Tal vez, pero…” — (J. Maqueda).

 

 

 

 

 

EL HORIZONTE DE LA NADA.

Rebeca Maldonado

Colegio de Filosofía-FFyL-UNAM

al tener que entregarme a la Nada, se produjo el milagro: degusté

como alimento en la boca el sabor del Todo.

Lispector, Soplo de vida

HACIA EL HORIZONTE DE LA NADA

Heidegger sabía que la aspiración a lo absoluto había sufrido una transformación

histórica y que, por lo mismo, el actual dominio incondicionado de lo ente guarda su

esencia metafísica. Nuestro arraigo en el mundo está guiado por el aseguramiento y

mejoramiento del dominio en términos de eficacia y eficiencia, que cuanto más

extendido, mejor realiza el ideal del dominio incondicionado del ente en su totalidad.

De no renunciar a nuestra aspiración obsesiva a la totalidad, tampoco se transformará el

tejido de nuestras experiencias. Es posible pensar que la renuncia a la construcción de

una realidad omnicomprensiva descansa, como toda renuncia, en un encuentro, tránsito

o experiencia de la nada. Mas el límite de dicha experiencia es cierta comprensión que

iniciándose con Parménides se impone incluso hoy en día en las aulas de las facultades

de filosofía, la cual señala que la nada no se puede ni decir ni pensar. Lo que está en el

fondo de este pensamiento es una especie de prejuicio constitutivo que atraviesa nuestra

cultura y que podríamos denominar horror vacui. Ya Schopenhauer hablaba de esta

tendencia del pensamiento de Occidente a rechazar todo lo relativo a la nada; pensaba

que se le teme “al igual que los niños temen la oscuridad; en lugar de rodearla, al igual

que los indios mediante mitos y palabras vacías de significado”1. Occidente emprendió

una huida de la nada y el problema es que en esta época de la ausencia de penuria, ni es

posible llenar el vacío del ser con la plenitud del ente2, como pensaba Heidegger, ni

tampoco con la totalidad incondicionada o absoluto alguno nacido del mundo

suprasensible, como pensaba Kant. El pensamiento debe ensayar nuevos caminos y

preguntarse en esta época de la organización de la carencia por la posibilidad de

efectuar un salto desde el horizonte del dominio del ente al horizonte de la nada.

La actual experiencia del mundo se encuentra guiada por una pretensión de

plenitud incondicionada sustentada en el fundamento cultural de Occidente: la huida de

la nada. Ahora bien, la transformación del tejido de nuestras experiencias implica hacer

experiencia con la tradición en el sentido de “reconocerse a sí mismo en lo extraño”,

como pensaba Gadamer3. Dejarse hablar por la tradición funda la libertad en términos

estrictamente hermenéuticos. El actual horizonte de nuestra cultura, configurado

primordialmente por el horizonte de la ciencia y de la técnica, no será capaz de

autotransformarse porque lo que busca es autoasegurarse, repetirse y consolidarse aún

más en esa dirección. Así, sólo el encuentro con las tradiciones lingüísticas o hundiendo

la mirada en el pasado, le permitirá al pensamiento comprenderse como efecto de un

acontecer de sentido que funda su existencia histórica y, en ese sentido, no de manera

accidental o arbitraria y, por otro lado, el pensamiento desde ese encuentro con el

pasado puede ser creador de efectos al escuchar una nueva voz de las muchas que le

vienen del pasado y al mantenerse abierto a la pretensión de verdad que le sale al

encuentro desde la tradición. La innovación del pensamiento emerge de fructíferos

1 Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación, Madrid, Círculo de

Lectores-Fondo de Cultura Económica de España, T.I, 2003, p. 516.

2 Cfr: Los dos términos “organización de la carencia” y la “ausencia de penuria” los

utiliza Heidegger. (Martin Heidegger, “Superación a la metafísica” en Conferencias y artículos,

Barcelona, Ediciones del Serbal, 1994, p.85-86).

3 Cfr: en H-G, Gadamer, “Análisis de la conciencia histórica efectual” en Verdad y Método I,

Salamanca, Sígueme, 1991.

encuentros con la tradición pero no sin antes tomar conciencia del acontecer de sentido

que nos determina y que se puede poner bajo el título de olvido o huida de la nada.

La hermenéutica de la nada o del vacío pretende pensar el horizonte de la nada a

partir de filosofías y literaturas que han hecho de la nada ámbito de su despliegue. La

revisión del acontecer de sentido de la nada en distintas tradiciones surge de la

necesidad de deconstruir y debilitar al extremo el encumbramiento del yo que se ha

encerrado y confinado en sí mismo en nuestra cultura y a una cautela extrema con

respecto a todas las categorías y estrategias racionales que buscan establecer la relación

sujeto-objeto, confinando aún más los dos lados de la disyuntiva. El acontecer de

sentido de la nada o del vacío constituye un conjunto de experiencias simbólicas, que al

transitar por la nada, buscan suspender completamente nuestra personalidad y nuestro

yo, poner completamente entre paréntesis la estructura dominado-dominador, sujetoobjeto,

la división mundo sensible-mundo inteligible, Dios-hombre, al punto de

transformarse la nada en ámbito de desocultamiento de la mismidad, de la

indiferenciación, de la raíz profundísima de todas las cosas. De esa manera, el horizonte

de la nada, al vislumbrar la mismidad, desbarata al yo que antepone constantemente a sí

mismo el mundo y los otros. El movimiento más importante que elabora el horizonte de

la nada es el de la despersonalización y la desconexión de nuestras intencionalidades.

Pero ¿a qué tradición o tradiciones nos podemos acercar para hablar de las

hermenéuticas de la vacuidad o del vacío? La mística alemana que dio a luz un

pensamiento como el del Maestro Eckhart y Angelus Silesius; Lispector (de la literatura

contemporánea latinoamericana), la línea de la filosofía china representada por el

taoísmo, es decir, Lao tsé, Chuang Tsú y Lie zi, constituyen un corpus de textos inicial

para dar inicio a la reflexión sobre las formas de desfundamentación del principio de

razón en términos de un encuentro con la vacuidad acaecidas por la vía literaria y

filosófica.

Las hermenéuticas de la nada abren las puertas a una instauración de la

diferencia ontológica entre el ser y ente, pues al diluir la óntica y objetual forma de

nuestra relación con el mundo, muestra ahora al ente rehaciéndose desde un fondo

indiferenciado o vacío. Desde una primera lectura del acontecer de sentido de la nada,

falta mucho por decidir si el horizonte de la nada es un horizonte habitable en todo su

sentido práctico o existencial; lo que si es posible pensar, es que al menos puede

constituirse en un horizonte desde el cual es posible vislumbrar algo. Muchas veces el

pensamiento debe empezar por acallar la urgencia de sentido y empezar por lo más

fundamental, comprender.

No tenemos otro camino para pensar el horizonte de la nada que el acontecer de

sentido de la nada, en tal acontecer de sentido el lenguaje sirve de vehículo para la

pérdida de posición del yo, para su neutralización e incluso para una reducción de la

personalidad y advenimiento de una forma de conciencia sin subjetividad, pero es por

esa vía que acontece una auténtica experiencia del ser. Sin embargo, la pregunta es la

siguiente, ¿cuáles son los ítems que presenta la desestruturación del yo por el lenguaje

en el acontecer de sentido de la nada? ¿Qué tipo de yo adviene desde el tránsito por la

nada? Y, sobre todo, ¿en qué medida la desestructuración del yo por el lenguaje es el

resultado mínimo de una experiencia de pensamiento que si logra constituirse en

horizonte es porque permite ver, porque finalmente la nada puede transformarse y está

pensándose como ámbito de desocultamiento y, por lo tanto, el rendimiento preminente

de las hermenéuticas de la vacuidad es presentarse como alétheia, como develamiento?

Y, ¿qué es lo que nos ha permitido ver el horizonte de la nada si no es el otro modo de

ser? Y, si lo ha hecho, es porque al menos por un instante ha instaurado la diferencia

radical entre el ser y el ente, lo único verdaderamente sobrenatural y mistérico en

nosotros. Las hermenéuticas de la nada constituyen una forma de nihilismo donde la

irreductibilidad del ser al ente ocurre desde el vaciamiento del yo, y esto enuncia

experiencia de finitud. Estas hermenéuticas muestran de manera trágica lo divino,

porque acontece a manera de vislumbre, a manera del juego de ocultamiento y

desocultamiento y no a manera de presencia ininterrumpida, que es la exigencia de todo

pensamiento metafísico. Una manera de expresar esta idea es como lo hace Lispector:

“Era como si el pacto con Dios fuera éste: ver y olvidar, para no ser fulminada por el

intolerable saber”4.

EL HORIZONTE DE LA NADA: EL CASO DEL MAESTRO EKHART

…la ausencia de penuria es la suprema y la más oculta de las penurias5

Martin Heidegger

 

Esbozo aquí el horizonte de la nada abierto por el Maestro Eckhart a través de sus

escritos y sermones. Las narraciones nuevo-testamentarias, por ejemplo la narración de

cuando Jesús echó a los mercaderes del templo, le sirven a Eckhart, para tomar líneas

interpretativas, que expresen simbólicamente el proceso de vaciamiento.6 Así el ser

humano que expulsa a los mercaderes del templo, semejante a Dios es vacío y libre y,

por eso, cualquiera que busque en Dios lo propio, o en sus obras y actos busque algo a

cambio, es en realidad no un templo vacío sino un mercader. El mercader mediante

obras y ofrendas quiere mercar con Dios. Eckhart busca expulsar a los mercaderes de

una vez por todas -es decir, tanto en la relación con el mundo suprasensible como en la

4 Clarice Lispector, Aprendizajes o el libro de los placeres, Madrid, Siruela, 2003, p.

127.

5 Martin Heidegger, “La superación…., p. 81

6 Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Madrid, Ediciones Siruela, 2003.

relación con el mundo sensible-, lo cual conduce a desmontar de tajo la esencia de

nuestra subjetividad consistente en “buscar lo suyo”, “recibir a cambio”, “dar lo uno

para recibir lo otro”. De este modo, la intercambiabilidad y la intencionalidad son juntas

la esencia de la oscuridad y de las tinieblas, porque simplemente no permiten ver.

Eckhart va al fundamento y a la esencia general del engaño: la apropiación y el

centramiento en sí mismo. “El hombre que no se ocupa de sí mismo, ni de nada que no

sea Dios, o por honor de Dios, es verdaderamente libre y en todas su obras está vacío

de cualquier mercancía”7.

La otra capa de la racionalidad que el abandono levanta, es todo aquello que

se concibe con las estructuras temporales de anterioridad-posteridad. De nuevo, la

condición absoluta y necesaria de la verdad es estar vacío y libre incluso del principio

de razón, sólo entonces entra el alma en su nonada, en su ser cosa insignificante, sin

atributos personales; al no haber ni antes ni después, ocurre que está libre de interés,

apego, pretensión, beneficio, ganancia: “El alma se ha arriesgado a ser anonadada y

no puede, por sí misma, retornar a sí misma” 8.

Una vez que se ha abandonado la búsqueda de lo propio y los criterios de

anterioridad y posterioridad, se accede a “un algo, que no es ni esto ni lo otro”9. Se

penetra a una zona del alma carente de atributos, de forma, de modo y es en el alma

absolutamente neutra donde se aloja Dios. Siendo el encuentro con la neutralidad del

alma un momento fundamental del proceso de desasimiento, es donde se desoculta la

potencia generadora del alma. “Está libre de todo nombre y desnuda de toda forma,

totalmente vacía y libre, como vacío y libre es Dios en sí mismo. Es tan completamente

7 Ibid, p. 37.

8 Ibid, p.38.

9 Ibid, p.46.

una y simple como uno y simple es Dios, de manera que no se puede mirar en su

interior”. 10

Al yo fundado por el principio de razón le saltan las diferencias, es ávido, es

insatisfecho, está marcado por la ausencia de cosas, de modos, de ser y este yo hace al

individuo un cúmulo de intencionalidades desde las cuales el mundo se le hace visible.

En cambio, gracias al horizonte de la nada se extingue todo sentido de lo propio, todo,

fin y sentido último: ocurre el encuentro con nuestra condición creadora. “Esa misma

potencia de la que estoy hablando, en la que Dios se halla dentro, floreciendo y

reverdeciendo con toda su deidad […] en esa misma potencia el Padre engendra a su

Hijo unigénito, de forma tan verdadera como en sí mismo, pues verdaderamente él vive

en esa potencia”.11 Contrario a nuestra condición criatural que se manifiesta en el

necesitar, pretender, buscar lo propio, o bien, en el sufrir por esto, añorar aquello, sentir

nostalgia de algo, o sentir temor de, al acceder a la nada se ingresa a nuestra condición

engendrante, potencial y creadora. “Dios no pide otra cosa de ti, sino que salgas de tu

modo de ser creatural y que dejes a Dios ser Dios en ti”, dice Eckhart.12 Necesitamos

pasar por el locus de la nada como piensa Nishida Kitaro el filósofo de la Escuela de

Kioto para que ocurra la experiencia del autodespertar13, o para descubrir, como piensa

Eckhart, esa potencia, esa ciudadela del alma, ese principio generador, vital y

engendrante.

En el alma [hay] una potencia a la que no afectan ni el tiempo ni la carne; fluye

del espíritu y permanece en el espíritu y es completamente espiritual. Ahí hay

una alegría tan cordial e indescriptible que nadie sabe hablar de ella con

10 Ibid, p. 45.

11 Ibidem.

12 Ibid, p.49.

13 “Mi meta […] es ver el obrar de todas las cosas que existen como sombras que reflejan el yo

dentro de un yo que se ha anulado, un tipo de ver sin vidente hasta el fondo de todas las cosas”

(Citado por James W. Heizig, Filósofos de la nada, Un ensayo sobre la Escuela de Kioto,

Barcelona, Herder, 2002, p. 106) Se trata de la conversión de la subjetividad o del yo en nada, o

de la transformación del yo en conciencia en general. Sólo de la transformación del yo en nada,

ocurre el verdadero destertar del yo, tal es la idea de Nishida Kitaro.

propiedad. […] no hay sufrimiento, ni paso del tiempo, sino una eternidad

siempre igual. 14

El alma desprendida de lo propio, ha abandonado la pregunta del por qué, el alma ahora

vive sin por qué. El alma sin por qué habita en el fondo creador indiferenciado y por eso

–el alma que ha suspendido todas las estructuras racionales, incluyendo la pregunta por

el fundamento- está satisfecha en el instante. “Aquí el fondo de Dios es mi fondo y mi

fondo es el fondo de Dios. Aquí vivo de lo mío, como Dios vive de lo suyo. […] Desde

ese fondo debes hacer todas tus obras, sin por qué.” 15 En las hermenéuticas del vacío, el

yo no se alegra por sus obras, se alegra sin por qué. “Este es el secreto de la

bienaventuranza, la vida vive de sí misma, no vive por un por qué, vivo porque vivo”,

piensa Eckhart.16 El pensamiento de Eckhart desciende al fondo indiferenciado de la

vida, lo vivo aparece como lo que siempre ya es sin mediación y sin justificación, sin

principio ni finalidad alguna. La vida está fuera de la estructura de intercambiabilidad

del esto por aquello y esto para aquello: la vida es siempre ya totalmente y sin mengua,

nos pertenecemos a la vida íntegramente y sin por qué. Descubrimos el modo de ser

sobreabundante y creador de la vida, si se suspende el locus del necesitar, del querer y el

desear, esencia del yo. “¿Qué es la vida? El ser de Dios es mi vida. Si por tanto mi vida

es el ser de Dios, entonces el ser de Dios tiene que ser mi ser y el ser esencial de Dios

mi ser esencial, ni más ni menos”.17 Eckhart abre un horizonte o un ámbito de

desocultamiento desde la neutralidad del ser semejante a nada en el cual desaparecen las

jerarquías, las oposiciones entre yo-Dios, yo-otro, sensible-inteligible, causa efecto. La

tesis de la despersonalización, de la desposesión y de la indiferenciación tiene sentido

ontológico. Se requiere de ser libre y vacío para que ahí la verdad advenga. La

desapropiación, la indiferenciación, la neutralidad, la desaparición de todas las

14 Maestro Eckhart, El fruto de…, p. 44.

15 Ibid, p. 49.

16 Ibidem.

17 Ibid. p. 53.

distinciones y oposiciones no es más que el entramado del horizonte del vacío desde el

cual el ser centellea y se quiere tal y como es. Lo que se vislumbra desde el horizonte de

la nada es la identidad extrema al punto que “los ángeles supremos y las moscas y las

almas son iguales, allí, donde yo estaba y quise lo que fui y fui lo que yo quise”.18 La

experiencia de identidad de todas las cosas es la experiencia extrema de

despersonalización y aceptación del mundo exactamente como es. Sólo desde la muerte

del yo siguiendo a Eckhart, también pensará Angelus Silesius que se entra a formar

parte del altísimo orden divino. “El mismo Dios, si quiere vivir para ti, ha de morir/

¿Cómo puedes pensar que heredarás su vida sin morir?”. 19

Siempre será un misterio que después de este tránsito de Eckhart por la

despersonalización y el desasimiento aparezca la embestida del pensamiento racional y

del yo en el pensamiento moderno: este yo pleno y seguro de sí y sin atisbo de falta

alguna va al mundo a ampliar la seguridad y posesión que ha alcanzado consigo mismo.

Es como si posibilidades verdaderamente abiertas por Eckhart, hubieran sido

clausuradas por las aspiraciones de absoluto más desproporcionadas y que constituyen

la vía opuesta al vaciamiento del yo. El planteamiento de Eckhart aunque forme parte de

la tradición occidental confluye con otras tradiciones. “Debemos comportarnos como si

estuviéramos muertos”, piensa Eckhart20; y Zuzuki desde la tradición zen afirma

“Déjate ir y te llenaras hasta la saciedad”21. En el Zhuang zi se lee: “El hombre perfecto

no tiene yo, el hombre espiritual no tiene éxito, los grandes sabios no tienen nombre”.22

Comienza a parecer que las verdades que cimbran nuestra existencia histórica provienen

de muchas latitudes y desde antiguo como un exhorto. Salir de sí, dejar ir al yo, dejar

que muera con sus oposiciones, jerarquías, conceptos, para que advenga el horizonte de

18 Ibid,p.77.

19 Angelus Silesius, El peregrino querúbico, Madrid, Ediciones Siruela, p.67.

20 Maestro Eckhart, El fruto de la…, p.57.

21 Citado por Shizuteru Ueda, Filosofía y zen, Barcelona, Herder, 2004, p.29.

22 Zhuang zi, <<Maestro Chiang Tsé>>, Barcelona, Kairós, 2001, p.39.

la nada como condición necesaria de apertura al ser, es el contenido ineludible de las

hermenéuticas de la vacuidad. Clarice Lispector lo dice a las claras: “Lo que no soy, soy.

Todo estará en mí si no soy”. Shizuteru Ueda en Zen y filosofía filósofo de la Escuela de

Kioto afirma:

lo más importantes es desprenderse absolutamente de su yo, ser sin imagen y sin

forma como tal, como aquello donde, y que, como tal, es negado por la nada

infinita. El hombre debe, por el verdadero yo, de acuerdo con su incondicionado

desprendimiento, de una vez por todas, penetrar la pura nada, esto es, la <<gran

muerte>>, en el sentido que grande tiene en el zen: no se trata de morir al yo

egocéntrico sino al yo mismo. 23

La muerte del yo, tal es el verdadero ser para la muerte al que se puede aspirar, sólo

desde ahí advienen posibilidades, acontece la verdadera apertura: el horizonte de la nada.

El yo que se vive más real que las flores y que atraviesa la vida ajeno y separado del

mundo y de los otros, confinado en su interés y haciendo de su alma un hueco para su

deseo e interés, sufre y enferma; sentirá pena por sí mismo, pues sentirá vivir

ininterrumpidamente confinado en su yo moribundo. Ya Schopenhauer pensaba que un

individuo cuanto más insatisfecho, más sentirá la diferencia entre yo y el otro. Y

también Schopenhauer nos llevó a la conciencia de lo ilusorio que es abatir esa

diferencia desde la razón. Las hermenéuticas de la vacuidad abren hacia la naturaleza y

hacia los otros desde el horizonte de la nada; posibilitado sin lugar a dudas por la

suspensión del principio de individuación, el más profundo de los engaños.

23 Shizuteru Ueda, Filosofía y…, p.102.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La "Nada" es el vacío que queda como una desesperación ciega que destruye este mundo. [...] Las personas que no tienen esperanza son fáciles de dominar y quien tiene el dominio tiene el poder. Yo soy un servidor del poder, que surge después de la "Nada". Ignoro si alguien con mi edad1 puede pensar en la Nada sin que le venga a la mente, aunque sea sólo una frase de “La historia interminable”. De no ser así, de no haber sucumbido al reino de la “fantasía” durante aquel tiempo mágico de la niñez; si no volaste con la imaginación entre las estrellas; si no te hiciste preguntas imposibles o absurdas, que luego tú mismo respondiste, es imposible: jamás entenderás mucho de lo que viene a continuación, pues al igual que "las historias solo suceden a quienes son capaces de contarlas; la realidad no existe si no hay imaginación para verla”. - Paul Auster.

"La imaginación es más importante que el conocimiento."

A.     Einstein.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I

 

¿Por qué me hago preguntas?

 

«Para escribir tengo que instalarme en el vacío.

En este vacío donde existo intuitivamente»

 Linspector: soplo de vida.

 

 

 "La juventud —decía Rousseau — es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla". Recuerdo la primera vez que compre un libro de filosofía: Nietzsche, Humano demasiado humano -1886, donde revelaba, a su modo claro está, el padecimiento del hombre. Para mí, amante de la astronomía y la naturaleza, entonces con tan solo 16 años de edad, y que no quería estudiar —al menos lo que no me atraía— fue como descubrir, entrando a otra dimensión, antes desconocida, tan intrigante como el propio cosmos que me disponía a descubrir en la asociación astronómica del pueblo (barbera del Valles). Desde entonces y a la par, libros de filosofía, astronomía y cosmología saturaron estanterías de mi habitación y ahora la memoria del ordenador. Leer, muchas veces sin entender, y volver a leer, y leer a otros que explicaban aquello que no entendía. Envuelto en esa felicidad absurda, que da el conocimiento parcial e incompleto de las cosas —pues no hay otro conocimiento— ha transcurrido  buena parte de mi vida: siempre entre libros,  y viajes a selvas, desiertos y volcanes y, una creciente afición tardía por las plantas y la jardinería. 

 

Son muchas ocasiones, cuando algunas personas, también de clase humilde y trabajadora, comienzan a advertir una terrible seducción, atracción, hacia temas que van más allá de su quehacer cotidiano. Digamos, que son seducidos hacia cuestiones “metafísicas”. Preguntas, que como a otros en el pasado, y desde tiempo inmemorial, han inquietado de manera fabulosa tanto a personas comunes como notables; pues todo ser humano, en algún momento siente de esa necesidad de saber de algo, practicar eso que llamamos filosofía (aun sin saberlo); esto es, se ha hecho preguntas, ha intentado comprender a los otros y comprenderse a sí mismo, cuestionándose su origen o el del cosmos;quién es? , o Cuál su finalidad en el mundo; qué lo hace ser lo que se es; Qué son las cosas y cómo es posible conocerlas. En palabras de José María Calvo, “el ser humano es filósofo por naturaleza y, si se le ofrece la oportunidad, se hace preguntas a todas las edades” (Calvo, 2003: 36) Es un hecho innegable: comprender la razón de las cosas, en tanto a como estas “cosas”  son,  se nos representan y entendemos, ha llevado a dotarnos de valiosos mecanismos por los cuales, se premia con placer y salvaguardas, recompensando, este ese entendimiento.  Pero esta hambre de saber no tendría ranzón de ser, si no partiese de  una necesidad real de conocer las  respuestas. Tan real que no les deje dormir, de ahí que algunas personas problematicen lo que se da por sentado, y lo cuestione a partir de nada  (de la falta, y ausencia total de saber, que experimenta) ese déficit o carencia de conocimiento del que se sabe objeto, que le caracteriza y distingue. “Para apropiarse de un problema no es importante entenderlo, hace falta vivirlo, sentirlo en la piel, dramatizarlo, sufrirlo, padecerlo, sentirse amenazado por él” (Calvo, 2003: VIII). Así, No es extraño hoy ver a físicos que hoy se interesan por temas filosóficos, como La Nada, o filósofos que profundizan en saberes materiales. De una manera u otra, a unos y otros no les basta con lo que saben, y necesitan más: “necesitan saber” ¡¡Necesitamos saber!!

 

Nuestros antepasados ya tenían el impulso de conocer y explicarse los fenómenos  “La necesidad de ordenar y reducir a ciertas unidades. el mundo de la representación surge

en el primitivo ser como un imperativo, para liberarse del temor que le causa el mundo

caótico” (Ramos, 1993: 25). Dede entonces Existe una actitud natural en las personas, como inclinación natural orientada al conocimiento:un deseo de saber, pues Ignorar es vivir en el infierno, y muchos no solo los filósofos muestran su malestar hacia ella. Y –aunque esto no equivalga necesariamente a sufrir, pues también puede uno regocijarse en la miseria–. Muchas veces, y esto no requiere mucha reflexión, vivir sin saber algo no necesariamente equivale a “vivir mal” o

“a no poder vivir”. La gente vive –vivimos– ignorando cosas. Y no sólo vivimos, sino que

sobrevivimos a pesar de nuestra insapiencia, así sin más. Muchas veces el ignorante vive

feliz precisamente porque vive ignorando. Pero toda dirección ligada al conocimiento y más aún

al saber, busca que éste no sólo sea más, sino mejor; es decir, se empeña en que el saber gane en extensión y profundidad.

 

 

 

¿Por qué me pregunto sobre la nada?

 

Las interpretaciones de la nada, actualmente, abren las puertas a la instauración de la (no diferenciación) entre el Vacio y Nada, pues al diluir la óntica y objetual (no reconociendo ya aquello en sí mismo, sino como lo conoce o le parece que lo conoce, el hombre) nuestra relación con ambos surge rehaciéndose desde un fondo indiferenciado, y que de seguir así no distinguirá aquello de lo otro.

 

 

El conocimiento es un edificio que se levanta y amplía con el tiempo, y las conclusiones derivadas de un texto que escribimos hoy, mañana serán otras, seguramente más certeras, si somos humildes reconocer nuestras limitaciones y el avance en todas las áreas de conocimiento, que dejan pronto atrás cualquier certeza anterior. Por ello, y aunque La Nada me ha intrigado desde siempre, preguntándome por ese espacio aparentemente vacío entre las estrellas, nunca me atreví a cuestionarme seriamente y menos a escribir acerca de ella, pues si bien planteaba profundas y apasionantes cuestiones, y aunque nadie parece hacerle caso —unos la detestan y otros la ignoran—lo cierto, es que todos se acercan en un momento u otro a ésta, aunque sólo sea para manosearla, encontrándose por ello —más incluso por ello— hoy sustentada como una tela de araña por diversos hilos —unos más flojos que otros— que penden de muy diversas ramas alimentadas por la razón: física, filosofía, matemáticas, astronomía, cosmología, lógica, matemáticas etc.. Lo que resulta, en que cualquiera que pretendiere acercarse a la cuestión hoy, deba tener un cierto sustrato de conocimientos y lecturas, además, de unas buenas espaldas antes siquiera de mentar su nombre, pues será objeto de análisis por aquellos que antes se aproximaron al tema. 

 

Recuerdo, no hace demasiado, un par de años quizás, cuando leí un enunciado en un artículo científico, escrito por científicos: (ingenieros) acerca de un descubrimiento y, que por lo "ingenuo" llamó mi atención: "Logran, por primera vez, medir la «nada absoluta»" — decía. Lo que me recordó el cacao, o mejor dicho, el «cacao absoluto» que fluctúa en algunas mentes, instruidas o no, al manejar este concepto y que como vemos es afirmada e, incluso "medida" como algo que “es”, es decir como “ente” cuando, y precisamente no solo "no es" un tipo de "ente", pues si de algo se distingue La Nada es de todo "ente"(Heidegger). Pero entonces, a que se debe esta confusión, o mejor: desconcierto. Hemos de recordar primero, que nadie ha descubierto que exista la nada: no existe (aunque muchos hablen de ella) y es un tema enteramente filosófico, a menos, que mañana alguien la descubra, cosa, que dudo mucho aunque, y eso sí: “vende mucho y muchos libros” y titular de lo que sea con, La Nada, es multiplicar ventas, o lecturas, de una publicación, aunque estemos hablando de otra cosa: como el Vacio. El problema, parece en este caso ser,  el afirmar a la ligera, La Nada, sin antes siquiera de habérselas, o aproximarse críticamente a ella. Pues de hacerlo hubiere observado que: “El preguntar por la Nada –qué y cómo sea la nada- trueca lo preguntado en su contrario. La pregunta despoja a sí misma de su propio objeto."— ¿Qué es Metafísica? Martin Heidegger Trad. X. Zubiri. Pero si no han leído los textos filosóficos sobre La Nada, sino la conocen de donde les viene el nombre, y ese vago conocimiento y, he aquí el problema, cuando encontramos decenas de (divulgadores / científicos) como el caso de Frank Close ((Físico de partículas y profesor de la Universidad de Oxford, y autor de obras de divulgación como Neutrino (RBA) o Fin. La catástrofe cósmica y el destino del universo (Crítica). Nacido en 1945, su obsesión con el vacío le ha llevado a escribir dos libros sobre el tema: “The Void” y “Nothing: A Very Short Introduction”,  este último no traducido al español, y al que tuve que echar un ojo, antes de escribir este texto, si quería ser formal en mi crítica.

 

Frank Close, en televisión española “Redes” dijo lo siguiente: Desde el descubrimiento de la teoría cuántica, sabemos que en cuanto intentamos analizar con precisión algo (o la nada) se vuelve más complejo y que, por raro que suene, ahora mismo y en todo momento, entre bambalinas, surgen y desaparecen, burbujeantes, pequeñas partículas de materia (lo que nos forma a ti y a mí) y de antimateria, su extraño opuesto. Son efímeras, efervescentes… no las notamos, ¡pero ahí están, aunque no las vamos! De hecho, la teoría sostiene (y los experimentos así lo confirman) que siempre están presentes. La imagen moderna del vacío sería un mar burbujeante de partículas y antipartículas que surgen de la nada y desaparecen. Pero ahí hay algo, aunque lo llamemos nada.

 

Cuando una persona de reputación, como Frank Close, obvia la importancia de llamar a las cosas por su nombre, al vacio: vacio / a la Nada: Nada y definir si se quiere ambos por separado, encontrando u totum revolutum, lease:  [—en cuanto intentamos analizar con precisión algo (o la nada) — o esta otra —sería un mar burbujeante de partículas y antipartículas que surgen de la nada y desaparecen. Pero ahí hay algo, aunque lo llamemos nada.] Estas frases “Disruptivas”, producen una interrupción súbita de la mente, (que quizá tenia aunque fuese de manera vaga una diferencia conceptual entre una cosa y otra) produciendo una ruptura en el desarrollo de ambas concepciones, que propiciará una renovación radical, un nuevo concepto de Nada y Vacio (que agrupa elementos de las dos) conjugándose, en la mente de quien escucha —armándose la Nada como un (súper-Meme) —desplazando ésta al Vacio, y donde esta Nada tomará propiedades de vacío en la mente, sin que ni emisor o receptor sean siquiera cocientes de ello. Cuando esto no solo ocurre una vez, sino que es luego repetido una vez y otra en charlas o conferencias y libros: y encuentran que la probabilidad de contorno, de llegar a un universo como el nuestro, dando como resultado, que el universo aparece de la Nada // o este// ya que ahora no podemos descartar que nuestro universo se haya creado de la Nada. Así el vacio es interesante, y es posible que el universo haya empezado de la nada. Según los físicos y cosmólogos. Enrique Fernández Borja; 12 de febrero de 2019… el meme de la Nada, no el concepto, asienta en la sociedad y nuestra cultura como algo natural ((El meme, análogo a un gen, fue concebido como una "unidad de cultura" (una idea, creencia, patrón de comportamiento, etc.) que se "hospeda" en la mente de uno o más individuos, y que puede reproducirse a sí mismo, saltando por tanto de mente a mente. Así, lo que de otro modo sería considerado como la influencia de un individuo sobre otro a adoptar una creencia es visto ahora como una "idea-replicadora" que se reproduce a sí misma en un nuevo huésped al igual que con la genética, en particular bajo una interpretación dawkinsiana.))

 

Lo que deja bien claro “no la necesidad de hablar de la Nada” sino “tratar, de nuevo, el tema de la Nada” pues, el desconocimiento y confusión a estas alturas manifiesto es bastante evidente, en tanto a concepto de esta «Nada» manoseada y, que al traerla habiéndonos cuestionado tantas veces por ella de manera prosaica y ramplona, está hoy presente en la sociedad —aunque planeando de uno a otro lado y de forma decadente, errónea en el peor de los casos— y filtrándose cada vez a todas sus capas, que esgrimen su nombre de forma equivoca o fuera de lugar: un absoluto, que se define como la "ausencia / inexistencia" / "lo que no es" y, sin embargo, observamos habita “desubicada” en el espacio, “siendo”, en lo finito de cada Ser que la nombra. Pero hablábamos de la razón el ¿por qué este escrito? Y fue revisando unas charlas de Fr

 

 

 

 

La génesis directa de este libro se remonta a octubre de 2009, cuando pronuncié una conferencia con el mismo título en Los Ángeles. Para mi sorpresa, el vídeo de la conferencia en YouTube, reproducido en el canal de la Fundación Richard Dawkins, se ha convertido casi en una sensación: en el momento de escribir estas palabras, ha sido visto cerca de un millón de veces, y numerosas copias de algunas partes están siendo utilizadas en sus debates por comunidades tanto deístas como ateas. Debido al claro interés que despertaba el tema, y también de resultas de algunos comentarios realizados en internet y en varios medios de comunicación —que se referían a mi conferencia pero inducían a confusión—, entendí que valía la pena recoger en este libro una versión más completa de las ideas expresadas allí. Aquí también puedo aprovechar la ocasión para ampliar los argumentos que ofrecí en su momento. Estos se centraban casi exclusivamente en las revoluciones recientes de la cosmología, que han transformado nuestra concepción del universo en relación con el descubrimiento de la energía y geometría del espacio; expondré esta cuestión en las primeras dos terceras partes de este libro. En el tiempo intermedio, he podido pensar mucho más sobre los numerosos antecedentes e ideas que conforman mi argumentación; lo he debatido con otros, que reaccionaron con un entusiasmo contagioso; y he explorado con más detalle el impacto de las innovaciones en la física de partículas, y sobre todo, en la cuestión del origen y la naturaleza del universo. Finalmente, he expuesto también algunos de mis argumentos a personas que se oponen a ellos con vehemencia y, en el proceso, he visto más claros algunos puntos que me han ayudado a seguir ampliando mi razonamiento. Mientras daba cuerpo a las ideas que, como objetivo último, quería describir aquí, me han sido tremendamente útiles las conversaciones con algunos de mis colegas físicos más dados a la reflexión. En particular, quisiera agradecer a Alan Guth y Frank Wilczek que hayan dedicado mucho tiempo a charlar y cruzar correspondencia conmigo, lo que me ha permitido resolver algunas confusiones propias y, en algunos casos, me ha ayudado a consolidar mis propias interpretaciones. Animado por el interés que Leslie Meredith y Dominick Anfuso, de Free Press (Simón & Schuster), mostraron por la posibilidad de disponer de un libro sobre este tema, contacté entonces con mi amigo Christopher Hitchens, quien, además de ser una de las personas más cultas y brillantes que conozco, había sido capaz de usar algunos de los argumentos de mi conferencia en su notable serie de debates sobre ciencia y religión. Christopher, a pesar de su mala salud, tuvo la amabilidad, generosidad y valentía de aceptar prologar mi texto. Por este acto de amistad y confianza, le estaré eternamente agradecido. Por desgracia, la enfermedad terminó aplastando a Christopher hasta el punto de que le resultó imposible completar el prefacio, pese a todo su empeño. Aun así, tuve la fortuna adicional de que mi brillante y elocuente amigo, el renombrado científico y escritor Richard Dawkins, ya había aceptado escribir un postfacio. Cuando hube completado mi primer borrador, Richard pasó a componer unas palabras de increíble belleza y claridad, que a la vez son una lección de humildad. Aún estoy sobrecogido. Así pues, quiero dar las gracias a Christopher, a Richard y a todos los que he citado arriba, por su apoyo y su aliento, y por haberme animado a sentarme una vez más ante el ordenador, a escribir este libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

Hablar por hablar.

 

 

Desde una primera lectura del acontecer de sentido de la nada, falta mucho por decidir si el horizonte de la nada es un horizonte habitable en todo su sentido práctico o existencial; lo que si es posible pensar, es que al menos puede constituirse en un horizonte desde el cual es posible vislumbrar algo. Muchas veces el pensamiento debe empezar por acallar la urgencia de sentido y empezar por lo más fundamental, comprender.

 

Lo peor que te puede ocurrir si estás hablando de —como es y dónde— está) la Nada, es que un niño fije su atención en ti y, mientras explicas aquello que ni tú mismo concibes, este interrumpa y te pregunte: pero ¿por qué no existe? Posiblemente, el niño con esa lúcida ingenuidad inherente a la infancia, haya percibido que algo —y, ciertamente, es así— no tiene sentido, y que estás hablando de una “cosa” mientras te esfuerzas en explicar que esa misma “cosa” no existe: inexistente jamás. Por suerte, esa lucidez inquisidora desaparece paulatinamente con la edad, créanme. Pero el niño no anda mal encaminado. Como refiere John D Barrow: El Libro de la Nada —y estoy completamente de acuerdo— la pregunta es razón suficiente para escribir un libro. Pero la cuestión entonces es la siguiente: ¿Cómo podríamos hablar, saber y menos escribir sobre algo que, no solo no existe, sino que no existió jamás? - Al menos que sepamos. En situaciones normales podemos hablar de algo que existe, y podemos también hablar de algo que no existe, pero existió con anterioridad y conocemos aunque sea vagamente: por referencias —otros lo vieron, descubrieron— o bien, porque existen pruebas. Lo cierto, es que los niños pueden estar siempre distraídos y a sus cosas, no muy atentos a lo que dicen los mayores —o eso creemos— pero, y aunque habiten el reino de la fantasía a esas tiernas edades, parecen distinguir claramente todo aquello que proviene de ese otro reino, que tan frecuentemente moran los mayores: "el reino de lo absurdo". De modo, que si insistimos, como insistimos tantas veces en explicar  —y en este caso concreto— aquello que no conocemos y que nadie ha visto, que ni siquiera se sabe dónde está, o, si estuvo o fue alguna vez: es posible que alguna mente joven que esté escuchando se pregunte, y luego nos pregunte a nosotros ¿por qué no existe? Además, es igualmente posible, como la historia revela, que al escuchar el nombre de “la Nada” en la mente de alguna persona (joven o no) salte un resorte de mecanismos ocultos y ancestrales que alerta, que seguir ese camino nos conducirá hacia “una frontera” —más allá de horizonte de nuestra actual cultura, (configurada primordialmente por la perspectiva de la ciencia y la técnica: un retorno a la tradiciones fundadas, en sus inicios, sobre una libertad en términos estrictamente hermenéuticos.) —. Pues el propio nombre conlleva reminiscencias arcanas, que hacen que nos volvamos hacia aquello, cuando escuchamos su nombre, aunque no queramos escuchar y, si esto ocurre, ya da igual lo que podamos hacer o creamos: la Nada, siempre en tránsito, se presentará justo en ese espacio donde Nada y Ser colapsan infatigablemente, en un conflicto eterno y del que dialécticamente tenemos reflejo en algunos textos. Este retorno o encuentro con el pasado puede ser creador de efectos, al escuchar esa nueva voz que viene del pasado, al mantenernos abiertos  a la pretensión de verdad que le sale al encuentro desde la tradición.

 

Pero, y volviendo a la charla, si ya era complicada la noche, teniendo que explicar esa Nada como una inexistencia absoluta de algo, “algo”, pero, que estamos explicando, y parece que incluso conocemos. Créanme, la noche se complica, cuando ahora tenemos que explicar: lo que no existe, y con ello refutar todo lo anterior, e igualmente a nosotros mismos. Pues, no se tratará de explicar la inexistencia de algo, sino más, de explicar ahora y razonadamente la no existencia. (Llegados a este punto, y si queremos ser formales en aquello que tratamos, vemos que no podremos dar nombre: llamar cosa, o nada a (nada) pues “no es: no hay cosa” y, precisamente, porque no “es” no puede tener nombre o categoría ya que ni conocemos, ni podemos conocer aquello (?) en absoluto, como ninguno de nosotros es capaz ni puede hablar de lo que no existe, ni podremos nunca justificar o explicar, de ninguna manera “la inexistencia –de algo”  —(“algo, ya sería cosa”)—  que no conocemos ni existe y, menos aún deberíamos divagar en conceptos y mecanismos que rayan, cuando no superan, lo inaudito, del mismo modo que a nadie se le ocurre explicarnos la inexistencia de cualquier otra cosa que no existió jamás; pues, y además, con sólo nombrar (“algo: su nombre - darle nombre”) aunque no exista, seria empezar a dimensionar: primero, de una forma abstracta / para de inmediato empezar a dar “mentalmente” forma a una idea o concepto desarrollando la identidad de aquello; esto sería: crearlo —(autocrearlo)— nosotros mismos.

 

Una vez dado ese paso, al “conceptualizarlo” lo que habremos hecho es traer aquello al plano existencial, a la vez que nosotros nos sumergiremos en un laberinto y, por tanto, sería entonces hablar de una “cosa” o “algo. Por tanto, y en este caso concreto que tratamos (al haber dado nombre a lo inexistente: la Nada) no estaríamos hablando de aquello que "no es -absoluto", sino de algo ya representado /  en nuestra mente “encarnado”, pero que sólo cabe existir en la mente de quien la concibe, pues,(repito, en este caso concreto: La Nada, y lo que con ella se quiere decir (nada / como absoluto) más allá de su representación subjetiva no podrá existir jamás; precisamente, dada la contradicción con lo existente, pues ambas realidades se dan como absolutas y, allí donde existiere “Nada-absoluta” (Inexistencia total o carencia absoluta de todo ser) no cabe el “Universo” (lo existente) siendo, igualmente a la inversa.  Resultando: que toda investigación sobre la Nada-absoluta, será una divagación, que en las más de las ocasiones no nos llevará a conclusiones, sino a: Nada. Pero ¿Por qué entonces, tanta obstinación con "La Nada"?

 

(esta, debería ser también pregunta obligada a desarrollar). Parménides, igualmente se obsesionó con ella, como otros. En filosofía esto ocurre, más de lo que creemos… “Anduvo, no hace demasiado por el mundo, igualmente, una doctrina que hizo bien y mucho mal: Y entre sus males, uno fue el de traernos un género de análisis donde los hechos se pulverizaban con él: “Y el hombre, esta cosa, ¿es una cosa?” Por absurdo que nos parezca la pregunta, hay quienes se la habían propuesto”. (Revista Filosofía, Vol13 No2  - El hombre de carne y hueso)— M. Unamuno. Por lo tanto, y siguiendo con la no existencia, concluiremos: que despojar a la nada de nombre en su momento, no pensarla, hubiese sido despojarla de todo: desterrarla,  ad eternum de nuestra mente. Pero no fue así, es más, aquí sigue. Entiéndase pues, que cuando hablamos de la Nada, hablamos, sin duda de algo… “Algo” circunscrito a la mente, y que por cierto, en el ámbito de la filosofía se revuelve y niega con todas sus fuerzas a desaparecer: a no existir —curioso esto cuando menos— y, que cada cierto tiempo gusta descorrer las cortinas, revelándose a alguien allá donde anida. Quizá, quien supo manejarla mejor dentro de su ámbito (conceptual) el único quizá, fue Heidegger, quien no sólo no la extrajo fuera de este (su ámbito/concp.) sino, que igualmente, le dio una dimensión y campo de acción en la mente, que es su lugar y donde medra, relacionándola con una angustia: o vacío existencial del Ser.

 

LA DIVULGACION DE LA NADA

 

Quizá  entiendan, después de leer el párrafo anterior, por qué no hay demasiados libros o tipos serios que nos expongan o hablen sobre la Nada (no relacionándola mas que con si misma): alguno se atreve, y muchísimas gracias desde aquí; pero la mayoría hablan, no de la nada, sino más de una búsqueda y sus contingencias, pues la Nada, eso incognoscible y no presente, es a la razón inabordable, al menos a la manera que pretenden muchos. No hay que ser ilustrado para darse cuenta, que enfrentamos una contradicción: es, una contradicción en sus propios términos. Una negación, pero, donde hallamos una atracción difícil de explicar, sobre un concepto sumamente serio y enmarañado desde casi cualquier punto de vista: científico o filosófico (cuestión aún fundamental para la filosofía); y, sin embargo, pocas veces es abordado con la seriedad precisa, siendo, las más veces transmutada a voluntad: de la mano de matemáticos, convertida en «cero», o en un «vacío» cuando buscamos en la ciencia, de mano de los físicos. Una Nada, en efecto, con una historia tan larga como interesante y que, además, se enriquece continuamente con el paso del tiempo. Unos, lucharon por comprenderla, otros, “los místicos” soñaron que podrían imaginarla, y los científicos, están intentando crearla. En todo caso: El sueño de lo posible y la posibilidad del sueño se han articulado, y transforman y tergiversan aquí: unos en formas supersticiosas, y otras observamos más oscuras, pero… es cuando a la razón dormida, el sueño de la razón produce sus monstruos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

APROXIMACION

 

El cosmos es todo lo que fue o será alguna vez. Nuestras consideraciones más tibias del Cosmos nos conmueven: un escalofrío recorre nuestro espinazo, la voz se nos quiebra, hay una sensación débil, como la de un recuerdo lejano, o la de caer desde lo alto. Por todo esto, sabríamos que nos estamos acercando al mayor de los misterios (1), de no ser porque existen dos misterios aún mayores: su origen y La nada.

 

«Al tener que entregarme a la Nada, se produjo el milagro:

degusté como alimento en la boca el sabor del Todo»

Lispector, Soplo de vida

 

Visualizar la Nada

 

Antes de empezar a habar de la nada, quiero pedirte que respires, cierres los ojos y dejes la mente vacía, que no pienses en nada; no en blanco: en nada, absolutamente en Nada… Cierra tus ojos e intenta imaginarlo en tu mente. Es bastante difícil ¿cierto? Cuando no, imposible. Pensemos, ahora en eso que se nos representa cuando pensamos en “la Nada”: posiblemente, sea un espacio vacío del cosmos ¿es así? Pero ¿Hay algún lugar en el Universo donde realmente no haya nada en absoluto? Consideremos los espacios entre las estrellas y las galaxias, o los espacios entre los átomos. ¿Es esto la nada…? No. Entonces… ¿Cuáles son entonces las propiedades de la nada?

 

Es la Nada Posible

 

Ya desde la Antigua Grecia, se creía que el vacío no podía existir. Parménides o, incluso Aristóteles afirmo hace muchos siglos «la naturaleza aborrece el vacío» pensando, precisamente en la Nada. Sin embargo, allá por en el siglo XVII se descubrió que con unas bombas de vacío se podía quitar todo el aire de un recipiente y dejarlo vacío; y, desde entonces, hemos creído que quizá el vacío sí podía existir en la naturaleza… y si podía existir el vacio, quizá, aquella Nada de la que habíamos oído hablar, fuera posible y pudiese también existir en ese “Vacio”. Pero, pocos siglos después, buena parte de la sociedad científica volvió a dar razón a Aristóteles, otra vez, y ahora afirman que el vacio como tal (una nada) no existe. Pues, en el vacio siguen sucediendo muchas cosas. Y no solo refiero la luz de las estrellas o la misma gravedad. Incluso en los golfos más lejanos y desiertos del espacio intergaláctico, hay cientos o miles de partículas en cada metro cúbico. Pero incluso pudiésemos aspirar o eliminar aspirar esas partículas, todavía habría radiación que se extendería a través de grandes distancias en el espacio. Además, está el alcance inevitable de la gravedad que se extiende a todos los lugares, incluso los más  recónditos y distantes del Universo; o el débil campo magnético de un cuásar distante que, aunque infinitesimalmente débil e insignificante, todavía es algo. Los filósofos y algunos físicos argumentan que *esa* nada no es lo mismo que la Nada- absoluta "real". Diferentes físicos ven cosas diferentes al referir Nada, desde la nada es el vacío clásico, hasta la idea de la nada como potencial informe e indiferenciado –(no tiene caracteres que lo diferencien de otra cosa).y Parece así que no vamos a ponernos de acuerdo en qué es la nada. O bien hay de dos a tres clases de nada: dejando aparte esa “nada” minúscula, cuando hablamos y decimos aquí no hay nada, estaría: La nada (de Heidegger y los filósofos: Deleuze Establece que “la filosofía es el arte de formar, de inventar, fabricar conceptos”. (Deleuze y Guattari, 2001, p. 8)). y la Nada de los físicos que serían dos (vacio-clásico y Nada-absoluta). Pero recordemos, en términos físicos, de la física actual, Incluso si pudiésemos eliminar todas las partículas (de algún lugar), y proteger este de todos los campos eléctricos y magnéticos, aún tendríamos la gravedad, pues esta la nunca puede aislarse o cancelarse. La gravedad no desaparece nunca, y siempre es atractiva: no podemos hacer nada para bloquearla. En la física clásica eso se debe a que es una fuerza, pero en la relatividad general el espacio y el tiempo es gravedad.

 

Existe Una de esas preguntas que siempre me ronda la cabeza es, si existe el espacio con independencia a todos los objetos que lo pueblan (en este momento, por ejemplo). Quiero decir: que si pudiéramos ahora mismo apartar toda la materia del universo: los planetas, estrellas, galaxias y la luz ¿el espacio seguiría existiendo? O bien, la eliminación de todo lo material acabaría también con el espacio, dando lugar a la nada. Luego me viene a la cabeza la respuesta filosófica: en ese caso no quedaría nadie para ver lo que queda y si no hay nadie para saber que no hay nada ¿podríamos considerarlo realmente nada? Pero esa respuesta no satisface mi curiosidad, y me replanteo la cuestión de otro modo: imaginemos ahora que fuese posible y pudiésemos eliminar todo el universo, incluyendo todas esas partículas: energía, gravedad... todo. Nos quedaríamos con un verdadero vacío ¿La Nada? Pues tampoco sería esto La Nada si somos formales al tratar (este complejo tema de la nada). Este sería un vacio pero, en el que Incluso en su nivel más bajo de energía, existirían fluctuaciones del vacío cuántico del Universo: partículas cuánticas que aparecen y desaparecen junto a antimateria en todo el Universo. No hay nada, luego pop, algo, y luego las partículas chocan y te quedas sin nada otra vez. Y así, incluso si pudieras eliminar todo del Universo, aún te quedarían estas fluctuaciones cuánticas incrustadas en el espacio-tiempo. ¡Vemos que esto se complica!

 

¿Donde está la nada?

 

Físicos como Lawrence Krauss que argumentan el "universo de la nada", queriendo decir en realidad "el universo de una potencialidad". Lo que se reduce a si sumas toda la masa y la energía del universo, toda la curvatura gravitacional, todo... parece que todo suma cero. Esto lo explicare más adelante. Entonces, es posible que el universo realmente viniera de la nada. Y si ese es el caso, entonces "nada" es todo lo que vemos a nuestro alrededor, y "todo" es nada. Como veis, es empezar a  pensar en el espacio vacío, o en la nada, para que todo se complique muchísimo. Y cuanto más pensamos en ello, más raro nos parece. Llegados a este punto, y sin siquiera saber aun que es la nada, es absurdo seguir haciendo preguntas, aunque podríamos seguir en el absurdismo y preguntar ¿Podríamos considerar el espacio, que contiene al universo como aquello, que si falta o desaparece el universo seguiría este en su extensión, donde contendría luego a la Nada. o incluso podemos hacerlas más absurdas todavía ¿si cojo dos melocotones y los choco, en la nada, uno contra otro, dentro de un tubo: saldrán membrillos o ciruelas?

 

 

 

Creo que ahora mismo estoy conceptualizando un espacio, que no había pensado. Que no es el universo Esp/Tiemp, sino donde se desarrolla el universo.... y una última de nivel superior de ascendido

 

Una de esas preguntas que siempre me ronda la cabeza es, si existe el espacio con independencia a todos los objetos que lo pueblan (en este momento, por ejemplo). Quiero decir: que si pudiéramos ahora mismo apartar toda la materia del universo: los planetas, estrellas, galaxias y la luz ¿el espacio seguiría existiendo? O bien, la eliminación de todo lo material acabaría también con el espacio, dando lugar a la nada. Luego me viene a la cabeza la respuesta filosofica: en ese caso no quedaría nadie para ver lo que queda y si no hay nadie para saber que no hay nada ¿podríamos considerarlo realmente nada? Hoy en día es una cuestión que no tiene respuesta. Pero esa respuesta no satisface mi curiosidad, la replantearé…Si  despareciese el universo (todas las cosas) ahora mismo/ desparecería el espacio (espacio tiempo) quiero decir, desaparecerían los 13.500.000 de años, encogienose 0, o bien; Demos un paso más.

 

 

 

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LA NADA

 

LA NADA CREADORA

 

Treinta radios comparten el cubo de una rueda;
mas solo la rueda le da su utilidad.
Moldea
una jarra con arcilla;
el hueco interior le da su utilidad.
Corta puertas y ventanas para la estancia;
solo estos vanos le dan su utilidad.
Se obtiene beneficio de lo que hay;
la utilidad la da lo que no hay.
- (Lao-Tsé)

En este texto nos vamos a preguntar por la Nada. Una nada que a las ciencias les es ajena: las ciencias, cuya razón última es buscar el ente ha rechazado y abandonado la Nada, por siglos, creyendo luego encontrarla en el vacío, un vacío que, en rigor, no lo es. Y ahora, físicos como antaño los filósofos, parecen volver a la carga, queriendo descubrir y atrapar aquello, aunque y curiosamente, la concepción filosófica o científica que tienen los científicos hoy, de La Nada (y, casi me veo repitiendo palabras de hace unos 100 años): es “que saben de la Nada, en la medida precisa, en que de la Nada, nada quisieron saber: no la entienden, ubican o ubican mal”. Es por ello, por este desconocimiento del concepto, que vuelven a ella a buscarla: como aquel que quiere atrapar un león, Ignorando, que tratan con un  unicornio.

 

Los dominios de las ciencias están muy distantes entre sí. El modo de tratar sus objetos es radicalmente diverso. Esta dispersa multiplicidad de disciplinas se mantiene, todavía, unida gracias tan sólo a la organización técnica de las Universidades, y Facultades, y conserva una significación por la finalidad práctica de las especialidades. En cambio, el enraizamiento de las ciencias en su fundamento esencial se ha perdido por completo. Y sin embargo, en todas las ciencias, siguiendo su propósito más auténtico, habrá de vérselas con el “ente” mismo. Desde  las ciencias, ningún dominio goza de preeminencia sobre otro, ni la Naturaleza sobre la Historia, ni ésta sobre aquella. Ninguna de las maneras de tratar los objetos supera a las demás. El conocimiento matemático no es más riguroso que el histórico-filológico; posee, tan sólo, el carácter de “exactitud”, que no es equivalente al de rigor. /La referencia al mundo que impera en todas las ciencias, en cuanto tales, las hace buscar el ente mismo, para hacer objeto de escudriñamiento y de fundamentación, en cada caso, el “que” de las cosas y su modo de ser. En las ciencias se lleva a cabo –en idea- un acercamiento a lo esencial de toda cosa. Heidegger – (Metafísica)

¿De dónde vengo? ¿De dónde vienen las cosas? ¿De dónde viene el Universo? ¿Desaparecerá el mundo y el universo? ¿Desaparecerá todo en algún momento? Y, en ese caso ¿adónde irá todo? Las personas nos hacemos preguntas constantemente: tenemos una necesidad de saber, inherente y constitutiva de nuestro propio ser. En algún momento de nuestra vida, todos nos hacemos preguntas, un tipo de preguntas que necesitan ser respondidas. Sobre todo, las que atañen a la propia existencia, y a todo lo que esté relacionado con ella. La religión, a lo largo de milenios, se ha ocupado de ello, de satisfacer esa necesidad, liberando la mente de la angustia que supone no saber de dónde venimos y, adónde vamos después de muertos. Igualmente, se ha ocupado de dar sentido al mundo y explicarlo: quién, como lo hizo y por qué. Pero, no a todos satisfacen estas elucidaciones. Ya desde antaño, al igual que hoy, muchos filósofos antes y científicos ahora, se propusieron y proponen encontrar sus propias explicaciones a su ser, al devenir, al mundo o el universo. En esta línea, surge entonces una primera afirmación ya en la Grecia clásica (todo surge y regresa a lo mismo- decían los griegos). Esta afirmación, ya existente en tiempos de la Grecia clásica, y que iría evolucionando entre los filósofos de aquella época, persiste hoy de alguna manera, afirmada en la ciencia: “todo lo existente en el universo proviene del mismo lugar y momento de singularidad, en el tiempo cabiendo, igualmente, la posibilidad de regresar en un futuro –muy lejano- a ese mismo estado de singularidad.” —Se diría, que en 2600 años no hemos avanzado demasiado. El caso, y da igual si miramos hoy a la ciencia, o muy atrás en el tiempo, una cuestión prevalece por encima todas de las demás: ¿de dónde surge todo? ¿Qué es aquello de donde todo brota y adonde todo regresa? Nos refieren textos antiguos que “ciertos poetas” hicieron empezar el mundo con la Noche (noche, vacío, nada) y no con el Caos. — Aristóteles, (Metafísica). Se observa cierta tendencia a considerar a la Noche y a la Luz, como dos co-principios cosmogónicos en la Grecia clásica. De otra parte, en las tradiciones hindúes, el mundo al principio no era más que no-ser, y el ser surge del no-ser. Pero, estas afirmaciones conducen a otra cuestión: creación a partir de nada o de La Nada, como condición de la auto-creación. Absurdo: pensaremos; pero la misma presencia del caos como estado originario y confuso de la materia y, que se supone anterior a la ordenación del universo, implica un espacio vacío (una nada) que bosteza antes de despertar, dando luego origen a la luz: al universo. La existencia de un Vacío cuántico que fluctúa, en la que aparecen partículas aparentemente surgidas de La Nada, tampoco nos es extraña hoy, dándolo por probado.

 

Podemos empezar a cuestionarnos  sobre la posibilidad: puede nada "lo que no existe" dar origen a "lo existente". Sin embargo, no hemos hecho más que la primera interpelación, que al preguntar esta posibilidad, surge a frenarnos un principio metafísico, por el cual “nada puede empezar a existir a partir de nada” atribuido al filósofo griego Parménides, y expresada también por Lucrecio mediante: "ex nihilo nihil fit" . Principio aparentemente irrebatible, en la medida en que los pensadores, sobre todo más modernos, se han ocupado de cuestiones filosóficas y científicas más que de cuestiones teológicas – (Ferrater Mora). Tanto es así, que este principio ha servido de hipótesis última para apuntalar buena parte de los progresos de la ciencia natural moderna, especialmente de la mecánica, y en no en pocas ocasiones estando vinculado estrechamente al determinismo. Sin embargo, reconocemos hoy una brecha en este principio, y con ello la posibilidad de adelantarnos y pasar a su lado —no sobre él— cuando nuestro discernimiento ya no es tan dogmático en la materia, aunque, solo sea porque se reconoce que un principio como el apuntado es demasiado vasto, para lo que pretende: enunciar algo determinado sobre los procesos naturales; pues dice poco, justamente por pretender decir demasiado. Así pues, nos encontramos volviendo a preguntar, de asomarnos de nuevo al problema central de la filosofía, estamos justo en el lugar donde surgen los signos de interrogación; y, los signos de interrogación, dan comienzo a la encuesta; y, con la encuesta, el hombre. Ser hombre es preguntar. Y, por tanto: Nos preguntamos, aquí y ahora, para nosotros, si puede existir (de algún modo) lo que no existe (en nuestra realidad aparente) dando origen -eso “no existente”- a "aquello que existe". Una Nada Creadora, 

 

© Jorge Maqueda Merchán (2003-2009-2020-2022)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA NADA NECESARIA

Anaximandro de Mileto, vivió en la Antigua Grecia entre 610 antes de Cristo y 545 a. Este hijo de Praxíades, sucesor y discípulo de Tales, acuñó un término al que llamó: Ápeiron, que define lo indeterminado e infinito que constituye la esencia del arché o arjé: primer elemento de las cosas o del universo. El Ápeiron es, por tanto, principio de la totalidad de las cosas existentes. Anaximandro sostuvo que el Ápeiron no es un elemento material, sino algo vinculado a lo sempiterno: no es posible circunscribir el Ápeiron al espacio ni al tiempo; carece de límites y forma, resultando por ello indestructible, siendo infinito y, de acuerdo a cada ciclo, todo surge y regresa al Ápeiron. El cosmos nace, se desarrolla y perece en el seno de ese "Ápeiron". Pero es en Parménides y explícitamente en Empédocles, donde encontramos una primera circunscripción de la nada como esencia constitutiva de todo lo que deviene. Parménides vislumbrará la nada, para de inmediato neutralizarla, abriéndose al idealismo. La conclusión de Parménides, fue que el “no es”, no puede existir de ninguna forma: no existe y, por lo tanto, solo cabe existir “es” que, en consecuencia, está en el mundo porque es la única cosa que existe. Empédocles toma 'La Nada' como la negación del ser: lo que hay es el 'ser' y solo cuando se lo niega, aparece ´la nada'. Reconocerá que los entes finitos, antes y después de su finitud, son nada.

Pero «La Nada» como concepto fundamental en filosofía empieza a tomar sentido a comienzos del siglo XVII, a partir de la pregunta leibniziana ¿por qué hay algo más bien que nada?". para Kant, La Nada, correspondiente al Ser ilimitado e infinito —la nada absoluta— sería el no-ser absoluto. Por tanto, la Nada absoluta correspondiente al Ser, es un concepto metafísico y quedaría excluida de tratamiento en la Crítica de la Razón Pura, por cuanto escapa a las posibilidades del conocer científico. Para Kant, las cosas que existen en el mundo, sencillamente existen, y una negación es sólo una declaración del conocimiento en tanto a que algo no existe en el mundo. Nietzsche igualmente se aproximó a "La Nada", entendiendo, que nada tendría una esencia o verdad propia, sino, que todo tomaría significado en la forma en que el Dasein (como único ente que vive fuera de sí, abierto constantemente al Ser y a sufrir una revelación de Él) lo concibe, para después volver a perderlo una vez que este deja de existir. Siendo, esta la base sobre la que Nietzsche entendió que habría de construirse la nueva filosofía. Pero será posteriormente, cuando la pregunta original es desbordada contundentemente por la cuestión Heideggeriana, ¿por qué es en general el ente y no más bien la nada?, resultando esta, ser la pregunta fundamental de la filosofía. En Sartre, la cuestión de La Nada recibe un enfoque particular: de negación, y rechazo de la existencia, un ser que es arrojado a La Nada y de ahí surge esta. Niega el ser, pero no se queda ahí como Kant, sino que influido por Heidegger, su mentor: Sartre ahondará la temática heideggeriana; abriendo la vía de la “nadificación”, terminando por afirmar que, el ingreso de la nada al mundo, se debe únicamente al hombre. Observamos como el juicio negativo ha sido ontologizado y reconvertido en una nadificación, consistente en la aparición de la Nada en el mundo por la acción de un ser (el hombre) negador y, por ello, Ser-nadificador. Pero, siendo esa Nada resultante, algo «irrealizante» e Imaginario: una creación pura, sí; un absoluto, sí, que nos ofrece la posibilidad de negar al mundo, sí; pero, que al mismo tiempo resulta inconcebible —a ese mismo imaginario— la posibilidad de aislarse de la conciencia que está en el mundo. Así pues, para que exista la Nada, debe antes existir un Ser-nadificador, un Ser que tendrá como propiedad nadificar La Nada, sostenerla y apuntalarla permanentemente con su existencia misma, un Ser por el que La Nada llega y nos llega e, igualmente, llega a las cosas. A poco que prestemos atención, lo que observamos a lo largo de este proceso de siglos, pasando de una nada creadora a una nada creada, es una necesidad. Una nada humana necesaria: un espacio necesario, un espacio dentro -y fuera también del hombre- que ya no define tanto a la nada, como define al hombre.

 

El ser y la Nada - Sartre

Metafísica -Heidegger

Paniker - Filosofia y Mistica

Jesus M. Morote - El Sentido de la Nada en Sartre

 

 

 

 

 

 

 

La condición de la Nada se cumple.

Sorprendente el titulo ¿Cómo se puede cumplir ninguna condición en algo que no existe? ¿Me estoy contradiciendo? Lo sé, he negado la Nada hasta ahora, y ahora afirmo una condición de esta. Pero que las condiciones de la Nada se cumplan: ser “no ser” inexistente, no es óbice para que precisamente por cumplirse, podamos hablar de la Nada, como tal: aquello inexistente; y precisamente, porque la condición de la Nada para que no sea, o bien sea eso (en nuestra mente): Nada (ausencia de todo)…parece que se cumplen, y ciertamente “no es”. Y La física parece confirmarlo. Cuando se ha demostrado, que más allá del vacío no hay nada, nada observable o medible, sino un vacio pero, (y aquí empieza el lio) que fluctúa. La energía aparece y desaparece, como si fuese y viniese pero (Entonces esto, no demuestra más bien, que la Nada sencillamente, no existe; y por tanto el enunciado es absurdo (si, pero no). ¿De dónde viene esa energía? Si concluimos que el vacio no es la Nada, pues en el suceden cosas, y entendemos que Nada viene de Nada o de la nada, el vacio no puede crearlo por sí mismo, por tanto esta energía surge al vacio, no de él: surge a él, donde se manifiesta, pero ¿por que surge? ¿Por qué surge energía y no más bien Nada? ¿Podría surgir de la Nada? Pues  Tampoco: no surge en ella o de ella, pues en ese caso detectaríamos esa Nada, o las partículas en tránsito; además: «Nada surge de la nada», «ex nihilo nihil fit». Repito: «de la nada, nada proviene». Y, es aquí, donde la filosofía clásica, debería hacerse escuchar: dar un golpe sobre la mesa, bajarle los humos a alguien y un empujoncito a la ciencia, haciendo reflexionar a los científicos en sus conclusiones, cuando afirman: “no podemos descartar que nuestro universo se haya creado de la Nada” (lo que me recuerda aquel enunciado) incumpliendo así, el principio metafísico (universalmente aceptado e irrefutable) por el cual, ningún ente puede empezar a existir a partir de la Nada. Además, pasaron algo por alto, algo que ellos mismos demostraron: La condición de la Nada se cumple. Y, si se cumple, es ¡¡Con todas sus consecuencias!! Pero...  No nos adelantemos:

 

Los físicos están tan acostumbrados, mal acostumbrados, a estrellar cosas: unas con otras y lo ven tan normal, divertido, y natural: que cuando ellos mismos ya salen estrellados, ni siquiera se dan cuenta antes de chocar, o les da igual, no hay consecuencias quiero decir, además, lo peor es que nadie se lo advierte. Pues hoy negar A Hawkins, o a casi cualquier físico es casi tirarse uno mismo a la hoguera. Asi, cuando dijo Hawking que la información era destruida en los agujeros negros, — algo que más tarde se demostró que no era verdad—  nadie dijo nada al respecto, y lo dejaron caer.. Otro gran error estuvo relacionado con un importante descubrimiento. También Apostó dinero con el físico Gordon Kane a que el bosón de Higgs no existía. Y Tras su hallazgo en 2012, Hawking admitió su error y pidió el Nobel de Física para Peter Higgs , que llegó al año siguiente. No sabemos si le pago. Hawking tampoco acertó con la materia oscura ( A MI YA ME HUBIESEN DESPEDIDO DEL TRABAJO) pues esta no está hecha de agujeros negros microscópicos Así lo demostró el trabajo de un equipo internacional de investigadores, que puso a prueba una de las teorías más especulativas del genial físico británico: que la materia oscura está formada, en su mayor parte, por diminutos agujeros negros primordiales, menores de una décima de milímetro, surgidos en el momento del Big Bang . Hawking, según los investigadores, no tenía razón esta vez. Y los Los detalles del estudio se publicaron en 2019 en Nature Astronomy . Pero la ciencia es así, los mejores se equivocan, y gracias a ello vamos avanzando, incluso Einstein cometió errores: cosntante cosmológica.. o negó la física cuántica ( dios no juega a los dados) que luego acepto, pero asi es la ciencia…, lo malo es que esa costumbre de estrellar cosas, o tener siete visas como los gatos y poder equivocarse sin consecuencias hace que les de lo mismo estrellarse y difícilmente redirigen sus investigaciones, así les digan: te vas a estrellar.. Pero, veamos sobre que fundamentos, ahora pretenden que el universo “posiblemente” surgió de la nada.

 

 

Final: sino que más bien promueve la creación. Esta condición, haría plausible, una nada inexistente (físicamente) pero, subordinada a la existencia luego de algo: aquello que ella misma promueve (cosas) partículas, energía y el cosmos en su finalidad. Así como la consciencia no existe, físicamente  (pero está): y está subordinada al Ser, tendríamos igualmente una Nada que no existe (pero esta) y posiblemente, o eso parece, estaría ligada a la Materia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

-Estricta-

Conclusión Formal

A partir de la conferencia "Einstein, el vacío y la nada".

Álvaro De Rújula. UCM. 13 de junio de 2019.

 Universidad Complutense de Madrid

 

I

Desde que los primeros buscadores del conocimiento, los filósofos, intentaron definir la nada, éste ha sido un concepto muy esquivo y tendente a equívocos. En ciencia, a partir de que se descubre que la Tierra se mueve en el espacio, se han intentado medir la propiedades de ese medio, hasta que un experimento a finales del s. XIX posibilitó "concluir" que el espacio estaba vacío. Principio del que parten algunas ramas de la ciencia como las teorías de la relatividad de Einstein. Pero había un problema, cuando se intentó cuantizar el electromagnetísmo, el espacio vacío no permitía ninguna teoría estable, debía estar formado de algo y gracias a volver "llenar" de energía el espacio, se desarrolló el electromagnetismo cuántico (QED), la teoría física más exacta de todas las formuladas hasta la actualidad. ¿Entonces qué es el vacío?

 

II

Estudiando "lo que son las cosas" a nivel microscópico descubrimos cuán simples son estas, así cómo la gigantesca variedad de todo lo que existe se rige por unas pocas leyes que también son simples. El Universo, en su niñez era una "sopa" de partículas, más y más calientes (o de mayor energía) a medida que miramos más hacia el pasado. Es decir: así como los experimentos "de alta energía" nos permiten, entre otras cosas, comprender mejor el Universo cuando era mucho más joven, profundizando cada vez más hacia sus orígenes. El entendimiento del microcosmos y del macrocosmos son así una única ciencia en la cual, sorprendentemente, el ente que menos comprendemos es el vacío, que parece no estarlo en absoluto: existiendo una diferencia fundamental entre vacío y la nada. El vacio pues, no es la Nada: es una sustancia (campo de Higgs) donde las partículas adquieren masa porque el campo de Higgs -(uniforme por doquiera en el universo / en el espacio, e incluso dentro de nosotros)-  se las confiere: generando, un campo, y la masa de las partículas que tiene masa; y por tanto concluimos que el vacio: “no es la Nada” o, en términos físicos: “El Vacio No es Nulo”. Llamar por tanto “Nada” o “la Nada” al vacio es una mala praxis; una simpleza, impropia de quien se supone, sabe lo que dice y de lo que habla, en todo caso egoísta cargada de utilitarismo frívolo y sin sentido, mas para quien lo utiliza , — Álvaro De Rújula. UCM. 13 de junio de 2019. Si el vacio no es nulo: es una sustancia, entonces esta sustancia (el vacio) se puede sacudir, y se crean vibraciones ((las vibraciones de una sustancia fundamental como el campo de Higgs, son partículas elementales — como las vibraciones de las ondas electromagnéticas, son partículas de luz—))  las vibraciones del vacío o la sustancia del vacío, son partículas elementales: una de ellas el Boson de Higgs: το κενόν όν – (en griego- el ser vacio, pero por alguna razón se llama Higgs)..  Por tanto, entendemos que el LHC – Gran Colisionador de Hadrones) es en realidad una maquina que sacude el vacio.  al sacudir el vacio aparecen, se crean este Boson de Higgs

 

Este Boson (el vacio) interacciona consigo mismo y de esta interacción (del vacío que no está vacío: bosones) en su propio campo, crea a su  vez una densidad de energía -medible y estudiada hoy día-  que calcular una contribución a la energía del Vacio, que no esta vacío, pues tiene esto (fórmula densidad de vacio) una cierta densidad de energía. De manera que se puede hacer una estimación, de cuál sería la densidad de energía de Vacio, o (constante cosmológica medida por los cosmologos) así [ Higgs = constante cosmológica (ᴧ) ]. ((Formula densidad de vacio)) asi la constante cosmológica medida por los cosmólogos  s (ᴧ (cosmológic ≃ 10 X -56) es cincuenta y seis ordenen de magnitud (La medida del Higgs) “oops”  se trata pues de una discrepancia, o una confrontación, entre dos cosas distintas, o dos maneras…  una de medir, y otra de calcular, que difieren entre ellas en 56 órdenes de magnitud… Entonces ¿qué pasa aquí? ¿No hemos entendido nada? ¿Hacemos algo mal? Llegados a este punto, observamos que los modelos estándar del macrocosmos y del microcosmos colisionan, y además, o para colmo,  no podemos unificarlas y esto es un problema pues  No podemos alcanzar experimentando directamente, las muy altas energías requeridas para resolver muchos de los secretos del mundo de las partículas elementales. La filosofía de la ciencia ha dicho mucho sobre el método científico, suponiendo la existencia de un ambiente ideal en el que cualquier experimento deseado es posible; sin embargo, no ha tratado la realidad de las posibilidades experimentales limitadas con el mismo entusiasmo. Einstein dio un empujon a la física cuántica cuando, además de la teoría de la gravedad (relatividad): predijo el fotón (el hecho de que la radiación electromagnética sea no sólo una onda sino un conjunto de partículas llamadas fotones) (El cuanto de energía fue tratado como una partícula cuando Einstein en 1917 le asignó un momento lineal p = hν/c. Por ello, expertos en historia de la física como Abraham Pais, afirman que Einstein introdujo el concepto de fotón en 1917) sien embargo, en la pizarra de Einstein quedo mucho espacio vacío, o por llenar, por las futuras generaciones. Y aventurarnos más allá de este punto, seria aventurar más de lo probable y no sería física.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

-Aproximativa - Especulativo-

-Conclusión de carácter Formal - Especulativo-

A partir de la conferencia "El vacío cuántico y la nada"

Enrique Fernández Borja; 12 de febrero de 2019

Aula Magna de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla como parte del programa de conferencias de Foro de Análisis.

 

 

Sobre el proceso de origen del universo en sí mismo, la teoría cosmológica, estándar o inflacionaria, nos explican cómo evoluciona el  universo, pero no nos explican de dónde surge, de donde salió, o qué proceso lo hizo posible nuestro universo. Stephen Hawkins, junto a sus colaboradores James Hartle y Thomas Hertog, han desarrollado una propuesta que explicaría justamente, ese origen. La propuesta se conoce como “Propuesta de la Ausencia de Frontera”; Advirtiéndose de esta propuesta la posibilidad, referida por diferentes fiscos, que el universo hubiese comenzado a existir, surgiendo  desde la Nada Absoluta.

Pero, sería posible: ¿Puede aparecer el universo de la Nada? —O, más concretamente— ¿Puede aparecer un universo o un vacio a partir de la nada absoluta? Así, en crudo lo planteaba Enrique Fernández Borja (físico) en una conferencia, o Lawrence Krauss (físico) su libro “Un universo de la nada" por poner solo un par de ejemplos. La cuestión, que luego se pretende resolver en ambos casos dejando esa posibilidad abierta / que no dándola por cierta. Parece inocente, pero no nos engañemos, no es una pregunta abierta sino dirigida, y que tiene una clara intención. En ésta y, no como insinúa Enrique Fernández Borja, “no nos preguntamos por el origen del universo: algo que entraría dentro de los parámetros de la ciencia; en ella, nos preguntamos, directamente, si el origen del universo “es la Nada”: algo que entraría más del corte hacia la filosofía. Pues, la ciencia y hasta el día de hoy se limita a lo existente, o posible existente; entiéndase: ((De entre todas las cosas posibles las hay que pueden existir y las hay que no existirán jamás en las condiciones actuales de la existencia posible, aunque “teóricamente” mantengan su posibilidad. (Pegaso, el caballo con alas, o el Unicorniopueden existir teóricamente, pero de hecho y en las condiciones actuales, no es posible su existencia; otras son radicalmente imposibles, como el “cuadrado redondo”); y por último, las esencialmente imposibles —a las que su propia esencia se lo impide—, como “La Nada” cuya propiedad, primera y última, es “la no existencia”).

 

Quizá, y antes de seguir adelante deberíamos preguntarnos: no solo, si tiene sentido la pregunta, sino si la tendría incluso la propia respuesta, pues en el caso de encontrar que las ecuaciones propicien la posibilidad —Vuelvo a preguntar— me pregunto, si tiene sentido buscar una respuesta afirmativa, sobre aquello que no tiene ningún sentido de ser ¿tendría algún sentido esa respuesta? Que querría decir…  ¡¡que "nada" es todo, y "todo" es nada!! Absurdo!!

 

Y no es este el único caso, otros físicos como Lawrence Krauss, apenas iniciado su libro“Un universo de la nada", nos explica, literal: [El objetivo de este libro es simple. Quiero mostrar cómo la ciencia moderna, de varias formas, puede enfrentarse y se está enfrentando a la cuestión de ¿por qué hay algo en vez de nada? Todas las respuestas que se han obtenido —a partir de observaciones experimentales abrumadoramente bellas, así como de las teorías que subyacen a buena parte de la física moderna— sugieren que obtener algo de la nada no supone ningún problema. De hecho, para que el universo llegara a existir se podría haber requerido algo a partir de nada. Es más: todos los indicios sugieren que es así como podría haber surgido nuestro universo.] Pero, yo aquí observo una contradicción, dice enfrentar la cuestión ¿por qué hay algo en vez de nada?, cuando a lo que se dispone, —y así se entiende del final del párrafo— es a explicar, y espero que explique  ¿porque, al principio, hay nada en lugar de algo? Pues es lo que afirma, como probable. Aunque, todos sabemos que la divulgación  no es ciencia. Como demuestra este comentario, que no hay por donde cogerlo: “A menudo enturbian las aguas (filósofos y teólogos), por ejemplo centrándose en arrojar dudas sobre la nada sin proporcionar ninguna definición del término fundamentada en pruebas empíricas”. A esto yo lo llamo “la soberbia de la ciencia” muy extendida por cierto, parece que le intentaron explicar algo, pero no quiso escuchar. Y escuchar a otras personas suele ser bueno, muy bueno y sobre todo aconsejable, si estas pidiendo pruebas empíricas de la Nada. Muchas veces el pensamiento debe empezar por acallar la urgencia de un sentido y empezar por lo más fundamental, comprender.  Desde aquel primer acontecer de la experiencia intima de la nada, falta mucho aún por decidir, y discernir  si el horizonte de la nada es un horizonte habitable en todo sentido: práctico o existencial; lo único posible por el momento es pensar y saber que al menos puede constituirse en un horizonte desde el cual es posible vislumbrar algo.. y aunque no sepamos con exactitu lo que eslo que es,

 

 

 

 

 

 

 

Pero que nos dice La propuesta de ausencia de frontera, para que algunos fiscos anticipenn esta existencia de la nada.. d entrada La propuesta es una prescripción para facilitar el estado cuántico de todo el universo.  Y esto es fundamental disponer de ese elemento cuántico para entender el origen del universo pues la teoría clásica, la relatividad general, nos dice que hay una singularidad en el origen.

 

Hawking y Hartle nos dicen que la evolución del universo ha de ser regular desde su origen cuántico hasta nuestros días.  Lo que obliga a aceptar, al menos en la teoría, que lo más probable fue que el universo comenzase sin borde, y aceptando que al principio espacio y  tiempo tenían el mismo carácter, intercambiable, y que luego  el tiempo se diferenció del espacio y este último se expande desde entonces.  Y dado que nuestro universo ( asi lo parece) está en una expansión acelerada, significa, que se comportará en el futuro como un espacio de de-Sitter.Además, la propuesta de ausencia de frontera, nos dice que la transición entre el régimen cuántico, y clásico que da la imagen de la cosmología estándar, fue precisamente debida a un proceso de expansión muy grande, la inflación cosmológica. aunque

 

 

.  La hipótesis plantea un problema, es cierto que esta predice la inflación, sin embargo en el xaso de la hipótesis parece ser muy limitada.  Es decir, con la inflación predicha por la función de onda o estado cuántico de la propuesta de no resulta un universo como el nuestro.  Pues el proceso de inflación en nuestro universo tuvo que ser bastante acusado ¿Descartamos entonces  la hipótesis de Hawking y Hartle?  A la vista de lo comentado eso es lo que deberíamos de hacer.  Sin embargo hay un detalle que no hemos considerado. Nosotros estamos aquí, en el universo

 

Esta es una afirmación que nos puede parecer estúpida. Tal vez lo sea, pero es una estupidez potencialmente importante. ¿Por qué?

Para construir la función de onda del universo y para poder hacer predicciones con ella hemos de considerar qué cosas podemos predecir.  Nosotros tenemos a nuestra disposición por ejemplo la radiación cósmica de fondo.  Pero hemos de pensar que nosotros no tenemos acceso a todo nuestro universo de una tacada.  Por lo tanto, lo que nosotros observamos depende de donde nosotros estemos.  Así, nuestras observaciones están condicionadas a nuestra presencia, como no podía ser de otra forma.


Nosotros no podemos observar todo el universo solo aquello que ha tenido tiempo de alcanzarnos desde que fue emitido hasta hoy.

 

 

 

Además, la propuesta de ausencia de frontera nos dice que la transición entre el régimen cuántico, denominado euclídeo, y el clásico que nos da la imagen de la cosmología estándar fue debida a un proceso de expansión muy grande, la inflación cosmológica.

 

 

 

 

 

queriendo decir en realidad "el universo de una potencialidad".

.

 

 

Entonces, es posible que el universo realmente viniera de la nada.

 

 

 

 

) y, responderla, ciertamente seria responder a todas las preguntas en una sola

siendo esta es una prescripción para dar el estado cuántico de todo el universo. Eso es importante ya que para entender el origen del universo hemos de disponer de ese bicho cuántico porque la teoría clásica, la relatividad general, nos dice que hay una singularidad en el origen.

 

 

Esto es, como preguntarnos por el origen de todas las cosas que conocemos y no conocemos: de todo, pero nada puede partir de la nada, según la cultura judío cristiana, puede aparecer el universo a partir de la nada? es la nada estable?? Desde la filosofía o la religión, o desde la ciencia. La física.-.. Qué es el vacio? y qué es la nada? pueden surgir cosas?

Sabemos que existe un vacío pero,  no sabemos si existe la Nada. El vacio es muy diferente a eso que consideramos “La Nada”: el vacio tiene estructura y propiedades,  ahí suceden cosas. Por tanto, el Vacio, no es La Nada.

 

Hoy sabemos mucho de las ondas electromagnéticas, por ejmplo que se propagan en el vacío.  tiene propiedades electromagnéticas,  que no hacen otra cosa que fijar la velocidad de la luz, y la luz, que es una constante universal. Por ella se pueden medir las propiedades del vacío. . En el ámbito de la cuántica de campos, el único estado cuántico de los campo, que todos los observadores inerciales ven igual, es el vacio. Osea que cuando decimos que la velocidad de la luz es una constante, la misma para todos los observadores inerciales, lo que se está determinando es la estructura de nuestro vacio, …

 

 

 

En el ambito Clásico.. en relación a los espectros atómicos, estos, los átomos, se excitan con corrientes eléctricas y se capturan estos espectros de  la luz que emiten. Esa luz no es un arcoíris, sino es un conjunto de líneas, característicos para cada uno de los elemento. Y esto permite decir la composición, por ejemplo de una estrella, tal.. / además, los átomos no pueden tener todas las energías posibles, sino solo un conjunto discreto de energía. Born// el átomo solo puede tener: o uno u otro nivel de energía, en medio no puede haber ningún nivel de energía en los átomos. Con matices… lo que se observa en la luz,   //  cuando un átomo lo excitamos es subirlo a otro nivel de energía .. Cuando se necesita  y ese electrón se relaja pasando a otro nives de energía, este emite luz.. Esa luz emitida, con una determinada frecuencia de la luz (onda) es la diferencia de energía, de tal firma que justo informa de la energía del salto. A principio  de siglo, los físicos se encontraron con que algunas líneas se desdoblaban un poquito sobre todo las, correspondientes a los saltos con el primer nivel de energía, y claro, no había manera a de explicar porque se desdoblaban y desplazaban de la ecuación, de srrodinger. Una ecuación porcierto muy completa y que explica los expectros atómicos, pero no, puede el explicar el desdoblamiento en el primer nivel de energia… la cuestión esta pues precisamente en  explicar el salto de unos niuveles de energía que deberían estar a otro nivel si se calculan con la teoría de  dirac, mas refinada y que introduce cuestiuones relativistas, y sin embargo los altos se quedan un poco por encima sde lo esperado. Segu srrodinger / dirac, introduciendo términos relativistas, y enmcontar,mos que nos enconyramos con menos energía de la esperada. Esto llevo de cavez al a los cientidicos hasta que fynman, resolvió el problema junto a tomonaga,  explicando la razón de este efecto, consecuencia de que cuando se calcula energía con las ecuaciones de srrodinger o dirac, se olvidan de u factor, que si se tiene encuentra feinman cuando lo calcula con  telecuántica de campos. Y es la energía del vacío es decir la energía del vacío esta dotando de energía al electrón para que no llegue a ese nivel inferior, sino que simpre esta un poquito por encima. De lo que uno espera al p, esta, manifestación del efecto Lamb, pues lab lo descubrió, es una manifestación experimental, irrefutable de que el vacio cuántico está presente, experimentalmente, y no podemos dudar de su existencia. Uno de los efectos relacionados con el vacio cuántico, es el efecto casimir: ondas estacionarias)) (((Cuando se tratan los campos como conjuntos de osciladores armónicos acoplados, resulta que la energía del estado fundamental o estado de vacío (en el que ningún modo est´a excitado) es infinita. Previo a las técnicas de re normalización, Casimir dio una prueba de un fenómeno en el que la energía del punto cero sería observable y tendría efectos medibles))) ondas estacionarias, que tienen que cumplir una determinada condición, y  cuál es la condición.. Pongamos el ejemplo de la guitarra, Pongamos el ejemplo de una guitarra. (de  Enrique Fernández Borja, conferencia.)

Observemos las cuerdas de una guitarra cuando tocamos. Se forman entonces ondas estacionarias,  pues la cuerda esta atada a dos extremos, y al pulsarla se crea una onda que tiene que cumplir una determinada condición ¿Cuál es la condición? Esta obligada la cuerda de la guitarra pues tiene dos extremos fijos, a que en los extremos no puede vibrar, (condición de los extremos del problema). Por tanto entre un extremo y otro solo podemos tener ondas que entren dentro de los extremos, o bien una que tenga una longitud de onda de extremo a extremo, o dos, tres... etc. que cumplan la misma condiciones. Pero y el efecto casimir? El efecto casimir esta comprobadísimo: y se utiliza para hacer medidas ultra precisas: receptividad, conductividad etc. Cuando se tratan los campos como conjuntos de osciladores armónicos acoplados, resulta que la energía del estado fundamental o estado de vacío (en el que ningún modo esta excitado) es infinita. Previo a las técnicas de renormalización, Casimir dio una prueba de un fenómeno en el que la energía del punto cero sería observable y tendría efectos medible. ((En física (pero también en matemáticas aplicadas), el efecto Casimir o la fuerza de Casimir-Polder es un efecto predicho por la teoría cuántica de campos que resulta medible y consiste en que, dados dos objetos metálicos separados por una distancia pequeña comparada con el tamaño de los objetos, aparece una fuerza atractiva entre ambos debido a un efecto asociado al vacío cuántico. Las fluctuaciones de vacío del vacío cuántico dentro del espacio entre las placas solo existen en modos de vibración estacionarios, entonces el número de modos del espacio intermedio es inferior a los modos de fluctuación de afuera; esto causa un desequilibrio de modos vibratorios, originando una presión física externa que provoca que las placas se acerquen entre sí (y la fuerza no es gravitatoria)). El efecto Casimir se puede entender por la idea de que la presencia de metales conductores y dieléctricos alteran el valor esperado del vacío para la energía del campo electromagnético cuantizado.:el vacio empuja.

 

 

Ondas

La probabilidad de que el universo empiece desde la nada, no desde el vacio, o el vacio cuántico, sino de la Nada misma: de la nada absoluta: a partir de la condición  inicial para el universo es una de ausencia de fronteras (hawking) –o propuesta de ausencia de frontera es una prescripción para dar el estado cuántico de todo el universo. Eso es importante ya que para entender el origen del universo hemos de disponer de ese bicho cuántico porque la teoría clásica, la relatividad general, nos dice que hay una singularidad en el origen.

 

La cuestión era plantearse la creación del universo a partir de distintas situaciones ( que haya empezado en un punto y haya explotado_ big bang / o bien uno que hubiese empezado diminuto y después se abra y vuelto a colapsar / viendo las probabilidades de empezar en universos como los mencionados y terminar en un universo como el nuestro. – viendo todas las posibles maneras que tiene el universo de empezar, calculando la probabilidad de que el universo se parezca al nuestro (integral de camino sobre universos), a partir de la propuesta de Feinnman / brutal, pero no entra para el examen.. Suspenderíamos) dentro de la opción más probable, se demostró (ecuaciones) ( se puede calcular? / Si / como se calcula esta mierda/((( cada posibilidad representa un espacio /tiemp0 con unas magnitudes, intervalos temporales, una forma por tanto de medir espacio e inérvalos de tiempo etc, esto se hace a través de la métrica, mirando la probabilidad de que nuestro universo empiece desde la Nada ¿ cómo se haría entonces? Poniendo todos los parámetros iguales a cero, es decir eliminando todos los componentes de la métrica. Así pues, la cuestión se plantea: ¿que probabilidades tengo, de empezando con una métrica que es cero, llegar a la de nuestro universo? esto se calculo, y encontraron que la solución empieza con todo cero y calcula la probabilidad de que el universo se abra, … y encuentran que la probabilidad de contorno, de llegar a un universo como el nuestro , dando como resultado, que el universo aparece de la Nada (sencillamente porque así puede suceder..) por tanto tenemos  un universo que no existe donde no hay nada, no hay energía, tiempo ni espacio, y en entonces aparece algo que en principio va a colapsar, inicia y colapsa. , universo cerrado./ dando el universo cerrado que su energía total, no como otras posibilidades de universos, puede valer cero… una vez se crea la materia y la energía el componente gravitatorio que se crea a a la vez, evidentemente, compensa la ausencia de energía, de modo que la  magnitud total de la energía en un universo cerrado es cero. Así cuando se calcula la posibilidad de que aparezca el universo desde el vacio, la primera posibilidad que se encuentra es que aparece algo, que parece que va a ser cerrado, (pero sabemos que nuestro universo no es cerrado, por medidas experimentales, sabemos que no es cierto, al comprobarlo en la radiación cósmica de fondo. Si se impone que este universo evoluciona hacia el nuestro resulta algo, espectacular, y es que el paso siguiente,  en lugar de cerrarse a pasar al nuestro, ha tenido que pasar necesariamente por un  proceso inflacionario, que  es lo  que nos explica cómo es la radiación cósmica de fondo.  Y todo es solo una idea, esto no es comprobable, aunque nos aproximamos,  pero,  si fuésemos capaces de ver la polarización del fondo cósmico de microondas nos acercaríamos más aún a la resolución de estos problemas. Sin embargo es una buena idea, ya que ahora no podemos descartar que nuestro universo se haya creado de la Nada. así el vacio es interesante, y es posible que el universo haya empezado de la nada. Según los físicos y cosmólogos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay dos tipos de personas que ven cosas, las que las ven de forma accidental, y a las que de forma accidental el fenómeno les persigue a todas partes. Los primeros hablan de ello sin saber en absoluto de lo que hablan, pues una visión accidental no aporta conclusiones, más es una gran confusión.. Luego están los otros, los que llevan tiempo en relación, y sabrían de lo que hablan (al menos más que los otros ) pero no lo hacen... no lo harán jamás, y por qué no hablan.. la razón: la misma por la que si un amigo te revela, algo, a ti, y no lo hace en una plaza, con un altavoz y para todo el mundo, es porque es solo para ti.. (Se trata de una relación, no sé muy bien de qué tipo, pero una relación que compensa) y una vez pasado lo chungo, ¡que pasa y es chungo! ya no quieres perder esa relación, por nada del mundo... ni cámaras, ni videos, ni gente alrededor… “tus ojos, y lo que se mira

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