
La
situación actual en el mundo no es como para estar relajados. Sólo hay que ver
la situación de los Estados Unidos para, como poco, preocuparse. Y, más aún viendo hoy a su líder, impulsivo (sin pies ni cabeza) que parece no tener nada claro, justificando la hecatombe social y económicamente que sufre en el vecino (chino),
en un intento inútil de prevalecer y que prevalezca el monopolio económico americano
y el dólar, por supuesto,en un mundo donde la economía que lo sustenta hoy se desmorona. Pero, si
hay algo en lo que me gustaría incidir, en estos momentos de confusión y miedo es
en aquellas palabras de Obi W.Kenobi cuando
hablando con el joven Skywalker… le advertía: ―Existe otro modo de
llegar a la fuerza (al poder): la vía de la oscuridad, el lado oscuro. Para
poder desencadenarla es preciso aprovechar el miedo, la confusión, el
desconcierto, etc.―. Palabras siempre proféticas,
como en tantas ocasiones hemos comprobado a lo largo de la historia: “real”. Porque
si hemos de destacar uno de los muchos efectos secundarios e inmediatos de esta pandemia global, es el resurgimiento de zombis,
estandartes del núcleo más voraz del colonialismo financiero. Por supuesto me refiero al azote de "Kissinger" (sí, Kissinger de nuevo). En este sentido Henry Kissinger, hizo una
ruidosa reaparición en una columna de The Wall Street Journal (cierto que más
allá de los epítetos -terribles- con los que pudiésemos calificar a este
operador Geoestratéga-político-financiero, es justo reconocer su capacidad de
lectura del horizonte de acontecimientos y su puntería a la hora de
diagnosticar el estado de situación nacional EEUU e internacional). Pero no es
menos cierto que cuando apenas está en su ocaso (96 años), parece no
querer despedirse del mundo sin antes hacer ruido y alentar al que le escuche a
salvaguardar el orden (su orden) ese por el que tanto ha asesinado y ha costado
tantos millones de vidas, escribiendo artículos en el diario The Wall Street
Journal. Entre ellos: “La pandemia del
coronavirus va a alterar para siempre el orden mundial”, publicado el
pasado 3 de abril (al que
refiero en el otro post), y donde
Kissinger (con la
reputación más negra imaginable) expresa abiertamente sus dos grandes temores. Después del Covid-19
¿se podrán “salvaguardar los principios del orden mundial liberal”? “Un país dividido como
EEUU ¿será capaz de liderar la transición al orden posterior al coronavirus?”
algo que le aterroriza. Un final de la hegemonía de los EEUU, que viene pronosticando
desde hace años como el ocaso
inevitable de la supremacía norteamericana. Pero ¿cómo probarlo? –éste era su problema (y razón por
la que nadie le escuchaba), pues muchos
argumentos parecían nacidos más de una expresión de deseos que de una
posibilidad real.
Pero hoy ya no hay dudas. Y Henry Kissinger, político
clave en la construcción del imperio americano que hoy conocemos, experto
como pocos en los laberintos del poder, reconoce el irremediable fin de la
hegemonía estadounidense (alertando de ésta). Y lo peor de todo, es que cuando
en un país se ha dado una crisis mayor, de cualquier tipo, que
ha destruido o amenazado la economía o estabilidad de ese país, éste ha ido a
la guerra, si los medios se lo permitían. Y en este sentido, días más tarde de
su primera aparición, el 11 de abril volvía a subirse a u púlpito, destilando
titulares como éste que volvían a ocupar las portadas de todo el mundo “Kissinger alerta que
un anacronismo recorre el mundo y hay que enfrentarlo” El reto es que se
mantengan “los principios del orden mundial liberal”. Poco menos que
llamando a la acción. Pero será mejor que sepamos leer entre líneas, pues se trata de las líneas de kisinguer donde, mantener
es mantener… a
toda costa, contra todo lo que se mueva. Y No se equivoquen, porque esté mayor y sea un abuelo: el emperador
Palpatine también lo era.
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