La Sombra y la Nada

No dudo de mi sombra, que de cierto es sombra y es, además, mía. Sino de esa región de oscuridad, donde al ser la luz obstaculizada surge aquella proyectada, dando lugar a una forma bidimensional e invertida, que pretende la silueta completa de un cuerpo: el mío; que de alguna manera ha propiciado así un lugar a esa cosa, que todos llamamos genéricamente sombra, pero a la que yo encuentro más adecuado otro nombre, pues en esencia es oscuridad, y por lo tanto es, no siendo aquello, que muchos llaman “la nada”.

No hay comentarios: