Ya resulta bastante embarazoso para mí, tener que hablar de aquellas emociones que más profundamente me embargan: voces, que en ocasiones resuenan con fuerza en nuestro interior, provocando, que alcemos la vista hacia lugares insólitos y lejanos de nuestras tierras. Lugares donde habita la fascinación y el encanto y, desde donde se escucha el sutil y melódico canto de vírgenes aladas que con pujanza, tiran de nuestras almas. Cuánto más complicado, todavía, sería tener que razonar, describir esas pasiones, que nos llevan voluntariamente a partir en una azarosa búsqueda y, más, hacerlo a aquellos que las ignoran. Que ignoran el sonido oculto, camuflado tras el fuerte viento, en la tormenta; sobre las altas cumbres o tras el rugido de olas que se estrellan furiosas contra las rocas, en solitarios acantilados; en el lamento, que exhala la nieve al crujir bajo las botas, cuando es pisoteada; en el monótono rumor del agua, que se advierte risueño, en primavera bajo los vapores de un diminuto arrollo escarchado. Cómo explicar esa necesidad de ir, de ir más allá, de seguir navegando, caminando entre la tempestad, cuando aparentemente delante no hay más que soledad y un intenso frío; y sin saber, que Parca, en silencio aguarda. Pero si queréis saber más... y no os aterra aquello que podais averiguar pulsar ((AQUÍ))© Copyright 2009 – 2020J orge Maqueda Merchán
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