niños y olas
Ocurre, que aquellos fundamentos que gobiernan los misterios del universo, comienzan como engranajes de un viejo reloj a temblar, avanzando en movimiento infinito, sin vuelta atrás; cuando unos niños en la roca sentados, imaginando historias en silencio contemplan, con la vista perdida en el horizonte y la esperanza labrada en el tiempo, la difusa silueta de un sueño, forjado entre el murmullo sibilino del viento y el rugir furioso de olas que golpean los límites impuestos al mar.
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